Monday, March 02, 2009

Over and over again...

Hoy en el teléfono tu voz sonó muy distante, ajena, casi imposible. Recordé aquella vez que te fuiste porque yo no era más que un imbécil que se negaba a madurar y permanecía ebrio casi todo el tiempo, un réprobo inútil y sin expectativas. Tu esperabas ese algo que yo jamás tendría pero que de alguna manera querías en mí y no en otra persona, por eso te dejaba ir de vez en cuando sin explicaciones en esa búsqueda absurda que era más bien un desahogo, intentando en otros brazos despertar eso que en mi estaba muerto, que realmente nunca había nacido. Te fuiste y no regresaste, dejaste esa carta fría y limpia sobre el escritorio, no diste la cara y te comprendo. Aún la conservo como cualquier cosa, como unos calzoncillos o el mugre bajo mis zapatos.

Hoy es lunes

Querido C.; esta nota no es para explicar nada pues las cosas suelen explicarse por si solas. No pienso tratar de convencerte pues bien sabes que me parece una actividad grosera e inútil. Me voy buscando una salida como el viento, el viento no pude estar encerrado o de lo contrario moriría. Tú eres feliz en tu delicia estática y libre. Yo no puedo seguir así. Me voy, no para olvidarte, sino para no tener que sufrir el vicio pegajoso de tu presencia, no quisiera tener que presenciar el paroxismo de tu indiferencia. Espero que podamos encontrarnos nuevamente en algún lugar del tiempo.

A.
El teléfono por supuesto no ha vuelto a sonar y la carta era un poco más grosera y ofensiva. Las razones puede que sean las mismas, aunque las razones, en si mismas, no significan nada, son la forma con la que exteriorizamos nuestra imposibilidad. Como hoy también es una imposibilidad de volver a ayer y de que llegue el porvenir, prefiero no moverme mucho, vaya y sea y me rompa.

Monday, September 08, 2008

máximas del 8 de septiembre

1. Bucaramanga es más pobre y fea que París, pero ambas tienen en el fondo el mismo problema: están habitadas por humanos. Vine a esta ciudad en busca de respuestas pero mi vida es igualmente carente de propósito acá que en Colombia y presumo que en la Luna sucedería lo mismo. Y en Plutón y en el asteroide B 612. (Aclaración importante: No conozco París. Bucaramanga tampoco, aunque estoy condenado a no salir de este agujero).
2. Mi padre al igual que yo es abogado, aunque perfectamente pudo ser bacteriólogo o vendedor ambulante de almojábanas. Su verdadera pasión es la música, lo que sucede es que nuestra sustancia no es la vocación sino la limitación. Nos sobra en miedo lo que nos falta en voluntad. Salvo una iguana que alguna vez arrollé con un coche y las cucarachas que me disgustan hasta la náusea, no creo nunca haber herido a un ser viviente, en una concepción física, claro está, pues supongo que el daño que nos hacemos descargando en otros sentimientos propios resulta francamente incalculable. Siempre me pareció absurdo tener que actuar conforme a la concepción que otros tenían de mi mismo, y por eso desde bien temprano me dedique a defraudarlos para poder vivir con un poco más de libertad.
3. No soy un tipo muy hablador aunque cuando estoy bebiendo no hay quien me detenga, parezco un gramófono que escupe a grandes velocidades cantidades incalculables de mierda.
4.1 Me imagino que alguien que se introduzca un carbón encendido entre el culo y aún tenga ganas de escribir es el mejor de los poetas. La gran mayoría no tiene el valor para hacer uso de un carbón encendido. Las venas se las puede cortar cualquiera pero quitarse una oreja para entregársela a una prostituta sólo se le ocurre a un grande (idiota) como Van Gogh. Un grande de los grandes, me refiero, un verdadero miserable.
4.2 No me gusta esa gente de los recitales de poesía, siempre me ha parecido que la magia de la poesía, y de la literatura en general, está restringida a un contexto un poco más íntimo: la conjunción del ego, el ano y el carbón encendido, por así decirlo.
4.3 Siempre me ha gustado mucho Pessoa aunque debo advertir que no me consta que se haya metido nada al rojo vivo entre las posaderas. Sin embargo, al parecer nunca conoció un culito femenino ni exploró la amplia inmensidad del microcosmos vaginal. Puede que se haya pasado algo de opio por el poto y que se haya masturbado hasta secar su próstata, porque sus textos son jodidamente buenos.

Carta nunca enviada a Marcela (lectura completamente prescindible y poco conmovedora)

Releo lo que he escrito y, como siempre, me resulta una gran porquería. Pensé muchas veces que el dolor y la tristeza eran una fuente de inspiración pero en eso tal vez me diferencio de los poetas. Sólo siento un nudo inexorable que me aprieta la boca del estómago, siento un vacío enorme que no podrían llenar todas las comidas del mundo. Los pulmones se me expanden casi hasta explotar y no hay sobre la tierra humo suficiente para darles sosiego. ¿Te has puesto a pensar en el precio de una mirada?, ¿en sus consecuencias?. ¿Te has puesto a pensar alguna vez en la responsabilidad de una mariposa al volar?. Sé que andarás por la vida impunemente regando alguna vez pedazos de mí, pequeños trozos de mierda seca. Mejor dicho, desde mi concepción de mí en ti sé que poco te importaré porque poco me importo, y lo que veo en ti no es más que un reflejo de mi estúpida concepción de mi, en la que objetivamente no eres más que un espejo, otro de los tantos charcos donde me desdibujo y finalmente me encuentro, como siempre, sucio, abatido y rutinario. A veces pienso si un hombre abandonado en el desierto puede llegar a sentir claustrofobia y me parece que es así. También pienso en las tantas veces al día que quiero escapar y no puedo, porque soy débil y cobarde, porque nada me salva del sino de haber nacido en esta tierra y con esta estampa, nada puede hacer más liviano ese peso, es el peso del mundo entero. Es cierto que el dolor es una condición más de la vida y como sustancia imperecedera del tiempo aparece de manera más o menos intermitente. Éste no ha sido un buen año, en resumen, aunque han pasado algunas cosas que la mayoría consideraría “buenas”. Yo sigo siendo el vidrio roto de bus que arreglan con contac y deja pasar el agua y el viento. Sé también que estarás acostumbrada a ello pero me disparaste algo directamente al estómago, y tu revólver era del calibre 38. Después te alejaste a la comodidad de unas pocas llamadas, pues allí las balas no podían alcanzarte. Yo ya estaba herido de muerte, desangrado, y tu mirabas desde tu guarida impávida -¿me pegunto, sí mirabas?-. Distraída con ese maldito mundo que te asombra y yo detesto, hombro con hombro, reconociendo, experimentando, no te cansas de ello?. Yo nací agotado. El mundo está agotado porque es como siento en perspectiva las cosas, pasan rápidas y seguras de que ya vendrá el fin de la carrera. Sé que a veces te confunden mis palabras pero es que quiero no ser lo que quiero, o siento no sentir lo que quiero o en fin me harta querer sentir lo que no quiero sentir ni siento. Detestaría ser de esos miles que por llevarte a un catre te susurran estúpidas palabras melosas de colegial al oído. Es probable que algunos de ellos lo logren y antes o después te darás cuenta que son una cáscara vacía, una guitarra sin cuerdas, un maldito bus lleno de gente a mediodía. Espero que te sepas esas palabras de memoria porque nunca las vas a oír de mi boca. Escribo estas líneas porque me siento encerrado, siento claustrofobia y estas palabras son sólo una manifestación más de mi desesperación de ti. Has firmado mi sentencia y no me dejaste tiempo para defenderme. A veces quisiera conducir un auto a toda velocidad y estrellarlo contra un muro para que todo acabe, pero soy un mortal ridículo y pesimista, aunque las cosas me salgan mal voy a seguir tirando, adivinando más allá una salida, una puerta que sé –porque siempre ha sido así- que va a estar irremediablemente cerrada. Soy (como) un borracho que sabe que siempre habrá otro bar y otras personas dispuestas a aventarse un trago. Presiento que tal vez no tenga remedio aunque algunas veces el hombre perdido en el desierto encuentra la ruta a la ciudad, a la civilización. Sé que por ahora estoy perdido pero soy tan variable –y eso lo sabes- como las formas de maldad que tú conoces. ¿Vas a esperar a que encuentre la salida o prefieres ser el oasis que mantiene –y salva- al hombre perdido en el desierto?.

Los sueños son una realidad individual impalpable y que se disuelve muy pronto.

Monday, April 28, 2008

correo a la cima congelada.

Querida Maga Luna:

Te escribo nuevamente desde el tiempo del no tiempo para hacer de una parte de mi memoria un recuerdo tuyo que se desvanece tan fácilmente como una página de este ordenador al contacto fácil de una tecla. Hace ya bastantes lunas apagadas desde mi último reporte, que bien podría ser el primero o el que venga después. Acá nada ha cambiado y el calor sigue derritiendo atardeceres y conciencias. Duré tanto tiempo temiéndole al fracaso que tiré una ilusión para siempre al cesto de la basura. Hasta ahora comprendo que el fracaso es una puerta que se abre y se cierra y el miedo es su portero, aunque nada es seguro, algunas ocasiones el portero se queda dormido y olvida abrir o cerrar la puerta. Hace poco conocí una chica que podría ser la sustancia de mi tiempo y la perpetua y ruda domadora de un caballo desbocado, aunque lo más seguro es que la cuerda no resista y termine cayendo como siempre en ese abismo de soledad y absurdo y un par de marlboros y cerveza. Si digo que hace poco la conocí estoy mintiendo aunque no sea así del todo. Es la pequeña hermana de alguien que en otro tiempo fue más cercano y ahora se encuentra en la distancia del saludo cortés y la certeza de una llamada telefónica que se pierde. Si llegara a enterarse de lo mío con su hermana estoy seguro que me pondría en mis casillas y lo comprendo, a nadie le gusta la idea que se estén devorando a su hermana. Le gustan los animales un poco más de lo que yo quisiera y su mascota es un roedor sobre el que no ha descifrado si se trata de un fara o una zarigüeya, aunque no se cuál es la diferencia. Ella se divierte con la larga cola y las piruetas que hace el pequeño animal con ella como si se tratara de un mono mutante. Le gusta Cortázar y no le pregunté si había leído algo de Bukowski porque eso hubiera sido una epifanía y hubiera tenido que matarla. Me basta con la armonía precisa de sus palabras medidas y bien escogidas. No comparte mi desprecio por el mundo y quisiera aferrarme a su locura para así poder salvarme de la mía. Ella lee a Cortázar y yo soy una zarigüeya juguetona.



Kim es una chica intrigante, su corazón tiene la profundidad de un agujero en el asfalto y su mirada es tan cautivadora como el canto enloquecedor de las sirenas. Lo que más me gusta de Kim es el nombre: Kimberly. Es un nombre que suena como a papel celofán. A Kim no le importa absolutamente nada en este mundo y lo único que quiere en la vida es hacer que los marineros se arrojen a un mar de desesperación. Yo no caí en su trampa pero el vómito lo arruinó todo en un segundo. oye, mañana tengo que trabajar fueron sus palabras y eso fue todo.

Thursday, April 24, 2008

algunas cosas cuestan más de 7 mil pesos (fragmento)

De la serie de incoherencias "estrategias de mercadeo en las manipulaciones reposteriles de popó de anciano"
Ya estoy cansado de perseguir imposibles, odio los buses y la gente que va en ellos. Odio ir de pie y odio que nadie abra las ventanas. Si tuviera un arma en mi poder sería un justiciero. Odio mi incapacidad de odiar por más de tres minutos. Odio ser débil y que las mujeres no se rindan a mis pies. Detesto mi trabajo y la horrible certeza de ahogarme en él, de consumirme hasta el cuello y ser incapaz de salir. Odio no tener la franqueza suficiente para pararme frente a las personas y gritarles HEY, HIJO DE PUTA, ERES UN IDIOTA!, o por lo menos susurrárselos al oído. Me incomoda la gente que anda por ahí creyéndose la gran cosa, pensadores sin mente embadurnados en la inmensidad de su propia estupidez. Detesto los abogados y su mundo de sucias triquiñuelas y zancadillas, sus conversaciones leguleyas y sin sentido común, sus hipócritas prédicas de libertad que es lo primero que corren a restringir cuando alguien tiene una idea audaz. Detesto el feminismo y quienes lo abanderan, mujeres tristes y solitarias buscando un miembro que las domine, las parta en dos y les de órdenes. No me gusta la absurda, cuadriculada e innecesaria desorganización del mundo, quisiera arder en llamas y gritar que no pertenezco a este mundo ni a este tiempo y redimir dolorosamente cada minuto que desperdicio sin ser un asesino en serie, ni una feliz víctima de alguno de ellos. Mi familia se empeña en afirmar que soy un afortunado. Mierda!... si esto es fortuna no me imagino lo que habrá de ser la desgracia. Si quebrarse el culo de manera horrible toda una vida al lado de una serie de engendros incomprensibles elaborando absurdos entonces si, lo admito, soy Donald Trump, soy Buda, soy popo caliente dispuesto a untar un zapato nuevo. Me aterra la inconciencia del mundo, si el camino al éxito está lleno de espinas ¿por qué no tomar el del prado suave?, yo no quiero clavarme ni una espina, prefiero dejar que otros se puyen el culo a sus anchas. Quiero felices y largas mañanas llenas de pedos y sinsentidos propios, quiero botellas y quiero que las uñas de los pies no me crezcan más. Quiero, quiero…

Wednesday, March 26, 2008

Primero fue la sorpresa, luego la ira y ahora es un sentimiento de vacío que se expande con fuerza dentro del pecho.

Desde el día que un grupo de médicos y enfermeras negligentes no hicieron su trabajo correctamente mi vida está rota. No comprendo el amor y de sus modalidades la que me resulta más…zzz el cariño que se tiene por una persona sin hacer nada y cuando esa persona no está ahí, todo se siente como un avión en picada y sin paracaídas cayendo a toda velocidad y sin remedio en el cráter candente de un volcán. La vida ahora sabe más a mierda que nunca, y de todo, lo que más me entristece, es que sé que el olvido y la rutina van a terminar tragándose toda la angustia y el dolor como siempre lo hacen, envolviendo todo en una falsa ilusión de sosiego pasajero. Primero quise llorar, después matar gente y finalmente no me decidí y terminé defecando en un baño desconocido. Estuve sentado a su lado el domingo y hablamos como siempre de nada, mi única filosofía y mi pasatiempo preferido. El error de unos pocos la llevó a la nada y ahora sus ojos verdes me miran y no me ven y mi corazón trata de escapar como un pájaro pero se queda atrapado en el nudo grueso e insalvable de mi garganta. Cuando me enteré quise, aunque suene estúpido y prosaico y lugar común, regresar el tiempo o encogerme como una bola de recuerdos y ocultarme como siempre detrás de mi soledad pero fue inútil, la ansiedad actuaba como una fuerza superior y entonces fui una máquina, luego fui tras el responsable porque quería que me regresaran lo que yo había dejado intacto, pero ya tenía la conciencia triste del niño que sabe que ha perdido su juego favorito y no lo recuperará jamás. Sin embargo le dije que volviera las cosas a como estaban el domingo y su mirada y su silencio estúpidos me confirmaron que no existen superhéroes y que una parte importante de la vida es sufrir. Después le dije que si no lo hacía lo iba a dejar como el despojo que veía sobre esa maldita cama de hospital.

Mucho tiempo me pidió que le escribiera algo pero me hice el fuerte y le dije que un poema no se obliga igual que un pájaro que pasó su vida en cautiverio no se arriesga a volar. La verdad es que me sentía insuficiente pues no quería que se enterara que soy un pésimo escritor, pero ahora me arrepiento cuando siento que lo único que queda es un epitafio y el torbellino horrible que no me deja organizar los pensamientos ni los sentimientos. El licor me quema ahora más que nunca y no hace sino avivar peligrosamente la llama. Como tantas otras veces me pregunto cuál es el propósito y la única conclusión a la que llego es que no hay propósito, no entiendo la razón de estar acá y menos aún la de tener que tolerar su partida, pero todavía no me ha sido dado descifrar los insondables designios del universo. Ahora cierro los ojos y dejo que las lágrimas rueden por un domingo que no volverá a ser.

Wednesday, March 12, 2008

la lógica de mi por detrás

La libertad de un hombre vale tanto como una cucaracha. Su vida vale tanto como un ratón. El ratón puede comerse a la cucaracha pero no sobreviviría a una guerra nuclear. ¿Qué puede comer la cucaracha una vez se acaben las provisiones de la guerra nuclear? ¿Cuánto vale la vida y la libertad del hombre para una cucaracha o un ratón?. Se requieren muy pocos cerebros de ratón para desatar una guerra nuclear y sólo las cucarachas sobreviven.

Wednesday, February 13, 2008

la contraparte

Me parece haber necesitado, más que alguien que respondiera mis preguntas, alguien que las supiera formular. La vida, para nosotros, los que somos concientes de no ponerle una sonrisa falsa al sol, es una disyuntiva que se prolonga hasta que tenemos una lápida encima. El ejercicio incesante de esa dicotomía nos desgasta y consume nuestros esfuerzos; por eso vivimos fatigados, apagados, sin otra esperanza que esperar que las desgracias personales no se hagan, con cada elección errónea de la dicotomía, peores. El tiempo nos va quitando partes intangibles que ya no recuperaremos y somos como la mandarina, de la que al final no queda sino la cáscara seca, que por lo general se deshecha. Cómo sustraernos de esa regla psicológica y social que nos obliga siempre a decidir entre una cosa y otra? Anarquía? No creo, eso es para imbéciles drogadictos con un tarrito de aerosol en su mano y un maní dulce por cerebro.

Hace algunos meses, decidí (como siempre, decisiones, ¿por qué no imprevisiones?) presentarme a la universidad nacional para estudiar literatura, materia de la cual tengo un conocimiento poco menos que superficial, pero que de alguna manera me apasiona (aunque mis pasiones duran un instante más que la memoria de un perro). Había escuchado que ingresar a la universidad no era fácil, por lo que no le hice mucha fuerza y simplemente viaje al dichoso examen sin preparación alguna. La noche anterior me encontré en el centro con G. quien tiene una posición decadente ante la rutina, y quien como yo es conciente de haber nacido para no brillar. El fracaso es nuestra sombra y la conciencia del error no deja de hablarnos al oído. Nos tomamos algunas cervezas y cuando ya me sentí algo ebrio decidí irme a dormir. Tomé un bus que por la carrera séptima me llevara hasta chapinero. Cuando me bajé, caminé los más rápido que pude, pues el apartamento donde me hospedaba está ubicado en un lugar que de noche se me antoja todo menos santo. Un par de gamínes que trabajaban cuidadosamente en un ladrillo advirtieron mi presencia. Eché a correr por miedo a arriesgar mi dinero (poco, en efecto), mis órganos vitales y mi virginidad anal. Al día siguiente mi tía me levantó temprano y me llevó hasta el centro, al lugar donde debía presentar la huevona prueba esa. Me sentí como un gusano réprobo: nadie me dirigía siquiera una mirada de complicidad, todos se empujaban a la entrada, y no tenía sencillo para hacerme a un par de cigarrillos mientras pasaba la inquietud de aquella gente. Pasó todo en un par de horas. El profesor negroide que custodiaba el salón, cuando se me acercó a pedirme el documento, me miró con un asombro ridículo y me pregunto con cierta alegría si yo venía del Chocó. Evidentemente, se alegraba que un negrito de tierras ignotas, bananeras y con malaria, llegara a esas instancias educativas. Muy seguramente llegó a esa conclusión por la avejentada jeta que ostento a mis escasos y mal vividos veintitrés años. Le dije que no, que yo venía de Santander, tierra de la envidia y la intolerancia, y perdió el interés y me dijo que dejara mis pertenencias sobre el escritorio. Le dije que no traía nada porque me habían dicho que por ahí robaban, sólo llevaba el lápiz, el lapicero, la cédula y una tarjeta capital con algunos viajes de transmilenio.

No continuará.
No soy premio nobel de la paz…déjame en paz.