<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673</id><updated>2011-04-21T20:09:33.759-07:00</updated><title type='text'>Probablemente esta mierda no te guste. Mejor lárgate</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>72</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-857526280804862272</id><published>2009-03-02T16:33:00.000-08:00</published><updated>2009-03-02T16:46:24.106-08:00</updated><title type='text'>Over and over again...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hoy en el teléfono tu voz sonó muy distante, ajena, casi imposible. Recordé aquella vez que te fuiste porque yo no era más que un imbécil que se negaba a madurar y permanecía ebrio casi todo el tiempo, un réprobo inútil y sin expectativas. Tu esperabas ese algo que yo jamás tendría pero que de alguna manera querías en mí y no en otra persona, por eso te dejaba ir de vez en cuando sin explicaciones en esa búsqueda absurda que era más bien un desahogo, intentando en otros brazos despertar eso que en mi estaba muerto, que realmente nunca había nacido. Te fuiste y no regresaste, dejaste esa carta fría y limpia sobre el escritorio, no diste la cara y te comprendo. Aún la conservo como cualquier cosa, como unos calzoncillos o el mugre bajo mis zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hoy es lunes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido C.; esta nota no es para explicar nada pues las cosas suelen explicarse por si solas. No pienso tratar de convencerte pues bien sabes que me parece una actividad grosera e inútil. Me voy buscando una salida como el viento, el viento no pude estar encerrado o de lo contrario moriría. Tú eres feliz en tu delicia estática y libre. Yo no puedo seguir así. Me voy, no para olvidarte, sino para no tener que sufrir el vicio pegajoso de tu presencia, no quisiera tener que presenciar el paroxismo de tu indiferencia. Espero que podamos encontrarnos nuevamente en algún lugar del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El teléfono por supuesto no ha vuelto a sonar y la carta era un poco más grosera y ofensiva. Las razones puede que sean las mismas, aunque las razones, en si mismas, no significan nada, son la forma con la que exteriorizamos nuestra imposibilidad. Como hoy también es una imposibilidad de volver a ayer y de que llegue el porvenir, prefiero no moverme mucho, vaya y sea y me rompa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-857526280804862272?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/857526280804862272/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=857526280804862272&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/857526280804862272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/857526280804862272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2009/03/over-and-over-again.html' title='Over and over again...'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-5603682174518925989</id><published>2008-09-08T19:26:00.000-07:00</published><updated>2008-09-08T19:37:25.739-07:00</updated><title type='text'>máximas del 8 de septiembre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;1.  Bucaramanga es más pobre y fea que París, pero ambas tienen en el fondo el mismo problema: están habitadas por humanos. Vine a esta ciudad en busca de respuestas pero mi vida es igualmente carente de propósito acá que en Colombia y presumo que en la Luna sucedería lo mismo. Y en Plutón y en el asteroide B 612. (Aclaración importante: No conozco París. Bucaramanga tampoco, aunque estoy condenado a no salir de este agujero).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2.  Mi padre al igual que yo es abogado, aunque perfectamente pudo ser bacteriólogo o vendedor ambulante de almojábanas. Su verdadera pasión es la música, lo que sucede es que nuestra sustancia no es la vocación sino la limitación. Nos sobra en miedo lo que nos falta en voluntad. Salvo una iguana que alguna vez arrollé con un coche y las cucarachas que me disgustan hasta la náusea, no creo nunca haber herido a un ser viviente, en una concepción física, claro está, pues supongo que el daño que nos hacemos descargando en otros sentimientos propios resulta francamente incalculable. Siempre me pareció absurdo tener que actuar conforme a la concepción que otros tenían de mi mismo, y por eso desde bien temprano me dedique a defraudarlos para poder vivir con un poco más de libertad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3.  No soy un tipo muy hablador aunque cuando estoy bebiendo no hay quien me detenga, parezco un gramófono que escupe a grandes velocidades cantidades incalculables de mierda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4.1  Me imagino que alguien que se introduzca un carbón encendido entre el culo y aún tenga ganas de escribir es el mejor de los poetas. La gran mayoría no tiene el valor para hacer uso de un carbón encendido. Las venas se las puede cortar cualquiera pero quitarse una oreja para entregársela a una prostituta sólo se le ocurre a un grande (idiota) como Van Gogh. Un grande de los grandes, me refiero, un verdadero miserable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4.2  No me gusta esa gente de los recitales de poesía, siempre me ha parecido que la magia de la poesía, y de la literatura en general, está restringida a un contexto un poco más íntimo: la conjunción del ego, el ano y el carbón encendido, por así decirlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4.3  Siempre me ha gustado mucho Pessoa aunque debo advertir que no me consta que se haya metido nada al rojo vivo entre las posaderas. Sin embargo, al parecer nunca conoció un culito femenino ni exploró la amplia inmensidad del microcosmos vaginal. Puede que se haya pasado algo de opio por el poto y que se haya masturbado hasta secar su próstata, porque sus textos son jodidamente buenos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-5603682174518925989?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/5603682174518925989/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=5603682174518925989&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5603682174518925989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5603682174518925989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2008/09/mximas-del-8-de-septiembre.html' title='máximas del 8 de septiembre'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-3594690660085056469</id><published>2008-09-08T19:14:00.000-07:00</published><updated>2008-09-08T19:16:55.209-07:00</updated><title type='text'>Carta nunca enviada a Marcela (lectura completamente prescindible y poco conmovedora)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Releo lo que he escrito y, como siempre, me resulta una gran porquería. Pensé muchas veces que el dolor y la tristeza eran una fuente de inspiración pero en eso tal vez me diferencio de los poetas. Sólo siento un nudo inexorable que me aprieta la boca del estómago, siento un vacío enorme que no podrían llenar todas las comidas del mundo. Los pulmones se me expanden casi hasta explotar y no hay sobre la tierra humo suficiente para darles sosiego. ¿Te has puesto a pensar en el precio de una mirada?, ¿en sus consecuencias?. ¿Te has puesto a pensar alguna vez en la responsabilidad de una mariposa al volar?. Sé que andarás por la vida impunemente regando alguna vez pedazos de mí, pequeños trozos de mierda seca. Mejor dicho, desde mi concepción de mí en ti sé que poco te importaré porque poco me importo, y lo que veo en ti no es más que un reflejo de mi estúpida concepción de mi, en la que objetivamente no eres más que un espejo, otro de los tantos charcos donde me desdibujo y finalmente me encuentro, como siempre, sucio, abatido y rutinario. A veces pienso si un hombre abandonado en el desierto puede llegar a sentir claustrofobia y me parece que es así. También pienso en las tantas veces al día que quiero escapar y no puedo, porque soy débil y cobarde, porque nada me salva del sino de haber nacido en esta tierra y con esta estampa, nada puede hacer más liviano ese peso, es el peso del mundo entero. Es cierto que el dolor es una condición más de la vida y como sustancia imperecedera del tiempo aparece de manera más o menos intermitente. Éste no ha sido un buen año, en resumen, aunque han pasado algunas cosas que la mayoría consideraría “buenas”. Yo sigo siendo el vidrio roto de bus que arreglan con contac y deja pasar el agua y el viento. Sé también que estarás acostumbrada a ello pero me disparaste algo directamente al estómago, y tu revólver era del calibre 38. Después te alejaste a la comodidad de unas pocas llamadas, pues allí las balas no podían alcanzarte. Yo ya estaba herido de muerte, desangrado, y tu mirabas desde tu guarida impávida -¿me pegunto, sí mirabas?-. Distraída con ese maldito mundo que te asombra y yo detesto, hombro con hombro, reconociendo, experimentando, no te cansas de ello?. Yo nací agotado. El mundo está agotado porque es como siento en perspectiva las cosas, pasan rápidas y seguras de que ya vendrá el fin de la carrera. Sé que a veces te confunden mis palabras pero es que quiero no ser lo que quiero, o siento no sentir lo que quiero o en fin me harta querer sentir lo que no quiero sentir ni siento. Detestaría ser de esos miles que por llevarte a un catre te susurran estúpidas palabras melosas de colegial al oído. Es probable que algunos de ellos lo logren y antes o después te darás cuenta que son una cáscara vacía, una guitarra sin cuerdas, un maldito bus lleno de gente a mediodía. Espero que te sepas esas palabras de memoria porque nunca las vas a oír de mi boca. Escribo estas líneas porque me siento encerrado, siento claustrofobia y estas palabras son sólo una manifestación más de mi desesperación de ti. Has firmado mi sentencia y no me dejaste tiempo para defenderme. A veces quisiera conducir un auto a toda velocidad y estrellarlo contra un muro para que todo acabe, pero soy un mortal ridículo y pesimista, aunque las cosas me salgan mal voy a seguir tirando, adivinando más allá una salida, una puerta que sé –porque siempre ha sido así- que va a estar irremediablemente cerrada. Soy  (como) un borracho que sabe que siempre habrá otro bar y otras personas dispuestas a aventarse un trago. Presiento que tal vez no tenga remedio aunque algunas veces el hombre perdido en el desierto encuentra la ruta a la ciudad, a la civilización. Sé que por ahora estoy perdido pero soy tan variable –y eso lo sabes- como las formas de maldad que tú conoces. ¿Vas a esperar a que encuentre la salida o prefieres ser el oasis que mantiene –y salva- al hombre perdido en el desierto?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sueños son una realidad individual impalpable y que se disuelve muy pronto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-3594690660085056469?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/3594690660085056469/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=3594690660085056469&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/3594690660085056469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/3594690660085056469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2008/09/carta-nunca-enviada-marcela-lectura.html' title='Carta nunca enviada a Marcela (lectura completamente prescindible y poco conmovedora)'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-5433119589287982292</id><published>2008-04-28T18:36:00.000-07:00</published><updated>2008-04-28T18:41:20.062-07:00</updated><title type='text'>correo a la cima congelada.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Querida Maga Luna: &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Te escribo nuevamente desde el tiempo del no tiempo para hacer de una parte de mi memoria un recuerdo tuyo que se desvanece tan fácilmente como una página de este ordenador al contacto fácil de una tecla. Hace ya bastantes lunas apagadas desde mi último reporte, que bien podría ser el primero o el que venga después. Acá nada ha cambiado y el calor sigue derritiendo atardeceres y conciencias. Duré tanto tiempo temiéndole al fracaso que tiré una ilusión para siempre al cesto de la basura. Hasta ahora comprendo que el fracaso es una puerta que se abre y se cierra y el miedo es su portero, aunque nada es seguro, algunas ocasiones el portero se queda dormido y olvida abrir o cerrar la puerta. Hace poco conocí una chica que podría ser la sustancia de mi tiempo y la perpetua y ruda domadora de un caballo desbocado, aunque lo más seguro es que la cuerda no resista y termine cayendo como siempre en ese abismo de soledad y absurdo y un par de marlboros y cerveza. Si digo que hace poco la conocí estoy mintiendo aunque no sea así del todo. Es la pequeña hermana de alguien que en otro tiempo fue más cercano y ahora se encuentra en la distancia del saludo cortés y la certeza de una llamada telefónica que se pierde. Si llegara a enterarse de lo mío con su hermana estoy seguro que me pondría en mis casillas y lo comprendo, a nadie le gusta la idea que se estén devorando a su hermana. Le gustan los animales un poco más de lo que yo quisiera y su mascota es un roedor sobre el que no ha descifrado si se trata de un fara o una zarigüeya, aunque no se cuál es la diferencia. Ella se divierte con la larga cola y las piruetas que hace el pequeño animal con ella como si se tratara de un mono mutante. Le gusta Cortázar y no le pregunté si había leído algo de Bukowski porque eso hubiera sido una epifanía y hubiera tenido que matarla. Me basta con la armonía precisa de sus palabras medidas y bien escogidas. No comparte mi desprecio por el mundo y quisiera aferrarme a su locura para así poder salvarme de la mía. Ella lee a Cortázar y yo soy una zarigüeya juguetona.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Kim es una chica intrigante, su corazón tiene la profundidad de un agujero en el asfalto y su mirada es tan cautivadora como el canto enloquecedor de las sirenas. Lo que más me gusta de Kim es el nombre: Kimberly. Es un nombre que suena como a papel celofán. A Kim no le importa absolutamente nada en este mundo y lo único que quiere en la vida es hacer que los marineros se arrojen a un mar de desesperación. Yo no caí en su trampa pero el vómito lo arruinó todo en un segundo. &lt;em&gt;oye, mañana tengo que trabajar&lt;/em&gt; fueron sus palabras y eso fue todo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-5433119589287982292?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/5433119589287982292/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=5433119589287982292&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5433119589287982292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5433119589287982292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2008/04/correo-la-cima-congelada.html' title='correo a la cima congelada.'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-4438713816596794390</id><published>2008-04-24T18:14:00.000-07:00</published><updated>2008-04-24T18:16:56.156-07:00</updated><title type='text'>algunas cosas cuestan más de 7 mil pesos (fragmento)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;De la serie de incoherencias &lt;em&gt;"estrategias de mercadeo en las manipulaciones reposteriles de popó de anciano"&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya estoy cansado de perseguir imposibles, odio los buses y la gente que va en ellos. Odio ir de pie y odio que nadie abra las ventanas. Si tuviera un arma en mi poder sería un justiciero. Odio mi incapacidad de odiar por más de tres minutos. Odio ser débil y que las mujeres no se rindan a mis pies. Detesto mi trabajo y la horrible certeza de ahogarme en él, de consumirme hasta el cuello y ser incapaz de salir. Odio no tener la franqueza suficiente para pararme frente a las personas y gritarles HEY, HIJO DE PUTA, ERES UN IDIOTA!, o por lo menos susurrárselos al oído. Me incomoda la gente que anda por ahí creyéndose la gran cosa, pensadores sin mente embadurnados en la inmensidad de su propia estupidez. Detesto los abogados y su mundo de sucias triquiñuelas y zancadillas, sus conversaciones leguleyas y sin sentido común, sus hipócritas prédicas de libertad que es lo primero que corren a restringir cuando alguien tiene una idea audaz. Detesto el feminismo y quienes lo abanderan, mujeres tristes y solitarias buscando un miembro que las domine, las parta en dos y les de órdenes. No me gusta la absurda, cuadriculada e innecesaria desorganización del mundo, quisiera arder en llamas y gritar que no pertenezco a este mundo ni a este tiempo y redimir dolorosamente cada minuto que desperdicio sin ser un asesino en serie, ni una feliz víctima de alguno de ellos. Mi familia se empeña en afirmar que soy un afortunado. Mierda!... si esto es fortuna no me imagino lo que habrá de ser la desgracia. Si quebrarse el culo de manera horrible toda una vida al lado de una serie de engendros incomprensibles elaborando absurdos entonces si, lo admito, soy Donald Trump, soy Buda, soy popo caliente dispuesto a untar un zapato nuevo. Me aterra la inconciencia del mundo, si el camino al éxito está lleno de espinas ¿por qué no tomar el del prado suave?, yo no quiero clavarme ni una espina, prefiero dejar que otros se puyen el culo a sus anchas. Quiero felices y largas mañanas llenas de pedos y sinsentidos propios, quiero botellas y quiero que las uñas de los pies no me crezcan más. Quiero, quiero…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-4438713816596794390?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/4438713816596794390/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=4438713816596794390&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/4438713816596794390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/4438713816596794390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2008/04/algunas-cosas-cuestan-ms-de-7-mil-pesos.html' title='algunas cosas cuestan más de 7 mil pesos (fragmento)'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-8166533623342059896</id><published>2008-03-26T19:38:00.000-07:00</published><updated>2008-03-26T19:39:05.552-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Primero fue la sorpresa, luego la ira y ahora es un sentimiento de vacío que se expande con fuerza dentro del pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el día que un grupo de médicos y enfermeras negligentes no hicieron su trabajo correctamente mi vida está rota. No comprendo el amor y de sus modalidades la que me resulta más…zzz el cariño que se tiene por una persona sin hacer nada y cuando esa persona no está ahí, todo se siente como un avión en picada y sin paracaídas cayendo a toda velocidad y sin remedio en el cráter candente de un volcán. La vida ahora sabe más a mierda que nunca, y de todo, lo que más me entristece, es que sé que el olvido y la rutina van a terminar tragándose toda la angustia y el dolor como siempre lo hacen, envolviendo todo en una falsa ilusión de sosiego pasajero. Primero quise llorar, después matar gente y finalmente no me decidí y terminé defecando en un baño desconocido. Estuve sentado a su lado el domingo y hablamos como siempre de nada, mi única filosofía y mi pasatiempo preferido. El error de unos pocos la llevó a la nada y ahora sus ojos verdes me miran y no me ven y mi corazón trata de escapar como un pájaro pero se queda atrapado en el nudo grueso e insalvable de mi garganta. Cuando me enteré quise, aunque suene estúpido y prosaico y lugar común, regresar el tiempo o encogerme como una bola de recuerdos y ocultarme como siempre detrás de mi soledad pero fue inútil, la ansiedad actuaba como una fuerza superior y entonces fui una máquina, luego fui tras el responsable porque quería que me regresaran lo que yo había dejado intacto, pero ya tenía la conciencia triste del niño que sabe que ha perdido su juego favorito y no lo recuperará jamás. Sin embargo le dije que volviera las cosas a como estaban el domingo y su mirada y su silencio estúpidos me confirmaron que no existen superhéroes y que una parte importante de la vida es sufrir. Después le dije que si no lo hacía lo iba a dejar como el despojo que veía sobre esa maldita cama de hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho tiempo me pidió que le escribiera algo pero me hice el fuerte y le dije que un poema no se obliga igual que un pájaro que pasó su vida en cautiverio no se arriesga a volar. La verdad es que me sentía insuficiente pues no quería que se enterara que soy un pésimo escritor, pero ahora me arrepiento cuando siento que lo único que queda es un epitafio y el torbellino horrible que no me deja organizar los pensamientos ni los sentimientos. El licor me quema ahora más que nunca y no hace sino avivar peligrosamente la llama. Como tantas otras veces me pregunto cuál es el propósito y la única conclusión a la que llego es que no hay propósito, no entiendo la razón de estar acá y menos aún la de tener que tolerar su partida, pero todavía no me ha sido dado descifrar los insondables designios del universo. Ahora cierro los ojos y dejo que las lágrimas rueden por un domingo que no volverá a ser.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-8166533623342059896?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/8166533623342059896/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=8166533623342059896&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/8166533623342059896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/8166533623342059896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2008/03/primero-fue-la-sorpresa-luego-la-ira-y.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-5145130031325549707</id><published>2008-03-12T19:43:00.000-07:00</published><updated>2008-03-12T19:45:47.303-07:00</updated><title type='text'>la lógica de mi por detrás</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La libertad de un hombre vale tanto como una cucaracha. Su vida vale tanto como un ratón. El ratón puede comerse a la cucaracha pero no sobreviviría a una guerra nuclear. ¿Qué puede comer la cucaracha una vez se acaben las provisiones de la guerra nuclear? ¿Cuánto vale la vida y la libertad del hombre para una cucaracha o un ratón?. Se requieren muy pocos cerebros de ratón para desatar una guerra nuclear y sólo las cucarachas sobreviven.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-5145130031325549707?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/5145130031325549707/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=5145130031325549707&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5145130031325549707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5145130031325549707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2008/03/la-lgica-de-mi-por-detrs.html' title='la lógica de mi por detrás'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-2177732111333226901</id><published>2008-02-13T18:39:00.000-08:00</published><updated>2008-02-13T18:40:52.318-08:00</updated><title type='text'>la contraparte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me parece haber necesitado, más que alguien que respondiera mis preguntas, alguien que las supiera formular. La vida, para nosotros, los que somos concientes de no ponerle una sonrisa falsa al sol, es una disyuntiva que se prolonga hasta que tenemos una lápida encima. El ejercicio incesante de esa dicotomía nos desgasta y consume nuestros esfuerzos; por eso vivimos fatigados, apagados, sin otra esperanza que esperar que las desgracias personales no se hagan, con cada elección errónea de la dicotomía, peores. El tiempo nos va quitando partes intangibles que ya no recuperaremos y somos como la mandarina, de la que al final no queda sino la cáscara seca, que por lo general se deshecha. Cómo sustraernos de esa regla psicológica y social que nos obliga siempre a decidir entre una cosa y otra? Anarquía? No creo, eso es para imbéciles drogadictos con un tarrito de aerosol en su mano y un maní dulce por cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algunos meses, decidí (como siempre, decisiones, ¿por qué no imprevisiones?) presentarme a la universidad nacional para estudiar literatura, materia de la cual tengo un conocimiento poco menos que superficial, pero que de alguna manera me apasiona (aunque mis pasiones duran un instante más que la memoria de un perro). Había escuchado que ingresar a la universidad no era fácil, por lo que no le hice mucha fuerza y simplemente viaje al dichoso examen sin preparación alguna. La noche anterior me encontré en el centro con G. quien tiene una posición decadente ante la rutina, y quien como yo es conciente de haber nacido para no brillar. El fracaso es nuestra sombra y la conciencia del error no deja de hablarnos al oído. Nos tomamos algunas cervezas y cuando ya me sentí algo ebrio decidí irme a dormir. Tomé un bus que por la carrera séptima me llevara hasta chapinero. Cuando me bajé, caminé los más rápido que pude, pues el apartamento donde me hospedaba está ubicado en un lugar que de noche se me antoja todo menos santo. Un par de gamínes que trabajaban cuidadosamente en un ladrillo advirtieron mi presencia. Eché a correr por miedo a arriesgar mi dinero (poco, en efecto), mis órganos vitales y mi virginidad anal. Al día siguiente mi tía me levantó temprano y me llevó hasta el centro, al lugar donde debía presentar la huevona prueba esa. Me sentí como un gusano réprobo: nadie me dirigía siquiera una mirada de complicidad, todos se empujaban a la entrada, y no tenía sencillo para hacerme a un par de cigarrillos mientras pasaba la inquietud de aquella gente. Pasó todo en un par de horas. El profesor negroide que custodiaba el salón, cuando se me acercó a pedirme el documento, me miró con un asombro ridículo y me pregunto con cierta alegría si yo venía del Chocó. Evidentemente, se alegraba que un negrito de tierras ignotas, bananeras y con malaria, llegara a esas instancias educativas. Muy seguramente llegó a esa conclusión por la avejentada jeta que ostento a mis escasos y mal vividos veintitrés años. Le dije que no, que yo venía de Santander, tierra de la envidia y la intolerancia, y perdió el interés y me dijo que dejara mis pertenencias sobre el escritorio. Le dije que no traía nada porque me habían dicho que por ahí robaban, sólo llevaba el lápiz, el lapicero, la cédula y una tarjeta capital con algunos viajes de transmilenio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No continuará.&lt;br /&gt; No soy premio nobel de la paz…déjame en paz.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-2177732111333226901?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/2177732111333226901/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=2177732111333226901&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/2177732111333226901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/2177732111333226901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2008/02/la-contraparte.html' title='la contraparte'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-4509755634315284707</id><published>2008-02-08T16:29:00.000-08:00</published><updated>2008-02-08T16:31:28.746-08:00</updated><title type='text'>JUEVES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Últimamente me ha sido dado entender que vivir es un ejercicio constante de hipocresía. Mientras mejor domines el arte de aparentar ante los demás lo que esperan de ti, menos tropiezos tendrás en la rutina. No me gusta aparentar pero me gustan aún menos los problemas y por eso trato de estar a la raya, mantenerme a flote. Me agradan las cosas sencillas como encontrarme a Paola en una cafetería del centro y descubrir lo mucho que me gusta su cara y ponderar todo el tiempo que perdí sin tener eso presente. Me gusta la forma simple y suave en que me dice que siempre almuerza sola, que puedo pasar cuando quiera por ella y hacernos un poco de compañía, me gusta también la forma en que se aleja sonriendo y para mi es una esperanza que se pierde en una noche oscura como una luminaria a la vuelta de una esquina cualquiera. Me parece que es como una vela que yo mismo me encargaré de apagar con mis represiones y el sentimiento necio que me indica que las circunstancias importan poco y que a la larga el esfuerzo es siempre inútil. A ella le dedico mis miedos y la mirada vacía de un inútil que se sienta a almorzar sólo atrás para que nadie lo vea. Algunos días, muy de vez en cuando, me da la impresión que el mundo vale la pena. Pero se me pasa rápido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-4509755634315284707?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/4509755634315284707/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=4509755634315284707&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/4509755634315284707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/4509755634315284707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2008/02/jueves.html' title='JUEVES'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-3524289989863945887</id><published>2007-12-24T12:47:00.000-08:00</published><updated>2007-12-24T12:49:59.071-08:00</updated><title type='text'>Navidad...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Bogotá es una ciudad sucia y hedionda pero tiene un atributo que es importante si tienes algo de sensibilidad y es la fría y saludable indiferencia. Bucaramanga es también un agujero sucio y hediondo donde no corre mucho viento y hace un calor infernal. Me importa un pene de mico vivir en cualquier lugar pero odio el calor tanto como levantarme temprano en las mañanas y estar obligado a deglutir almuerzos corrientes escasos en proteínas y con cantidades de sal que en lo que canta un gallo me arrojarán al suplicio familiar de la hipertensión. Mi madre siempre dijo que quien no quiere caldo recibe dos tazas y es cierto, la única perspectiva cierta por ahora es un aburrido trabajo en este hormiguero, o desplazarme a la cuarta paila del averno a trabajar junto a L. en Arauca, pueblo de guerrilleros, indígenas, políticos corruptos y prostitutas sidosas que no se depilan el chocho. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bucaramanga es un pueblo incapaz que llena los vacíos de su incompetencia con una envidia casi tan grande como su… (Bueno, acá nada es grande, de pronto el índice de robos y homicidios). Si montas una tienda el vecino del frente tendrá en poco tiempo una, y si decides montar una olla y vender bazuco te echará primero la policía y antes que te des cuenta tendrá su propio comercio de estupefacientes, con gamínes y ladrones a bordo. Acá medimos a las otras personas con el rasero de una envidia malsana, y los demás son tanto peores mientras menos cosas tengamos nosotros en comparación con ellos. Tus propias virtudes son para los demás un manojo de defectos y acá no existe tal cosa como “las buenas acciones”. Hay algunos badulaques que tienen el cinismo de predicar la “humildad”, sólo porque el grueso de sus cuentas bancarias les permite gastar un par de pesos en empanadas y juguetes chinos que emplean sólo para humillar en sus delirios grandilocuentes, al resto, recua de borregos aduladores que nunca lograrán nada porque no sienten a aquellos como humanos (asquerosos y malolientes que son, que cagan y mean como cualquier animal), sino como una especie de deidades inalcanzables a las que deben contar diariamente los pelos del culo y prenderles veladoras en sus hogares destruidos por el alcohol, la ignorancia y su voluntaria esclavitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué vamos a pedir ésta navidad, soberano pueblo de Andrés Páez de Sotomayor?. Lo mejor es comer uvitas hoy y el 31 y pedir mucha ignorancia, ése deseo con seguridad se nos cumple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te odio pueblo hijueputa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-3524289989863945887?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/3524289989863945887/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=3524289989863945887&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/3524289989863945887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/3524289989863945887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/12/navidad.html' title='Navidad...'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-7463736457176796768</id><published>2007-09-28T14:21:00.000-07:00</published><updated>2007-09-28T14:26:49.688-07:00</updated><title type='text'>más de lo mismo</title><content type='html'>A veces, en medio de la conveniencia inútil de la rutina, me pregunto si en realidad vale la pena tener una misión en la vida; o si ella está ahí sin que siquiera podamos sospecharla. Vale acaso la pena la fatiga enorme de perseguir objetivos que son como pequeños duendecillos asustadizos que huyen de nuestra presencia cuando advierten nuestra cercanía?. No me gusta aferrarme a las cosas porque mis ensueños inútiles siempre suponen un comportamiento de otra u otras personas que sólo ocurre en mi mente. No estoy sólo en el mundo aunque así, en medio de la vacuidad de la compañía indiferente es como más solo estoy. Yo ya he agotado mis posibilidades. Sólo soy de esta manera y lo que logre (sea sublime o infame) no será más que una consecuencia necesaria de esto que soy ahora. Aunque detesto pensar en el futuro ese estigma que es la sociedad me abre llagas en el cuerpo y me obliga a echar una mirada. Se que seré el que soy ahora, con mis alegrías y mis amarguras disimuladas; con mis botellas y mis cigarrillos. Qué me dice un título?, es aquello acaso un sino diferente al de ser un asesino de bebes?. No deberíamos poner en escena esa obra que constantemente escribe algún  dios depresivo sentado en una estrella lejana y olvidada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(…).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy fue otra vez la espera agobiante, el absurdo creer que será de otra manera. La displicencia, la mano sobre el celular obstinado que se niega a sonar, a salvarme un poco de esa angustia de no saber. Mi imposibilidad de decisión, mis criterios derruidos y confusos. Anhelo al menos el sonido que me saque como una grúa de este pozo que he venido cavando desde la mañana, desde siempre, sus muros son gigantescos y hace tiempo dejé mis uñas en sus paredes. El sonido es ausente y me quedo en la realidad extática de un sordo. Miro a mi alrededor desesperado y junto a mí caminan los mismos monstruos de siempre. Nadie comprende lo absurdo de insistir, esta ciudad nos ha convertido en unos subnormales. Algunos alcanzaron a huir pero ya era muy tarde, la vacuidad de lo imposible, el sentimiento de derrota, de no poder ser más, los habrá de perseguir siempre, así sea sólo como oscuras pesadillas que recuerdan y aconsejan, que lo impregnan todo de ese desasosiego de querer y no poder. La terrible maldición se cierne sobre nosotros y ya no pienso siquiera en escapar de ella, dejarme llevar parece ser la única salida. Aunque me gustaría resistir en mi fuerte, salvar mi último baluarte, posicionar las fuerzas que nunca he tenido para defender la proclama inexistente de una revolución que nada cambia, prefiero abandonarlo todo a su suerte y que las bestias que llamamos vecinos se devoren en la calle hasta que ya no quede nadie, hasta que la cariátide mire solitaria y feliz las ruinas de algo que nunca debió haber sido, algo que permitimos como chiquillos jugando con hormigas y se nos fue de las manos. Ahora me gustaría tener una lupa gigante para fulminarnos a todos con un rayo de sensatez, que nos retorzamos dolorosamente hasta expiar nuestras culpas, nuestras mentiras, nuestra interminable hipocresía, el sinsabor del mundo; ahogar la interminable y estúpida envidia en un grito de agonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo sueño y a esta hora eragon debe estar practicándole la fellatio al cabrón negro mientras Horacio lo sodomiza. Mañana a las siete y media de la mañana harán 22 grados centígrados, ojala sea el fin del mundo que conozco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-7463736457176796768?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/7463736457176796768/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=7463736457176796768&amp;isPopup=true' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/7463736457176796768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/7463736457176796768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/09/ms-de-lo-mismo.html' title='más de lo mismo'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-5598872197523647790</id><published>2007-08-26T15:33:00.000-07:00</published><updated>2007-08-26T15:34:05.323-07:00</updated><title type='text'>una líneas para no decir nada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Enterrar un cadáver o reducirlo a cenizas supone de alguna manera cierta levedad, y no es de extrañarse, cuando cago me siento un ser mucho más liviano. No tengo absolutamente nada que decir y por eso mi rutina no es diferente a la de un perro, ayer es igual que hoy y será exactamente igual mañana. El calor sigue ahí, las mujeres que no merezco siguen huyendo, la ciudad vibra lenta como una vena que se marca en una cara enfurecida. Aún hay cigarrillos sobre la mesa y el gas del encendedor aún resiste negándose a morir con la necedad de un enfermo terminal. Los atardeceres brillan en púrpura y la gente sigue untando de mierda los zapatos. Habito éste primer círculo cómodamente y deambulo indiferente como la chica sin brassier que se cruza conmigo en la parada de bus. Afuera la indiferencia ruge con violencia, la calle es preámbulo de alegrías y desgracias ajenas, y yo no soy más que un espectador sumergido hasta los ojos en ese cieno absurdo que los demás tejen en su frenesí de justificación. La policía se pasea de arriba abajo como un ojo inclemente del mal, y en el refugio del pensamiento anhelo que la desgracia caiga sobre ellos. Me hartan sus injusticias y sus falsas presunciones, su espectáculo que nadie compra de protección y seguridad, y sus estúpidas ínfulas de moralidad y gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy (que con seguridad no sea el hoy en que lees estas líneas) venía de regreso en un bus pestilente que se movía con la decisión binaria de una cucaracha hambrienta. De repente, aborda un sujeto que clama casi llorando no sé que medicina para su hijo epiléptico que yace en la cama de un hospital, tratado bajo el amparo del paupérrimo, miserable e ignominioso carné del sisbén. El hombre se empecinaba en recalcar que no importaba la cantidad, ya conocemos todos la frase que reza que peor es nada (aunque evidentemente no es peor, es simplemente nada). Según parecía, era más efectivo y de hecho más factible que el sujeto hubiese pedido una cadena de oración, o que sacase una camándula e iniciara un rosario por la salud del infante, o que solicitase oscuros favores tras alguno de los pórticos de los dioses del necronomicón antes que obtener la mentada medicina. Todos le ignoramos con la misma avidez con que se cambia un canal de ventas por televisión o con que se atiende la reprimenda de una tía abuela. Afuera la carrera 33 se tendía larga sobre su asfalto estúpido y se revolvía en su particular infierno vehicular, las aceras llenas de autómatas con sudor en la frente y el cansancio propio de lo absurdo reflejado en sus ojos de muñecos muertos. En la silla de al lado dos nulidades jugueteaban una pantomima erótica y repulsiva que no alcanzaban a comprender; de algún recodo me llegaba un repulsivo hedor a toalla higiénica usada. Pensé en Catalina y en las pequeñas trivialidades que nos separan; ella fuma kool Light y yo marlboro; a mi me gusta Borges, y a ella qué demonios le gusta?... Otra vez estoy en el borde de ese abismo enorme que existe solamente en mis sinsentidos y pesadillas diarias inconclusas. La miro a los ojos y la siento lejos, caigo de nuevo a la tierra inflando mi ego con el pesado y eterno sentimiento de la barrabasada.  Enumero sin categorías los grandes errores de mi vida : nacer, crecer siendo un idiota, no dejar de ser idiota, y no tomarla de la mano cuando siente que va a sumirse en la nada. Me rasco las bolas con la certeza tranquila de saberme hecho para insignificancias. En mi biografía jamás escrita se resaltará el mango verde que alguna tarde me comí en la esquina de la carrera 13 con calle 35. La melancolía no me alcanza en estos días y me roza apenas como la niebla rozaría un barco en alta mar; el único riesgo es perderse en esa hipnótica suavidad velada. Cuántas almas se apagaron hoy en la vacuidad de mis ojos?, No creo que nunca se den los pasos suficientes, o mejor, los adecuados. En la agitación de mis sueños alguna vez alcanzamos la cálida seguridad de un vientre materno fuera del tiempo, en la vigilia siempre está la desagradable sorpresa (certeza) acechando en cada esquina con su traje de cobrador de iniquidades y su sonrisa de rutina disfrazada. Las lentejas se enfrían en la cocina y la noche abraza a la ciudad en un nuevo capítulo sin consistencia y con personajes desconocidos; el abismo está en los oscuros ojos de Catalina que están a veces en mis ojos que ya no quieren estar. Vamos afuera al festival de las axilas sucias. Cuánto pesa un día muerto?, Cómo pesar la densa eternidad de un momento?. Definitivamente cuando cago me siento mucho más liviano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos cae la cara de la vergüenza (adagio popular). – ojala se nos cayera algo, ojala (adagio impopular)- &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-5598872197523647790?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/5598872197523647790/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=5598872197523647790&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5598872197523647790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5598872197523647790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/08/una-lneas-para-no-decir-nada.html' title='una líneas para no decir nada'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-6999435816282935317</id><published>2007-07-12T15:03:00.000-07:00</published><updated>2007-07-12T15:05:18.019-07:00</updated><title type='text'>vomita mis verdades esta noche</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Esta semana estuvo construida por retazos de abandono lacerantes. Los días se mantuvieron estáticos e inflexibles como si estuviera viviendo el momento eterno y feliz de un perro. El problema es que la felicidad no se dejaba sentir, o lo hacía sólo confusamente y mediante señales del todo equívocas. Las montañas que encierran la ciudad añadían de alguna manera algo de siniestro a este sentimiento de impotencia. Yo la sabía lejos no sólo en la distancia sino en esa comprensión más íntima de la necesidad humana. Abogaba por algo de compañía pero terminé la historia igual que siempre, ebrio y sin respuestas, buscando sosiego en la agitada indiferencia de un parque. Cada mañana en medio de la lucidez torpe de la resaca esperaba que el viento me trajera un recuerdo al que pudiera aferrarme o cuando menos que el teléfono sonara con sus explicaciones prosáicas y satisfactorias. Pero nada, el vacío seguía allí como la comida que no se toca y se pudre lentamente sobre la mesa, era precisamente ese abandono de cadáver de perro callejero a la orilla de cualquier caretera. El cadáver era yo, o por lo menos una parte de mí que se venía apagando como un profuso  borrón  de nubes oscuras en el cielo. La carretera era la vida donde todo continuaba y nadie se detenía a tenderle la mano a mis delirios y mis insulsas insignificancias. Como otras veces me sentía muy poca cosa, menos que culquier otra cosa. Hablaba sin mirar a nadie a los ojos seguro de que estaba hablando conmigo mismo y los demás no eran sino un espejo deformado (es decir, mejorado: sin fisuras, límpido) en el cual rebotaban mis palabras que volvían a mis oídos redoblando de incoherencias. Sentí que la angustia no es muy diferente al placer y leí a Bataille que confirmó mi sentir lo que me dio la impresión de rozar la locura con la punta de los dedos. A veces pienso en mi desgracia como una metáfora necesaria con la que se alimenta y crece quien me sueña y me da vida. Son tantas cosas impregnadas de imperfección que me siento saltando un lazo de fuego eternemente en una pesadilla feliz. El vacío se expande en mi pecho de forma malévola;  trato de alimentarlo con humo pero es persistente y mi necedad sólo acrecienta su voracidad destructiva. Algunos se muerden las uñas en la oscuridad pero yo me encuentro cada vez más alejado de esa pequeña posibilidad de salvación, de ese escape propio de una realidad mediocremente objetiva. La sé lejos e ignoro si regresará pronto, o si acaso no regresará o si cuando regrese yo aún esté esperando como un misterio de gabardina fumadora en el quicio de una puerta destruida. La puerta es esa masa a la cual tratamos de darle forma pero sin certeza, no eramos muy buenos moldeando ilusiones; la arcilla de los sueños se deformaba en nuestras manos y lo echábamos todo a perder con un gesto, una palabra…un pensamiento. Te escribí una carta no muy larga (no sabía si te fatigarías de mi astucia destructiva al leer) tratándo menos de explicarte el misterio de removedor de uñas a ti que a mi. No la envié por lo de siempre, mis represiones fantasmas y mi coacción dictada por un par de traumas de infancia. Héla aquí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bucaramanga, algún atardecer mezquino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a esta pantalla hace un calor endemoniado y te imagino en algún refugio que te proteja de tu tristeza irredimible, entra algunas cobijas ajenas y con unos cigarrillos y tal vez un libro malo. Nunca te lo dije pero tu melancolía le daba a tu cara un aspecto de suspiro inamovible; mirarte era como estar flotando y a la vez caminar sobre un campo espinado: una delicia mortalmente dolorosa. No estoy seguro de que pienses en mí, pero un reflejo preciso, algún billete arugado o simplemente una ráfaga de viento cálido te traerá de algún modo inexplicable al cómodo albergue de mi memoria en desuso. Yo sigo a la espera. De qué?, no sé. Sabes que no soy un hombre de acción y tengo la certeza que el conocimiento de ciertas cosas mana de algún lugar místico en el momento adecuado. Las palomas se siguen cagando impunemente en las estatuas y los dioses se siguen cagando impunemente en mi desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre tuyo y del destino,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuántos días habré de vivir esta realidad oblicua, con sus calles sucias y derretidas y sus mártires de andén?. Me gustaba más deambular en el misterio profundo de sus ojos que en las entrañas de esta ciudad pequeña y caliente. Las mañanas eran un quejido lento y prolongado que a mediodía se convertía en un aullido horroroso e inquietante. Las tardes llenas de zoquetes, de gente que cree vivir y no se da cuenta que sólo estamos acá para sobrevivir. Intentar cualquier cosa más allá de eso es una vana e inútil presunción. El otro día vi un anciano más arrugado que un testículo y tan inmóvil como un piedra. Era consiente de no agregar más causas a este mundo desbocado como un caballo hecho de agua turbulenta. Algunas ocasiones vuelven a mí algunas de mis manías, y en medio de mi enfermedad delirante te siento cerca. Sé que me engaño y que la posibilidad de tu presencia es tan remota como la de que pueda contar los cuerpos celestes en el cielo. Vivo doblegado, quebrado, sin fuerzas. Escribo esto (inútil, bazofia, como tantas otras veces) para justificar de alguna manera que no comprendo el derecho (pobre, lo confieso) a evocarte sin ser castigado. Sólo en estas líneas puedo llevarte como siempre anhelé con mis deseos de infante malcriado fuera del rigor del tiempo. La vida de cualquier hombre está hecha de espectros, cada quien no es más que una sombra que persiste más o menos en la memoria colectiva. No sé hasta cuando puedas vivir en mi memoria.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-6999435816282935317?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/6999435816282935317/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=6999435816282935317&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6999435816282935317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6999435816282935317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/07/vomita-mis-verdades-esta-noche.html' title='vomita mis verdades esta noche'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-5218162384179257847</id><published>2007-07-04T15:01:00.000-07:00</published><updated>2007-07-04T15:03:56.398-07:00</updated><title type='text'>Impresiones de S.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RowY5eP8OcI/AAAAAAAAABI/uxCVpSq4Spg/s1600-h/DSC02775.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083465455045982658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RowY5eP8OcI/AAAAAAAAABI/uxCVpSq4Spg/s320/DSC02775.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Cuando lo vi perderse en el fondo de las escaleras le seguí con el impulso instintivo de una autómata. Me pasa cuando he bebido y él esta cerca. La magia de este desencuentro pende siempre del hilo delgado que tejemos con el alcohol, como una tela de araña que deja de resistir cuando la luz del día entra destrozando todo con su realidad putrefacta y su guayabo preciso. Me senté a su lado esperando que me besara pero por alguna razón se detuvo en el último instante como un enfermo que deja de luchar y se rinde a la parte oscura, dejando caer la otra cara de la moneda. En cuanto a mi, no es que sea cobarde pero detestaría tener que dar ese pequeño salto con él; que sepa de una vez que yo no vuelo con alas de mariposa. En el baño tenía la apariencia de un mártir olvidado y a la débil luz blanquecina yo era una santa. Creo que las baldosas frías no dejaran de vestirse de luto por aquel momento sublime. Le dije lo más claro que pude que no quería que se fuera, pero él con su sonrisa dura y prolongada pareció no comprenderme del todo. No quería que se fuera el C. hechicero de ese momento, el que se pierde en mi mirada como un barco en el que han muerto todos sus tripulantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es otro día de abandono y dejaré (aunque en cierta manera me duela…) que la casualidad inconstante nos reúna de nuevo. Sé que para él la espera es una angustia, y yo amo esa angustia que se pierde en el tiempo y soy yo. Su soledad me justifica.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-5218162384179257847?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/5218162384179257847/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=5218162384179257847&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5218162384179257847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5218162384179257847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/07/impresiones-de-s.html' title='Impresiones de S.'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RowY5eP8OcI/AAAAAAAAABI/uxCVpSq4Spg/s72-c/DSC02775.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-5815437819655867927</id><published>2007-06-28T09:52:00.000-07:00</published><updated>2007-06-28T09:53:09.285-07:00</updated><title type='text'>Impotencia es cuando te untas de mierda las manos y no hay un lavabo cerca</title><content type='html'>Yo soy el que rasguña la línea tenue de la casualidad. Nunca sospeché el cálido soplo del viento de lo imposible que se me insinuaba indiferente y me sacudía el cabello confuso. Tú ahora estarás haciéndote una buena cantidad de preguntas estólidas llenas de pasado y angustia. Yo estoy igual y por eso me siento a escribir estas líneas que aunque inútiles (como siempre), en este preciso instante en que el día ha caído derrotado en su batalla de jornadas insípidas y la noche se proclama ya con sus borrachos y sus crímenes; parecen ser esa minúscula escapatoria a cualquier otro lugar, a ese recodo de alacranes y sol en la cara que devora la piel y los sentidos; a ese cuadrante perfecto, tan nuestro que no lo comprendimos y se tornó ajeno más rápidamente que una mirada furtiva, distraída. Últimamente todo se me da de un modo con tintes de irrealidad. Dudo de tu existencia, pero alguna parte de tu sonrisa y de las montañas duras y precisas tras tu cuerpo se me ha quedado en la memoria. El olvido es un arma implacable y no quiero que el pasar de los días con sus horas de sistema nervioso voluntariamente alterado falsee las pocas imágenes que guardo de ti. He recorrido la ciudad, especialmente aquellos lugares en los que pienso sería fácil hallarte, pero en mi cacería de mariposas sólo me han quedado fantasmas entre los dedos. Tuvimos poco tiempo pero alcanzaste a advertir que detesto las despedidas por su aire melancólico a felicitación de cumpleaños hipócrita y porque detesto crear esa sensación de vacío en el momento en que es menos necesario. Soy tan ingenuo que no logro comprender la estrella que guía mi camino ni leo en los ojos de fuego de los locos profecías que no serán divulgadas. Una despedida es un abandono y eso precisamente era lo que se oponía a ti; era lo más lejano al reflejo de ti que me llenó en el largo día que estaba llamado a ser regentado por el tedio y donde las posibilidades de que una parte de mi enloqueciera iban ganando las apuestas. Hace poco cerré el libro de Jack London del que te estuve hablando ese día. Ya ves que en estos días no he podido leer y mis noches han estado empapadas de una dipsomanía descontrolada y confortable.  Jack London se suicidó porque sentía que algo en su cabeza no estaba del todo bien. Seguramente algún epíteto de Swinburne le susurró a su imaginación atribulada que sumergirse en esa laguna estancada de la muerte liquidaría para siempre sus conflictos internos. Así le sucedió a Martin Eden, uno de sus personajes, que muy seguramente era una radiografía deformada de él mismo (oh!, qué lugar común tan detestable…una radiografía). Alguna vez London perdió sus dientes frontales en una excursión en busca de oro en los días de la fiebre, en algún lugar de la zona del klondike. Pero no se por qué te cuento estas cosas. Nunca me mataría porque siempre estoy a la espera de algo que no me han prometido (aunque detestaría perder mis dientes amarillos de fumador). Tal vez porque eres de esas pocas personas con las que he podido hablar de cuanto se me ocurra sin ponerme ningún freno… mental o moral o de clase alguna. O tal vez es porque intuyo en algún nivel que algo en mi no está del todo bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…--me cansé de escribir por hoy y quizá mañana ya no me guste esto y lo deje sin terminar; sin embargo la historia vive en mi cabeza señorita C. y tal vez en sueños te la pueda contar mejor. Me gustaría poder escribir páginas y páginas sin detenerme pero al igual que en todo el tedio me consume. Ya tú lo decías: la pereza es la madre de todos los vicios. Algún día quizá…---…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo no está bien, lo sé porque siento que dejamos que una jauría de perros devorara el cadáver fetal de una ilusión. Antes creía tener buena memoria pero la he ido perdiendo a medida que descubro que el pasado no es diferente a una mentira. Es algo que sólo podemos alcanzar con nuestra imaginación fatigada de nubes densas y pesadas y zapatos untados de mierda de perro fresca. Ayer, en un momento preciso de una tarde necia (como todas cuando hace calor), percibí en ese brillo inexpugnable que tienen las ventanas de los buses el nacimiento de un hada que sin maldad zumbó con rapidez sus diminutas alas y se alejó sin remordimientos de mi melancolía sucia y pegajosa. Y pensé qué sería de ti… probablemente perdiendo tu cuerpo en medio de ejercicios de viento y remedos de plegarias; hundiéndote sin remedio en mi nada con tu modesta indiferencia. Ya no me es dado adivinar figuras etéreas cuando pateo montoncitos de tierra en la calle, me rodea el ruido frenético de los pasos y la gente y los problemas y siento que los dioses no dejan de defecarme encima. Tú no parabas de afirmar mi fatalismo pero me divertía marcar tu silueta al sol con mis dedos para que cualquier ave distraída se estrellara con tu recuerdo de fuego y compartiéramos la desdicha y el humo en los pulmones. Todo esto que escribo no tiene sentido, ya ves, es palabrería barata. Sin embargo de cierta manera nos salva del tedio del desencuentro, debemos seguir así mientras el agua hierve para el café y el arroz sigue creciendo en las ollas. Alguna vez la tierra nos recordará con la misma firmeza con que se recuerdan las líneas que cruzan los dedos de los pies. Estamos perdidos. Yo lo supe desde que aparentabas venir hacia mi desprevenida pero tu rostro parecía un pozo negro y profundo de desolación; el aire ya estaba enrarecido y de alguna manera sabías que presenciábamos la muerte de un momento, nuestra pequeña y fría lagartija estaba siendo pisoteada sin clemencia por el eco sordo de un minuto. Las hormigas de la frustración me daban vueltas en la cabeza y se escapaban sin control como una bocanada dolorosa. Pero no dije una palabra, el tiempo siempre me hace esas pasadas. Me gustaría decir: hoy por la mañana morí, luego salí a dar un paseo y me vomitó un pájaro enfermo justo antes de mi cuarta fiesta de cumpleaños. Odio la solución de continuidad y por eso mismo no estoy muy a gusto con la realidad estricta, severa e inapelable. He tratado de escaparme pero los duendes son gente solitaria y huraña y las nubes huyen al ritmo del viento calido y seductor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-… me harté de escribir nuevamente porque no estoy muy seguro de a dónde voy con todo esto. A mi manera de ver es una narración epistolaria que se fatiga de insomnio en su afán de ser cuento. Hace poco divisé en el cielo “la cruz del sur” y no me pareció la gran cosa. Bonito juego de estrellas y nada más. Volví por no sé qué vez a las narraciones de Borges. El estilo enciclopédico y docto me encanta porque tengo la seguridad de que nunca escribiré así. Mientras más leo a Borges más me alejo de terminar este remedo de narración. Y como terminé la nota anterior cierro esta: algún día, quizá…-&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-5815437819655867927?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/5815437819655867927/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=5815437819655867927&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5815437819655867927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/5815437819655867927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/06/impotencia-es-cuando-te-untas-de-mierda.html' title='Impotencia es cuando te untas de mierda las manos y no hay un lavabo cerca'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-7223570606958979919</id><published>2007-06-16T10:24:00.000-07:00</published><updated>2007-06-16T10:26:19.764-07:00</updated><title type='text'>No sirvo para nada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;(de la serie de relatos "me fumo un porro para que no me duela")&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las horas pasaban lentas y estorbaban igual que un cadáver de cucaracha bajo la cama. El pronóstico de la tristeza jamás fallaba y se proyectaba en las nubes grises e informes del horizonte que arremetían contra las ventanas en una llovizna tenue, fría y fastidiosa. Silvia se alejaba, lo que me hacía un poco más amigo de esa botella de vino barato. Me acosaba la angustia de no poder concluir nada, ese beso imposible era la síntesis de la inutilidad de una vida; cada palabra pronunciada escondía la certeza de un suicidio silencioso y lejano. Por las noches me embriagaba esperando que al final de cada botella estuviera la solución, como si cada trago me fuera a sugerir la respuesta de algo que no me preguntaba pero que yacía ahí dentro, dormido como una rana muerta estripada en el pavimento del alma. A veces era la llamada a Adriana en la madrugada cuando mi voz era ininteligible, pero ella se había quedado atrás (o adelante¿?), con su trabajo y sus bares de precios inalcanzables. A veces venía a rescatarme en el filo de la noche, invitándome a un café con sus ojos de extraña, como cumpliendo un compromiso que ya casi no la obligaba. Me sentía vacío y culpé mil veces a la ciudad que no tenía más que ofrecerme, sólo licores baratos y amaneceres en un parque rodeado de gamines y drogadictos, gente que no era muy diferente a mí. Pero cualquier lugar del mundo hubiése dado igual, la impotencia estaba tan pegada a mí y era tan enferma como mi hígado maltratado por las interminables batallas de la noche. Pensé en ir a parís o a alguna ciudad extraña y lejana donde pudiera echarme a morir tranquilo y le devolvieran el cadáver a mis padres como si se tratara de cualquier otra encomienda vía Fed-ex. Un bojote exánime envuelto en una bolsa negra culminando aquella historia que nunca debió haber sido escrita. Los dioses son tan crueles. Cuando Silvia me conoció yo ya era así y por eso siempre callaba sus reproches. Yo la quería y a ella eso le bastaba, pero le enfermaba mi elección autodestructiva que no conducía a ninguna esquina diferente. Amargas son las realidades y la felicidad es una entelequia casi igual al dinero. Todos me llamaban rebelde pero es imposible ser rebelde si no intentas destruir nada, si no te aferras a algo concreto. A mi no me interesaba nada en absoluto y si actuaba así daba lo mismo que mear en un orinal de tienda pobre. Terminé una carrera y cuando salí de la ceremonia de grado lúgubre como un velorio o un tamal frío, le obsequié el pedazo de cartón amarillo y lujoso a un vagabundo que siempre andaba ebrio en las palmas y no hacía otra cosa en la vida que mendigar alcohol con sus ojos vidriosos de persona muerta. –toma- le dije, -tal vez tu puedas desempeñarte en esto mejor que yo-. Le serví un trago de aguardiente en su vaso nauseabundo y se alejó dando tumbos por la acera, mirando a quién podría darle el próximo sablazo. Así que decidí ir a Bogotá unos meses, por la misma razón que hubiése ido a las vegas o a puerto wilches. Cuando llegué me embargó la sensación tranquilizadora de la indiferencia. No era más que un trozo de mierda en medio de una diarrea imparable. Allá estuve algún tiempo sin encontrar nada porque no sabía exactamente qué era lo que andaba buscando. Aún no lo se. Me hospedé donde me iban recibiendo entre familiares, viejos amigos y nuevos conocidos. Me gustaba el frío, los lugares sórdidos y el cine barato y rebuscado. Cuando mis padres dejaron de enviarme dinero regresé derrotado aunque de antemano sabía que no iba buscando ninguna clase de triunfo. Duré varias semanas tumbado en la cama como un enfermo terminal. Llené la mesa de noche de una pila de libros que no fui capáz de terminar. Cada párrafo era Silvia o Adriana o el lejano cuello de Sandra sentada en la silla de enfrente en clase de francés. Yo siempre quise sorprenderla con un mordisco de vampiro moribundo y desesperado sentado en una campana al borde del amanecer; pero como siempre mis proyectos no dejaban de ser ensueños de borracho irredimible. Cuando me lancé a la calle de nuevo todos parecían muy felices de verme y alcancé a sentir en el fondo algo parecido a la alegría, como un gargajo que sube de los pulmones a la garganta pero que se niega tercamente a salir. La soledad siguió siendo la misma y nadie parecía notar la angustia en mis ojos envejecidos; tampoco me atrevía yo a hablar con nadie de ello. Siempre me había preciado de ser un tipo duro de espíritu y de semblante feliz. Silvia volvió como se tiene que volver al baño; una necesidad no es algo que desees hacer, es algo que estás obligado a hacer. Volvimos a los mismos bares y a los mismos amigos y a las noches inundadas de alcohol que parecían no tener final. Ahora eso me parece ya tan lejano; Silvia se fue con sus labios y sus caderas y su olor y yo sigo callándome las preguntas.&lt;br /&gt;De algo estaba seguro y era que no quería una vida de trabajo de 10 horas diarias después de los cincuenta, prefería morir con frío en una alcantarilla o abrazado a una puta asesina que me clavara un puñal en la espalda para birlarme los miserables veinte mil pesos que cargaba en la billetera con olor a culo. Algunos amigos tuvieron hijos siendo jóvenes y eso les cambió la vida. Yo no entendía muy bien cómo un feto recién alumbrado era capaz de despojar a una persona de egoismo. El milagro de la vida parecía algo traído de los cabellos y resultaba fantástico y asombroso. A mí me importó un prepucio de caballo y aunque me enternecía jugar con los pequeños me percaté que no podía pasar junto a ellos más de dos horas. Prefería observar con morbo indecente como un enfermo violador cuando eran alimentados por sus madres jóvenes y rozagantes, con ese brillo y alegría de madre neófita que no advierte la serpiente venenosa que le viene subiendo pierna arriba. Ellos se quedaron en algo parecido al recuerdo. A veces me los encontraba y nos tomabamos unas cervezas o nos sentábamos a fumar, y ya se notaba el cambio operado; la diferencia entre su rostro de futuro por costruir y mis ropas andrajosas de desesperanza, olvido y pasado estancado. Dejé de verme con Silvia tan seguido. Nunca la había llamado pero nuestros encuentros en la calle eran tan frecuentes como casuales; tenían un ligero aire a Oliveira y la Maga; claro está, con la diferencia de que vivíamos en una ciudad pequeña y caliente donde gente como nosotros estaba obligada a hacer siempre lo mismo. Los atardeceres eran tan hermosos como inútiles, y la vida se disolvía en esos tintes naranjas y púrpuras. Me molestaba la rutina aunque dentro de ese esquema informe las fronteras de la rutina nunca estuvieron muy bien definidas. Con mis padres no me veía sino para almorzar los domingos, porque me despertaba muy tarde, cuando ellos estaban trabajando y luego salía y no regresaba hasta mucho después de que se hubieran dormido. A mi hermana la ciudaban como un buda de oro para que no se tropezara en el camino y se rompiera como una porcelana frágil. Ellos no sabían qué había pasado conmigo y no dejaban de sentirse culpables. Se esforzaban inútilmente por moldearla según lo estbalecido, sin darse cuenta que cuando la voluntad es inquieta puede romper los barrotes más fuertes. Un pájaro vuela por instinto al igual que un perro sodomiza a cualquier perro sin vergüenza alguna. Llegó ese punto triste en que los ojos no brillan sino son simplemente la expresión sombría de una disculpa que los labios no anhelan pronunciar. Silvia andaba muy inquieta y yo la comprendía en silencio. Decidí refugiarme en casa algunas semanas para que ella encontrara lo que estaba buscando y se olvidase de mi vida de tufo y guayabo. Nunca fuimos muy buenos diciéndonos las cosas y por eso era mejor que todo pasara así como la tierra gira gorda y perezosa, o como un anciano lee los obituarios del periódico y se inquieta porque presiente la muerte cercana. Algún tiempo después la vi de la mano con un tipejo gordo y pulcramente vestido. Nuestras miradas se cruzaron con la indiferencia del conductor de bus que devuelve unas monedas al pasajero. Era mejor así, ahora estaba nuevamente solo y más perdido que nunca. Cuando te acostumbras a una persona y te deja se siente como debe sentirse que te extirpen un pulmón o te amputen un testículo sin anestesia. Como no tenía idea alguna de lo que debía hacer, frecuenté bares en los que hubieran toques y descargaba mi energía repartiendo patadas impunemente a los que se me atravesaran en el camino. También recibía muchos golpes certeros. Al final de esas noches solía hallarme un amanecer estúpido en medio de una melancolía pálida y cansada. Traté de volver a los amigos pero por alguna razón que no logro explicarme resultó imposible. Pensé en regresar a clases de francés y propinarle al cuello de Sandra un mordisco certero pero las fuerzas no me asistieron. &lt;em&gt;Je ne peux faire rien maintenant&lt;/em&gt;. Traté de volver a los libros también pero ahora más que nunca se me hacían una asfixia inexpugnable de Silvia; Adriana ya había saldado su deuda moral y no se sentía atada a compromiso alguno. Pasaba días encerrado llorando como una loca descontrolada y rascándome las pelotas sucias y arrugadas. Eso se me hace ya un poco viejo y anacrónico. Aún sigo siendo el mismo pero ahora volví a esa búsqueda inútil, soy tan pusilánime que aún confío encontrar algún tipo de respuesta. Ahora estoy de nuevo ahí afuera, tratando de encontrar unos ojos. Tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-7223570606958979919?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/7223570606958979919/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=7223570606958979919&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/7223570606958979919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/7223570606958979919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/06/no-sirvo-para-nada.html' title='No sirvo para nada'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-6702805895594130197</id><published>2007-06-01T15:30:00.000-07:00</published><updated>2007-06-01T15:31:49.683-07:00</updated><title type='text'>Reflexiones sobre un pueblo horrible vol 1</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Odio el calor casi como la vida misma. En esta ciudad hace un calor insufrible, huele a azufre y se ven llamas ondeando en el cielo. Esto debe ser el infierno. Cuando menos una sucursal muy bien montada. Existe una avenida enorme de 10 carriles que reposa como un saco inútil bajo el sol y atraviesa la ciudad como un pene de negro. Da la impresión de que las suelas de los zapatos van a derretirse de un momento a otro y que uno puede llegar a sudar su propia mierda. No hay edificios de más de cinco pisos cuando con este clima la regla debería ser habitar rascacielos y eso del piso treinta hacia arriba. La gente sale de su casa a tomar el sol en mecedoras lo que les da un aire de caballos estúpidos. En el muelle, junto a un río magdalena donde muy seguramente flota el cólera, la malaria o cuando menos el dengue; unas negras sudorosas sirven pescado freído en una manteca reusada, densa y obtusa. El calor es tan extremo que me provoca meter la verga en hielo. Para llegar a este lugar hay que recorrer dos horas por una carretera pobre en señalización y rica en depresiones, huecos, y resaltos inadvertibles. No llevo ni veinticuatro horas acá y si tuviera un revolver a la mano ya me hubiera volado la mitad de la cabeza. Decido que lo más sensato es largarme cuanto antes. Llego a una oficina de copetrán ubicada en lo que aparenta ser el centro de la ciudad y hay una perspectiva interesante de una iglesia decrèpita, una plaza de mercado hedionda, y un kiosko que no es otra cosa que una mazmorra de hojalata improvisada contra la pared de una esquina donde un par de indeseables beben cerveza. Dentro hay aire acondicionado y me siento como debe sentirse viajar en una cápsula del tiempo. Quiero salir y tomar una cuantas fotos pero los subnormales que rodean el lugar tienen cara de ladrones en potencia, y no quisiera perder mi cámara y tal vez la vida por un par de imágenes que a la larga me resultarán pésimas. Negocio el pasaje un poco más barato y me embuto en el bus donde descubro que hay algún lío con mi asiento y no reclina. No me asombra porque siempre que viajo suelen sucederme desgracias insignificantes e incómodas. El bus arranca con su estrépito de caballos de fuerza y aún oigo la voz en mi cabeza que dice: ¡no quiero estar un minuto más acá! ¡no quiero estar un minuto más acá!.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-6702805895594130197?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/6702805895594130197/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=6702805895594130197&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6702805895594130197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6702805895594130197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/06/reflexiones-sobre-un-pueblo-horrible.html' title='Reflexiones sobre un pueblo horrible vol 1'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-2588116555104412447</id><published>2007-05-13T12:37:00.000-07:00</published><updated>2007-05-13T12:45:35.136-07:00</updated><title type='text'>paraíso 0.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RkdqcxRaSRI/AAAAAAAAABA/ccj_mPve2tI/s1600-h/DSC02476.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064133348496656658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RkdqcxRaSRI/AAAAAAAAABA/ccj_mPve2tI/s320/DSC02476.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quiero describir tu cara, comprendo que es inútil y prefiero guardarla solo para mí, guardarla en mi memoria hasta que ella la pierda o tu propia imagen decida perderse como la brisa en una tarde calurosa. Mis rasgos reflejan el color plomizo oscuro que se adquiere cuando habitas en un país que vive de rodillas, sin esperanzas y con la felicidad estúpida de la complacencia y la costumbre horrible a la miseria. Donde quiera que mire hay un peón devanándose los sesos y la carne y la vida en un trabajo miserable que odia y que no se atreve a dejar por cobardía. Un par de panes en la mesa parecen ser la consigna actual para fomentar la esclavitud. Bendito el vago que deambula con su pestilencia indiferente aplastando contra el mundo su culo mugriento y su desprendimiento absoluto y envidiable. La ciudad es un agujero feo y caliente  lleno de gente frenética e intolerante. Esto de bonito no tiene sino el apodo y para comprobar que es cierto no hay sino que echar una mirada, bastan una mirada o dos para el desencanto absoluto. La calle es una arena hostil plagada de muchachitos descerebrados que se despedazan a golpes y cuchilladas; una pasarela informe donde pululan princesas gordas y sudadas que tienen tan desgastado su ego que ya expele un rancio olor a mierda fresca. Acá nada funciona bien, acá nadie piensa bien, acá no se hace nada bien. La desproporción parece no acabar; un pajizo se masturba felizmente en las palmas en medio de un espectáculo mediocre de cuenteros y una niña de trece años está pidiendo información en profamilia porque se la vienen follando desde hace más de medio año. Yo camino agotado y me niego a describir tu cara, siento un dolor malsano e inexplicable en las pelotas y hace tanto calor que el culo me suda a mares. Cada paso es retenido por una masa pegajosa y pestilente en medio de las piernas. En las tardes llueve a cantaros y el calor se duplica, la gente corre despavorida como si se tratara de lluvia ácida, como si un gran pene les estuviera escupiendo semen desde el cielo en señal de burla. Hace unas cuantas noches el suelo se sacudió en forma, elevé una plegaria para que la tierra se abriera y tragara de una vez por todas esta ciudad maldita que no le sirve a nadie y no sirve para nada. Aquí, en este valle, antes existió una meseta en la que había una ciudad despreciable de cuyo nombre no quiero acordarme, dirán las maestras en alguna clase coyuntural, porque ni para historia alcanza esta mierda. Hay ciudades que son turísticas, otras culturales, otras industriales. Acá se quiere ser y hacer tantas cosas e imitar tantas otras que se termina por ser un pueblo ridículo y sin identidad. Estamos orgullosos de tener un periodicucho líder en ventas en el oriente colombiano que es regentado por una familia como los Santos, pero proporcionada a nuestro mediocre nivel local. Terminamos por adoptar como música autóctona ese sonsonete costeño que es propio del litoral pacífico, acabamos con los teatros y los museos, nos sacamos los mocos y los pegamos en las mesas de los restaurantes. El calor hace a la gente más estúpida y la única salida sensata es permanecer borracho. Lo que llaman centrales de inteligencia son lugares a los que la fuerza pública acude a apreciar el único cerebro que tienen y que exhiben como si se tratara de una reliquia de tiempos ancestrales. Con sus trajes pulcros de verde oliva se sacan los piojos, se rascan la caspa, y le soban las tetas a las putas en las plazas de mercado. No hay salvación. Esta gente es tan incompetente como echarse babas para prevenir la pecueca. En la calle te requisan, te vapulean, te interrogan, te manosean como si fueras el líder declarado de una organización terrorista; para luego dejarte libre después de que te han birlado el paquete de cigarrillos. Estos sujetos se ven a montón cuando no los necesitas absolutamente para nada; por el contrario, cuando estás en una situación cogido por las bolas, de ellos no queda ni el recuerdo. Nada importa. La gente va a misa, trabaja, mata, caga y se masturba. Donde quiera que vayas te están llenando la cabeza de mierda y patrañas. Nadie se inmuta, nadie descansa, a nadie le importa. Se mueven de un lado a otro como hormigas, sufren de amebas, fuman, aparentan disparates en su afán por sentirse más que el prójimo, comen gelatina y cabro, se emborrachan y vomitan. No quiero describir tu cara, no quiero que se mezcle con este prosaísmo mundano, no quiero vivir contigo acá, vamos adentro, como autistas. Esto no es ningún paraíso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-2588116555104412447?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/2588116555104412447/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=2588116555104412447&amp;isPopup=true' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/2588116555104412447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/2588116555104412447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/05/paraso-0.html' title='paraíso 0.'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RkdqcxRaSRI/AAAAAAAAABA/ccj_mPve2tI/s72-c/DSC02476.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-112804758570280692</id><published>2007-05-12T16:02:00.000-07:00</published><updated>2007-05-12T16:05:52.948-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es una misteriosa sensación, cada momento de espera tiene el sabor del tiempo perdido. Se desliza suavemente en el aire, y apenas si sientes como si un demonio te acariciara con descuido con sus garras afiladas de olvido. Se escapa, indiferente, y solo te deja ese vacío inútil que tratas de llenar con el absurdo de lo que quizá pudo haber sido. Las cosas son como son, una rosa es una rosa y es todas las rosas, y eso es todo. No es tu destino cuestionar el tiempo aunque tu naturaleza frágil no soporte su sacudida inapelable, buscando respuestas escondidas cuando la respuesta es única y la tienes ante tus ojos; el mundo es ese y nada más. Abrazas tu existencia y es un suspiro efímero que se disuelve en el aire sin despedidas ni señales; eres el pasajero solitario y triste de esa ruta perdida. El camino es largo y en el horizonte no se advierte más que una bruma densa y gris. Atraviesas el túnel inacabable, oscuro y mohoso y la locura que a veces se sienta a tu lado te toma de la mano para darte fuerzas. Sabes lo que has venido buscando desde siempre, hasta el cansancio; en algún amanecer ya olvidado el viento frío y húmedo te lo susurró al oído y te reveló el secreto que aún así resultó incomprensible. Cuando por fin la tuviste frente a ti no supiste qué hacer porque de tanto recrear ese momento en tu mente fue enredándose hasta el infinito y cuando por fin sucedió era la cosa más simple y te pareció muy poco, demasiado evidente, demasiado sincero para que la aceptaras como era: simple y fácil. Una rosa es solo una rosa, un trago es igual a cualquier otro trago. Ella no estaba allí para esperarte mucho tiempo, era tu oportunidad. El sol se esconde siempre y eso es algo que jamás podrás cambiar; ella se perdió a la vuelta de cualquier esquina dejando su aroma fresco de remordimiento, y tus dedos de abandono ya ni sus pliegues podían rozar; su ausencia se caía de tus manos como si se tratara de un puñado de arena terco y evasivo. Al comienzo corriste a buscarla con ese desenfreno con el que se trata de recuperar lo ya perdido; después ya te cansaste porque una calle era igual que cualquier otra, y en ningún laberinto advertías su presencia. Una rosa es una rosa. Entre el humo creíste verla un par de veces, en tu buhardilla de borracho irremediable sentiste en sueños que llamaba a tu ventana. Pero ya era tarde, de la ventana abierta no venía otra cosa que el rumor pálido y rítmico del mundo y del humo disipado no quedaba más que una mentira dolorosa flotando en el aire como una bailarina que se desvanece sin aplausos atrás del escenario. Pero seguías esperando, en cada página creías adivinar una pista pero no era así, una rosa es una rosa. Envejeciste, aunque nunca fuiste realmente joven. La lluvia llegaba sin falta en mayo y el cielo melancólico se vestía de gris para alegrar a las flores. Sentías cómo todo se iba apagando adentro advirtiéndote que ese río terrible te había pasado por encima y para ti no había nada más, porque así como una rosa es una rosa, las noches no son más que noches y seguirán pasando con su caminar furtivo hasta el final de los tiempos. En mayo llovía, sí, y tu la imaginabas corriendo libre por la calle mojada y límpida, saltando de charco en charco como si el terreno intermedio estuviera hecho de un tejido aborrecible de pecados olvidados, dejados sin remordimiento en el tiempo de las esquinas y las adivinanzas en las paredes de ladrillo. Tú ya no esperabas porque sabías que jamás volvería, conocías el significado de la angustia y de la ausencia verdadera; sin embargo esa certeza triste era a la larga una espera dolorosa y mustia; como si no fueras tu el que esperara sino alguien más perdido en la distancia del tiempo, esperando tu paso lento y cansado que se negaba a avanzar siquiera una fracción de segundo, indispuesto a tomar por sorpresa esa baba del diablo. Yacías en tu buhardilla que se caía a pedazos sobre los libros que ya no tocabas, sobre los discos empolvados que te rehusabas a escuchar, perdiéndote entre las formas del humo, borracho irremediable. El final se acercaba presuroso y te aprestabas a recibirlo con geranios, el cigarro se consumía con debilidad en el cenicero desbordado y el vaso con vino te quemaba las entrañas más que nunca. Te asomaste a la ventana y creíste verla allí tan cerca, doblando la esquina, pero estabas muy cansado para perseguirla, borracho irremediable. Una rosa es cualquier rosa. Pusiste en orden los geranios y apagaste el cigarro mientras te apurabas otro vaso de vino; esa vez lo apuraste de veras porque el final estaba cerca y te sentías muy cansado, estabas ya viejo. Te echaste en tu cama sucia y dejaste por fin de esperar. Para ella el tiempo no era tiempo, una rosa no es más que una rosa. Corrió escaleras arriba hasta tu buhardilla donde esperabas frío, inerte, viejo borracho irremediable y muerto. Te acarició la frente arrugada y las sienes pulidas por la espera. La felicidad posó sus labios en los tuyos y bebió el sabor amargo del vino que aún reposaba en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde estabas?- dijo, - te he estado buscando-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-112804758570280692?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/112804758570280692/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=112804758570280692&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/112804758570280692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/112804758570280692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/05/es-una-misteriosa-sensacin-cada-momento.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-6308156993550716814</id><published>2007-05-06T12:35:00.000-07:00</published><updated>2007-05-06T12:37:15.694-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;And you can send me dead flowers every morning&lt;br /&gt;Send me dead flowers by the mail&lt;br /&gt;Send me dead flowers to my wedding&lt;br /&gt;And I won´t forget to put roses on your grave&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jagger - Richards&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche es un juego de absurdas e ilimitadas posibilidades, la vida es una ruleta informe en la que por lo general se pierden las apuestas. Cuando miro un espejo no veo más que un par de pupilas vacías y el tiempo pasando con su puta indiferencia, adivino siempre con un miedo que parece ajeno la pantomima que se representa a la vuelta de la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papi, hueles rico –dice la puta-, lo que se debe probablemente a que se me acabó el desodorante hace más de una semana y desde entonces vengo usando el de mi hermana, lo que me da una especie de aura fresca a homosexual o a haber estado revolcándome con una mujer. Intuyo que seguramente su intención es llevarme a la cama y hacerse a unos pesos porque la mañana ya despunta y tal vez no ha reunido el dinero suficiente y eso que es viernes. Al ver que no le propongo nada se va de mesa en mesa revoloteando como lo que es, como una puta. Otra acalorada se acerca a la barra y me empieza a acariciar la cabeza pero tampoco le propongo nada. Ella se resigna y me hace algunas preguntas, preguntas que se harían a alguien que se sienta al lado tuyo en el asiento del bus. Se acerca una de cara bastante bonita y trasero firme y le alcanza un billete al encargado de la barra. Cuando estira el brazo e inclina su cuerpo hacia delante para entregar el dinero aprovecho para besarle el cuello que huele a perfume barato y sudor. Me lanza una mirada de desprecio y menea la cabeza con desaprobación y por un instante me arremete el remordimiento como una mano que me aprieta la garganta. Me siento muy borracho y decido sacar a bailar a la morena de pelo rizado que conversa con otras al final de la barra. Suena un vallenato y la piso dos o tres veces a lo largo de la canción. No pierdo el paso porque nunca tuve la oportunidad de cogerlo. Ella me quita lo que resta del cigarrillo de la boca y se aleja entre el humo meneando el culo de lado a lado como una avispa. Vuelvo a la barra donde Moebius ya ha pedido dos cervezas y espera distraído. Del baño vuelve el vagales frenético como un caballo desbocado y apretando traseros a manos llenas como un pulpo, multiplicándose, indiferente. Observamos un rato el lugar y tratamos de escoger algo que valga la pena. Un par de ladronzuelos rapaces se pasean de lado a lado prestando atención a ver si pueden birlarle la billetera a algún borracho; de vez en cuando se acercan a conversar con alguna mujer pero todas los rechazan con desdén. Sin embargo, los dejan hacer siempre y cuando no alteren la clientela. Suena una sirena y acto seguido fluye sin control por los altavoces un house estridente que me hiere la cabeza como si me clavaran alfileres en las sienes. Todas las miradas convergen en una mesa donde una tía que no alcanzo a ver muy bien debido a la distancia se quita el top mientras baila sobre un gordo que sostiene un vaso de ron aguado. En una especie de transe me acomete súbitamente una náusea y caigo en la cuenta de que no es un muy buen lugar para estar, mucho menos en ese estado. Siento una pesadez y esa extraña sensación de presión en la parte posterior de los globos oculares que me advierte que debo tener los ojos inyectados de sangre. El techo se cierne oscuro y mohoso y madera podrida a punto de quebrarse sobre mi cabeza y el ambiente del lugar se me antoja excesivamente hostil. Entro en un delirio moderado y siento que cualquiera de los presentes aguarda para meterme una puñalada, cuando menos a propinarme una paliza. Propongo que nos larguemos pero Moebius está decidido a ver por lo menos un streaptease. La cabeza me da vueltas y fijo la mirada en la mesa tratando de recuperar un poco el equilibrio, pero es inútil. Enciendo otro cigarrillo y siento unas intensas ganas de vomitar. Cierro los ojos y espero lo peor pero la explosión no llega. Me encamino al baño para ver si echándome una meada logro algo de sosiego. Camino con cuidado de no tropezar con nadie. En el baño tengo que hacer fila frente al orinal que expele un fuerte olor a amoniaco. Me echo una meada larga y sin afán. Dejo que las gotas finales caigan solas, por efecto de la gravedad, mojándome un poco el pantalón y los zapatos; los que hacen fila piensan que tal vez me esté masturbando. Cuando salgo del baño Moebius y el vagales me esperan a la puerta, junto a ellos hay una chica de unos 19 años, bastante bonita. Nos encaminamos a un lugar oscuro en la parte de atrás donde la chica va a bailar para nosotros, por veinte mil pesos, según me entera Moebius con un gesto de la mano. Realmente debía ser lo mejor del lugar, no estaba nada mal. Parecía la chica linda del salón de clases a la que nunca fuiste capaz de hablarle y a la que siempre soñaste con hacerle un hijo, o cuando menos intentarlo. Nuevamente suena la sirena y el mismo house que debe ser la tonada con la que todas las golfas del lugar practican su baile erótico estalla en los altavoces. Esta vez es por nosotros. Ella se despoja con rapidez de la parte superior de su vestuario brillante y se mueve un poco sobre el vagales que está sentado en un sofá a mi derecha empezando a calentar el asunto. Luego se dirige a mí con paso seguro. La espero con una sonrisa estúpida que me ocupa la mitad de la cara. Cuando se me echa encima le acaricio los senos con suavidad.  Tiene unos hermosos senos coronados por un discreto pezón color rosa que se endurece cuando lo prenso entre mis dedos índice y anular. Persisto con mi risa estúpida y ella me pregunta dulcemente al oído qué es lo qué tiene tanta gracia, qué si no le gusto o qué es lo que me pasa. Le contesto que no es nada, lo que pasa es que estoy trabado. Me pregunta que si tengo perico. Le digo que no, que estoy trabado, no embalado, que si quiere hierba con mucho gusto. Ella responde que no, que eso le da sueño y ahora tiene que trabajar. Enternecido la beso en los labios sin dejar de acariciarle los senos. Ella se retira un poco sorprendida pero se acerca de nuevo y me planta un beso largo y húmedo que se siente como una disculpa. Tres canciones después el baile termina y siento el bulto pesado y duro en mis pantalones. Tener sexo con ella cuesta cuarenta mil pesos que no tengo y que no me interesa quedar debiendo. El vagales decide aprovechar la oportunidad y se la lleva a los cuartos laterales del local. Me quedo con Moebius sin hablar y un grupo de prostitutas se sienta con nosotros lo que me da por un momento la efímera sensación de ser Hug Heffner; salvo que no estoy en una mansión sino en un antro y no estoy rodeado de modelos rubicundas y hermosas sino de prostitutas feas, sudadas y con ese olor característico del amor frío, rápido y mal hecho. Varias veces le propongo a Moebius que nos larguemos del lugar y dejemos que el vagales se las arregle como pueda; sin embargo el se mantiene firme en su consigna de esperar. Después de cuarenta minutos que parecieron dos vidas la vi sentada nuevamente en la barra, con ese brillo reluciente que ilumina a las mujeres lindas cuando se las comen. Me acerqué con la cautela que puede llegar a tener un borracho, y bajándome ya de todas las trabas posibles la besé en señal de despedida. Ella recibió el beso tranquila como si intuyera muy adentro las señales de la resignación. Afuera el sol ya empezaba a calentar las afueras de la ciudad y en la calle pude respirar por fin la certeza triste que es propia de los encuentros imposibles.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-6308156993550716814?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/6308156993550716814/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=6308156993550716814&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6308156993550716814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6308156993550716814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/05/and-you-can-send-me-dead-flowers-every.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-2243876818810749835</id><published>2007-05-04T14:11:00.000-07:00</published><updated>2007-05-04T14:24:07.616-07:00</updated><title type='text'>Highway Motel (incompleto)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/Rjuj-RRaSQI/AAAAAAAAAA4/CyJSGlvWqO0/s1600-h/gasstation.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5060818896464529666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/Rjuj-RRaSQI/AAAAAAAAAA4/CyJSGlvWqO0/s320/gasstation.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; fotografía plagiada a: INMAGINE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salí del cuarto por otra botella de vodka. Cuando llegué a la recepción el gordo encargado se estaba follando a una de las mucamas mexicanas bajo el mostrador. La pequeña morena gemía sin muchas ganas bajo la inmensa mole de grasa que se le abalanzaba encima como un oleaje de desespero. Pensé en darme vuelta y regresar al cuarto pero el alcohol era una necesidad apremiante. Tosí tratando de llamar la atención del encargado que parecía complicarse en un orgasmo doloroso y prolongado. Qué se le ofrece, me preguntó sin dejar de darle con intensidad al asunto. Una botella de ese vodka barato que tienes allí tío, le respondí mientras trataba de descifrar de perfil el pezón oscuro y rígido de la pequeña mexicana jadeante; una lastima porque la oscuridad y la monumental talla del encargado no me permitían apreciar muy bien sus teticas puntudas. Deja los 14,50 sobre el mostrador y sírvete tío, me dijo mientras empujaba con rudeza su pinga hasta las últimas cavidades del cuerpo de la muchacha que dejó escapar un grito que se debatía entre el placer y el dolor. Saqué la botella del refrigerador y me dirigí nuevamente hacia la habitación. En la piscina paré un momento para admirar el agua verdosa y malsana y aproveché para enviarme un buen trago de vodka. En una silla al fondo yacía casi inerte la chica que ya me había encontrado en Detroit, que tenía un aire anacrónico a Janis Joplin. Arriba debía estar esperándome la tía que había recogido unos kilómetros atrás, haciendo autostop en medio de ese desierto frenético y rápido que es la autopista. Se dirigía, como era de esperarse, a ningún lado, lo que la hacía la compañera de viaje perfecta. Me dijo que estaba en la limpia, que estaba dispuesta a cambiar sexo por un poco de comida y una cama. No hice muchas preguntas pero comprendí al instante que no estaba del todo bien de la cabeza. De un momento a otro estallaba en un llanto inexplicable que la ahogaba, y al cabo de dos o tres minutos se recuperaba nuevamente. Abrí la puerta y estaba apagando una colilla en el cenicero desbordado. La pieza olía a demonio. Un olor acre de sudor se mezclaba con el humo denso que formaba una nube grisácea y espesa en la parte superior de la habitación, que el lento ventilador viejo y sucio movía pesadamente en un hipnotizante ritmo circular. Creo que el ventilador estaba haciendo corto circuito porque también olía a quemado, aunque es posible que se tratara de algún cigarrillo perdido entre las sábanas amarillentas usadas una y otra vez por la lujuria indiscriminada. Sin embargo estaba fuera de cuestión solicitar una habitación con aire acondicionado. Ella se pavoneaba por el pequeño habitáculo sin brasiere y con unos calzones rosa que ya no se sujetaban muy bien a su cadera y dejaban escapar un poco de ese vello duro y acolchado de la zona del pubis.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-2243876818810749835?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/2243876818810749835/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=2243876818810749835&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/2243876818810749835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/2243876818810749835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/05/highway-motel-incompleto.html' title='Highway Motel (incompleto)'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/Rjuj-RRaSQI/AAAAAAAAAA4/CyJSGlvWqO0/s72-c/gasstation.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-6902303848561950691</id><published>2007-04-27T16:30:00.000-07:00</published><updated>2007-04-27T16:33:59.950-07:00</updated><title type='text'>good times, bad times</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Miro distraído hacia el cielorraso sucio de la habitación y dejo caer al piso el despreciable libro que me explica que el sistema aéreo de transporte a territorio nacional –SATENA- es algo así como una especie de mierda adscrita a otra mierda superior, centralizada, poderosa, el gobierno si no estoy mal. La gripa me trae hecho una bola de mocos insoportable, siento que mi nariz presenta sus mocos danzantes como bailarinas traslúcidas a la suciedad del aire enrarecido de polución y tantas otras mierdas. Me limpio con la cobija encartonada, dura de tanta secreción que ha recibido en los últimos días. El pecho me silba como una hijo de puta locomotora descontrolada y presiento el advenimiento atroz de un ahogamiento por asma. Lo mejor por el momento sería una bronquitis. Si sigues jodiendo tanto no se te va a pasar esa mierda, me dicen. Arcángela me dice con desdén que debería dejar de fumar mientras saca un lucky strike de su bolso y lo enciende sin prisa. Pienso en armar un porro de dimensiones descomunales y fumármelo libremente pero sé que la tos no ve va a dejar darle más de tres pitadas. Estar enfermo se me hace una mierda, necesario y condición adversa de una misma vaina y todo lo que se quiera pero total una mierda. Estornudo y un proyectil liviano y verde va a posarse en el antebrazo de Arcángela que no se da cuenta de la mácula que acabo de hacer sobre su humanidad. Por pena no digo nada. Siento que sudo más de lo normal, probablemente sea la fiebre, y la ciudad se me hace terriblemente insoportable. Pero me pierdo de ocasión, no estoy con Arcángela sino hibernando mugrosamente en mi habitación tratando de hincarle el diente al pútrido libro de la estructura del estado. Me imagino que huelo terrible pero mi nariz está tan jodida que no puedo saberlo a ciencia cierta. Siento un nudo ciego entre las cejas y los ojos me lloran descontroladamente. Pienso en masturbarme, lo que puede ser una buena terapia alternativa para otros males como el guayabo, pues hace que se te desinflamen las venas de la sien y se conduzca toda la sangre hacia el miembro. Pero con esta gripa endemoniada no, mi pene no responde, se refugia en los más profundo del prepucio como una tortuga asustada. Trato de revisar el correo pero no es más que una barahunda de invitaciones a un sinnúmero de comunidades simplonas. Desisto. Pienso en la gorda que besé en la fiesta reggae de hace dos sábados. No logro recordar su rostro, estaba muy oscuro. Recuerdo que estaba muy sudada, yo también lo estaba. Así es casi todo en esta puta vida, una enfermedad, una borrachera, un porro. Una gorda sudada en un sitio caluroso en medio de una fiesta dudosa. Hay que cambiar -me digo-, definitivamente hay que hacer algo. Los organismos adscritos gozan de menos autonomía administrativa que aquellos que son vinculados; en aquellos el control y vigilancia del estado, el control de tutela, es superior porque.  Oh no, mierda de vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-6902303848561950691?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/6902303848561950691/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=6902303848561950691&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6902303848561950691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6902303848561950691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/04/good-times-bad-times.html' title='good times, bad times'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-6983157397814841273</id><published>2007-04-13T17:52:00.000-07:00</published><updated>2007-04-13T17:58:00.550-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Llegó por fin la tarde fría en que encontró una historia perdida y borrada ya de los anaqueles del tiempo. Desempolvó un poco los recovecos más sucios de su espíritu abúlico y retiró con desdén las gruesas telarañas que se habían asentado comodamente en su memoria traicionera. En el fondo del celuloide roto se adivinaban algunas imágenes que se seguían en una secuencia de algún modo inexplicable, en el alma ellas persistían en repetir la falacia cíclica que la razón olvidada se empeñaba en rechazar, en un artificio tan grande como la persistencia de un cuadro de fotografía en la retina. En la parte más oscura de ese abismo de lucidez que se cernía sobre sus hombros le fue dado entrever el secreto que él mismo callaba, descifrar la historia que la cadena de eslabones rotos sugería. La historia sin importancia de un hombre cuya vida era una miseria, y que intentó varias veces aligerarse buscando el sosiego inalcanzable.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-6983157397814841273?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/6983157397814841273/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=6983157397814841273&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6983157397814841273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6983157397814841273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/04/lleg-por-fin-la-tarde-fra-en-que.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-1949930882475436005</id><published>2007-04-05T13:57:00.000-07:00</published><updated>2007-04-05T14:00:30.850-07:00</updated><title type='text'>ANGUSTIA (fragmentada)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El mundo era un lugar violento, era difícil sobrevivir en él; porque la gente ya no vivía, sobrevivía a las horas inacabables y a las circunstancias por lo general adversas. La intolerancia se sentía como un animal que acecha en la selva, callado pero siempre presto al ataque. La gente, que siempre había permanecido en un estado de demencia moderada, parecía regodearse ahora recreando episodios sangrientos y anacrónicos de las luchas medievales más sórdidas. Civilización, no existe tal cosa. Las religiones no se daban tregua y los fieles se mataban unos a otros como hermanos; empeñándose todos inútilmente y con un esfuerzo que causaba risa en que el mundo entero reconociera el nombre de su dios como único, supremo, omnisciente y todopoderoso. Los católicos eran gente realmente peligrosa. Predicaban a manos llenas su doble moral según la cual puedes hacer lo que se te antoje siempre y cuando los demás no se den cuenta de ello. Hombres ilustres merecían el respeto de todos por su conducta intachable, su ética incorruptible y su vasto catálogo de valores; eran verdaderos ejemplos a seguir. Era tanta su responsabilidad que cuando llegaban a casa estaba bien que golpearan a sus esposas alcohólicas y con trastornos alimenticios; y tuvieran sexo con sus hijas de 8 y 12 años, mientras el varoncito de la casa ignoraba todo lo que sucedía gracias a la fabulosa técnica de oler diluyente de pintura con una regularidad más bien nociva para la salud de su cerebro.&lt;br /&gt;Unos señores de barbas muy largas y pieles cuarteadas por el sol del desierto profesaban desde cuevas perdidas y envueltos en sabanas que les cubrían todo el cuerpo hasta la cabeza amenazas funestas en lenguas olvidadas. Los aviones se estrellaban contra los edificios con lujo de fuego y sangre en escenas dignas de una producción multimillonaria de Holliwood. Nacían bebes como si se tratara de una fábrica de producción en línea, fruto de la inconciencia y el espíritu de lujuria que la violencia despertaba en la gente, que se revolcaba libidinosamente como adictos padeciendo el síndrome de abstinencia. Para equilibrar la balanza, nos matábamos unos a otros con inusitada frecuencia y sin consideración. Además, teníamos unas buenas enfermedades jugando de nuestro bando. El cáncer era un gran aliado, día tras día cobraba cientos de víctimas, era una excelente arma de destrucción masiva. A nosotros todo aquello nos importaba muy poco y cada noticia macabra era una rutina igual que comer y cagar. Mientras unas pipetas de gas rompían contra una iglesia chocoana llena de negritos famélicos y priapistas que vivían del hambre y el olvido, escuchábamos sin atención a la vez que nos emborrachábamos sin remedio y caíamos en el saludable y autosuficiente vicio de la masturbación compulsiva. Nuestra generación, si es que tal nombre le merece a un montón de gente abúlica y viciosa, ya no se dejaba engañar con la absurda promesa del futuro. Por el contrario, colaboraba con fervor en la carrera autodestructiva que había emprendido la humanidad desde el principio mismo de los tiempos. El aprecio por ese orden caótico era propio de una sociedad egoísta y pseudo-autista que desconocía desde hacía tiempo el significado de palabras como “dolor”, “piedad” y compasión”. Todos eran borrachos y una buena cantidad consumía toda clase de drogas; algunos se aferraban a paliativos tipo placebo de la conciencia y el alma como el vegetarianismo y el ambientalismo; otros comíamos de todo y a toda hora y nos regodeábamos ante un buen plato de frijoles con garra. La gente vivía bajo el estímulo único de que la muerte fiel y justiciera habría de llegar para todos tarde o temprano. Las calles parecían hormigueros donde el frenetismo y la euforia electrizaban el aire y te ponían los pelos de punta. El homicidio, como decía W. S. Burroughs era una moda no sólo nacional, era una encomiable tendencia mundial fundada en la certeza de la necesidad de un final brusco y definitivo a la brutalidad del género humano; era el único acto verdaderamente racional del único ser del planeta dotado de “razón”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-1949930882475436005?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/1949930882475436005/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=1949930882475436005&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/1949930882475436005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/1949930882475436005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/04/angustia-fragmentada.html' title='ANGUSTIA (fragmentada)'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-8798131955783553537</id><published>2007-03-23T16:30:00.000-07:00</published><updated>2007-03-23T16:31:19.396-07:00</updated><title type='text'>su nombre es danger</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Uyyy, tremendo gamín ese hijueputa. La pasma nos está como acechando loco, corrámonos pal tapón de allá. El otro día apuñalaron a un mancito ahí, en frente de todos, la luz de la luna le caía en la jeta y se veía como un güevón, ahí todo como que ni se dio cuenta que lo habían chuzado. Cómo peligrosito no?, y luego que esta era la zona “bien de la ciudad”. No loco, arriba de la 33 parece una colonia chirri, esos hijueputas no viven sino de robar para la tapa, tremendos malparidos. Yo conozco un mancito ahí más o menos, se cree un gamín de mejor estrato porque no fuma bazuco sino bareta, no es sino que usted le esté pasando de vez en cuando el moño y el mancito es firme, cae como un ángel de la guarda cuando usted va a caer en desgracia, cuando ya las garras de la noche están que le ponen las manos encima. El otro día me defendió con  palo en mano de tres malparidos que ya me iban a echar mano al bolsillo, y yo sin plata; así mínimo me matan de puro rabo; aunque quien sabe mano, mínimo el día que uno no le pase bareta el man lo jode a uno también.. Así que le cuento. Las palmas también se ha vuelto como paila, cuando no es el ratero es la policía, a ratos no sé cuál de los dos me da más miedo, es que las requisas de la bofia son severas mano, se lo digo en serio, y ni hablar de los prejuicios de esos pirobos, medio lo ven a usted mechudo y ya lo ficharon de jíbaro y ladrón y quien sabe que más; y no es sino que usted se les alce y tenga, si no tiene nada lo cargan, de alguna manera lo joden mano, créame. Muestre, páseme un traguito de ese roncito, pille que acá los edificios como que le roban un pedazo al cielo no?, de acá no se ve sino una rodajita de luna hermano, más oscuro, mejor para todos. Y más abajo peor, si usted pasa por el mío, ahí detrás del Saint peter, ahí si que cada uno está en su ley, pero como le digo mano, mucho hampón, peligroso el asunto. Mejor camine al barcito de allí a la vuelta, camine y nos resguardamos de esta calle que se siente ya como una navaja oxidada, camine que bajo techo es como más seguro, aunque nunca se sabe, pille que la noche es de lo más puta hermano: es generosa y lo consiente a uno, pero muchas veces sale con sus sorpresas malucas, es mejor andarse con buen ojo, yo que se lo digo mano. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-8798131955783553537?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/8798131955783553537/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=8798131955783553537&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/8798131955783553537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/8798131955783553537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/03/su-nombre-es-danger.html' title='su nombre es danger'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-1051535864702365053</id><published>2007-03-18T11:54:00.000-07:00</published><updated>2007-03-18T11:59:41.389-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;em&gt;Have you seen her dressed in blue?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;see the sky in front of you&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;And her face is like a sail&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Speck of white so fair and pail&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Have you seen a lady fairer?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;She comes in colors everywhere;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;she combs her hair&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;she´s like a rainbow&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;coming, colors in the air&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;oh, everywhere&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;she comes in colors.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Por mi últimamente creciente pasión por los stones. Que buen álbum (more hot rocks, 1971).&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-1051535864702365053?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/1051535864702365053/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=1051535864702365053&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/1051535864702365053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/1051535864702365053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/03/have-you-seen-her-dressed-in-blue-see.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-6539466054192035393</id><published>2007-02-23T13:19:00.000-08:00</published><updated>2007-02-23T13:30:32.329-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Este blog si se ha vuelto es una caca. Pero es que eso de ser un desocupado es un asunto bastante serio. Un tipo que se dedica a engordar como un marrano sin restricciones, y que se emborracha cada vez que se le da la gana no tiene mucho para escribir. Diferente era cuando tenía el pseudo empleo de batracio en el poder judicial, rodeado de tanta gente destestable, a la que con sinceridad despreciaba con el más estricto rigor. En ese entonces si era una cosa buena, porque cada minuto, movido por el odio y el desprecio hacia la humanidad en general, despotricaba sistemáticamente de todos aquellos individuos que se me hacían lo suficientemente malparidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo el año sabático me está resultando bastante cómodo, aunque la familia ya comienza a inquirir sobre el futuro cercano, me gustaría prolongarlo para siempre, y vivir pegado de la teta de mis papas. Aunque eso no se va a poder. Perder el tiempo es una cosa bastante llamativa, sobre todo cuando uno se acostumbra a eso. Lo mejor es ir paso a paso y no pensar en qué habrá de ser después, eso puede ser una tortura. Por lo pronto, suena como una opción (por lo menos entretenida), viajar a Cartagena la semana del festival de cine. Vamos a ver.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-6539466054192035393?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/6539466054192035393/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=6539466054192035393&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6539466054192035393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/6539466054192035393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/02/este-blog-si-se-ha-vuelto-es-una-caca.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-4348345593603222941</id><published>2007-02-18T12:45:00.000-08:00</published><updated>2007-02-18T12:48:53.149-08:00</updated><title type='text'>chaos "the simplicity of universe"</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;1&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;thou the murderer beneath the broken window &lt;br /&gt;a presence vanished into a certain shade of gray&lt;br /&gt;through the seas, beyond the stars, the knife shaded bright, the skin turned into blood&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;2&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;the girl with the red long hair, the misterious maid,&lt;br /&gt;the old man who never spoke a word.&lt;br /&gt;the outrageous dog, the neverending calamity of a poor and fucked up life&lt;br /&gt;the cigarettes smelling, the ashtray that collapsed into a million pieces&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;3&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;the bleeding vagina, the final chaos of a personal universe,&lt;br /&gt;the eternity of a lie long as time itself&lt;br /&gt;the lie of living a fucked up life.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-4348345593603222941?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/4348345593603222941/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=4348345593603222941&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/4348345593603222941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/4348345593603222941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/02/chaos-simplicity-of-universe.html' title='chaos &quot;the simplicity of universe&quot;'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-8407361187591754101</id><published>2007-02-08T14:48:00.000-08:00</published><updated>2007-02-08T14:54:18.744-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RcuqGwAXGhI/AAAAAAAAAAM/5LvFJTt3fX8/s1600-h/jose16.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5029300441831643666" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RcuqGwAXGhI/AAAAAAAAAAM/5LvFJTt3fX8/s320/jose16.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Otra vez más de lo mismo, en un café que es más bien un bar oscuro y donde se respira difícilmente un aire denso. De la nube de humo aparece el amigo cineasta, me pregunta qué hay de nuevo; no contesto (qué de nuevo puede haber en una existencia tan mundana, tan vulgar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le digo, pero me estoy hablando a mí mismo, que mi abuela de setenta y tantos años está teniendo problemas con la cabeza. La imaginación le está como mamando gallo, dije. Pues usted tiene sólo veintidós y parece que le mama gallo desde ya, responde. A lo mejor, aunque no envidio la forzada tranquilidad de los antidepresivos y las clínicas de reposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice si hay algo nuevo por hacer, algún argumento o algo así. Le digo que sí, pero probablemente no sean mis argumentos, sino los de otro u otros que me vienen a la memoria de manera vaga, borrosa. La vida es un puto espejo, y tienen razón los que dicen que el tiempo es la sustancia de la cual estamos hechos. Tal vez sean buenos o malos, le digo, el quid está en la ejecución, usted lo sabe, hay que saber narrar y yo todavía no he aprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedimos cerveza, está fría y entra delicadamente, como un consuelo. Hoy estamos de suerte, fumamos Lucky strike. le cuento, aunque es más bien una reflexión, un monólogo, que una primita me preguntó a qué me dedicaba y no supe responderle. A nada práctico, fue lo único que atiné a decir. Me asombró después cómo narro los planes que tenía para su larga vida; y alabé la inocencia de los niños que no han tenido tiempo de percatarse que todo no es zoológico y viajes; la gran mayoría es mierda y rostros mezquinos, y un poco más de mierda. Otra cerveza. Mire, le digo, fíjese en esto, una mujer tiene un sueño recurrente pero al despertar no es capaz de recuperar las formas del sueño. La mujer es sonámbula. Al cabo de cierto tiempo, tiene la certeza de que sueña con un hombre. Su curiosidad onírica es tal que se da cuenta que sueña con un hombre que está, precisamente, soñando con ella. Después, la mujer tiene la certeza de que el hombre la sueña a ella, es su creador, que ella es una especie de golem; a la mujer no le queda más remedio que matarlo, pero tiene que seguir su rastro estrictamente por lo que los sueños le indican. Previsiblemente, por eso es sonámbula, le digo que el problema es de ejecución. Finalmente, la mujer le da muerte al soñador, pero se desvanece, pues como es lógico; no sólo quien despierta deja de soñar, también a los muertos les está vedado el paraíso o el infierno onírico (sueños y pesadillas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es, cómo explicar la existencia de la mujer en los interregnos en que el hombre esté despierto, porque hacerlo comatoso sería infame. Como le dije, requiere una ejecución que presiento me está vedada. Me cago en eso, pidamos otra cerveza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-8407361187591754101?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/8407361187591754101/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=8407361187591754101&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/8407361187591754101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/8407361187591754101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/02/otra-vez-ms-de-lo-mismo-en-un-caf-que.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_6E0qLzdN08M/RcuqGwAXGhI/AAAAAAAAAAM/5LvFJTt3fX8/s72-c/jose16.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-116813053028730243</id><published>2007-01-06T16:18:00.000-08:00</published><updated>2007-01-06T16:42:10.316-08:00</updated><title type='text'>2:00 AM, 30ºC en radio recuerdos.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2075/1409/1600/895317/pegati5.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2075/1409/320/975053/pegati5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Bucaramanga principiando el 2007, deja sentir una aterradora temperatura de más de treinta grados centigrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ley zanahoria, obliga que se suspenda el expendio de licor y que se cierren los establecimientos que brindan tan fabulosos servicios, a las dos de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como es evidente, nadie quiere ir a dormir a las dos de la mañana, Colombia es Colombia y la gente necesita embriagarse hasta perder la conciencia. No voy a manifestar, pues sería horrorosamente falso, que no disfruto jartando hasta desconfigurar mi sistema nervioso central.&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Anoche, me senté en el epicentro de la vagabundería de la ciudad, parque "las palmas", y a las dos y media llegó la policía a desalojar el parque. Se me acercó un patán hijueputa de esos que llaman policía, y me dijo : "muchacho, vamos desalojando la zona". Obviamente como soy un guevón, me paré y me largué acatando con sumisión los dictámenes de la Ley pronunciados en boca de un malparido cualquiera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, para mis adentros me decía: bueno, y esto qué hijueputas es, no sólo ley zanahoria sino toque de queda ahora o qué mierdas?. Que granhijueputas significa éste estado de sitio. No obstante, cada vez nos quitan más libertades y lo hacen tan rápido que no alcanzamos a comprender muy bien el ataque que hemos recibido, malditos estúpidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que más me da rabia es que me echen de un marica parque, de una &lt;em&gt;res publicae, &lt;/em&gt;cuando está azotando la malparida ola de calor (ya nos cagamos hasta eso, el clima, felicitaciones maldita raza de primates), ya no hay ni siquiera piedad (Córdoba)?. Y lo peor es que según el pasquín del oriente colombiano "retaguardia liberal", el calor se extiende hasta finales de marzo, qué tal ese chistesito que nos está echando el fenómeno del niño?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sentado y tecleando ni siquiera puedo pensar con claridad, pero hay otra historia, con jardines y fuentes y gente empelota, una historia sin tufo ni guayabo, una historia que no existe sino en mi cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Señores policías, no tienen cosas más importantes que hacer que echar a la gente de un parque y apagarles el porro?, tal vez no, sino, qué contarían los noticieros?. Me voy a perderme nuevamente en la mierda de allá afuera, por lo menos hasta las dos de la mañana. No sé cuánto dure esto, si la temperatura sigue subiendo pronto sólo quedarán las ruinas de un pueblo fantasma y los grabados rúnicos que contarán que allí una vez habitó una tribu de lo más estúpida y prosaica. ¿Quién es el monarca?. ¿Quién es Dios?, a la larga, quién putas soy yo mismo?.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2075/1409/1600/860259/etiopialeonjudea.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/2075/1409/320/914244/etiopialeonjudea.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-116813053028730243?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/116813053028730243/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=116813053028730243&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116813053028730243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116813053028730243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2007/01/200-am-30c-en-radio-recuerdos.html' title='2:00 AM, 30ºC en radio recuerdos.'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-116742075213281976</id><published>2006-12-29T11:30:00.000-08:00</published><updated>2006-12-29T11:32:32.150-08:00</updated><title type='text'>Bogotá revisited</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,&lt;br /&gt;Ni lo intentes.&lt;br /&gt;C. Bukowski&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;intro&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Ambrose Bierce decidió desaparecer del ámbito periodístico y literario de San Francisco, en el cual ya se había hecho un nombre, en diciembre de 1913. Se internó en las entrañas de la revolución mexicana, liderada en ese entonces por Pancho Villa. Nunca más se supo de él, se desconoce con exactitud la fecha de su muerte -que para nuestros días es un acontecimiento más que seguro-; era un anciano que contaba ya con setenta y tres abriles en su haber. Borges, prácticamente ciego, se entregó a la dirección de la biblioteca nacional, labor no menos quijotesca que la aventura suicida de Bierce al internarse en una lucha que no le pertenecía. Ambos hombres, gigantes si reconocemos con justicia, no buscaban cosa diferente que deformar la realidad que les rodeaba, y la cual nunca terminaron por aceptar completamente; sólo les diferencia la manera en que arremetieron la colosal empresa: uno sumergiéndose en el caos violento de la lucha y las armas; y el otro, en el no menos babélico mundo de la palabra y la fantasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mi parte, mi escape de la realidad se da no solo con la lectura y el consumo de alcohol, sino viajando a encontrarme con esa metarealidad que para mi representa Bogotá. La gran ciudad siempre se ha mostrado ante mi como una pared difícil de atravesar, como un pastel que debo ir contando poco a poco con un cuchillo afilado al máximo que no es otra cosa que la curiosidad y, por decirlo así, el espíritu investigativo, que a la larga no es más que la concreción práctica de una vida llena de incertidumbre. A diferencia de muchas personas, mi familia entre ellos, la capital para mi no es un epicentro incalculable de centros comerciales, parques de diversiones y restaurantes lujosos y de precios inaccesibles. Para mi es recorrer las calles, adivinar el peligro en un bar cualquiera, maravillarme en cada momento con las dimensiones desmesuradas de todo lo que se me ofrece. Caminar borracho por la caracas y escrutar la miseria de los mariachis, recorrer el centro de arriba abajo sin sospechar el cuchillo que te puede abrir la carne en cualquier momento. No temas hijo mío, la ciudad es como una gran puta que a la final es la madre de todos nosotros, no te rechazará cada vez que vuelvas con sed  nocturna como un hijo pródigo volviendo a un abrevadero de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad es hermosa: es un cólico estomacal que no tiene final, es la proliferación de la locura exaltada hasta dimensiones inconcebibles. Basta un vistazo rápido a sus entrañas, adivinar al asesino, a la puta, al ladrón, a ti mismo, viajando a la velocidad de la vida misma en ese galpón humano de color rojo que atraviesa las arterias de la capital como un flujo menstruante descontrolado. Las calles palpitan como un dolor de cabeza, te deslumbra la megalomanía de la ciudad; cada vez que llegas empieza unos kilómetros más atrás que la última vez que la viste, y cada vez tienes la certeza de que te has convertido en un insecto aún más insignificante. En medio del caos te sientes mucho menos que un pedazo de maní en una cagada de perro, sientes que el río indefinido te arrastra a un ritmo que no te permite percibir muy bien las cosas, mucho menos comprenderlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar me siento más lleno de energía, a pesar de que los músculos de mi cuerpo exigen algo de descanso. Pero es inútil descansar en una ciudad que no duerme; cada instante te estás perdiendo del transcurso de la demencia que se cuela por cualquier persiana y te invita a dejarte ir por ahí, a deambular como un loco fumador de sueños, a sentarte en cualquier parque o dedicarle unos minutos a escuchar las desgracias o las miserias de quien quiera que ose hablarte. Sabes que tienes amigos pero prefieres postergar el encuentro, es mejor esperar a ver qué te va ofreciendo el azar: recuérdalo, la ciudad no te va a desamparar, sólo tienes que irte acostumbrando a caminar a su lado; puede que te fatigues, no olvides que ella es una puta acostumbrada a andar en estos trotes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las reglas que he aprendido de las visitas que hago a la ciudad que aunque no me pertenece quiero bastante, son simples y son pocas, y si las observas, puede que tal vez sobrevivas en la selva; recuerda que bien visto estás en el último escalón de la cadena alimenticia en la fauna de la ciudad: &lt;em&gt;no des papaya, no temas, y no te quedes quieto&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En ese punto, en que te desprendes un poco de la realidad abrumadora que te viene asediando, que te asfixia y te impide moverte con libertad, nada me diferencia de Bierce o de Borges o de tantos otros que serpentean o han serpenteado como anguilas en un mar de mierda y sociedad, y no buscan otra cosa que una salida, o así sea un pequeño agujero por el cual se pueda respirar un poco de libertad; no hay para mí llave diferente que imbuirme de cabeza en ese ruido caótico, en ese hormigueo que se multiplica hasta el infinito, en la contemplación de la sociedad en su átomo: alcohol, drogas, prostitución, hambre, trabajo, angustia que recorre el cuerpo a la velocidad de la luz, locura, locura infinita; dejarme contagiar de todo eso para emerger como un ser nuevo y diferente, más allá de lo que realmente creía que podía ser; ser finalmente, encontrar a mi modo el lugar perdido que de tan magnifica manera buscaron Borges y Bierce.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-116742075213281976?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/116742075213281976/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=116742075213281976&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116742075213281976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116742075213281976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/12/bogot-revisited.html' title='Bogotá revisited'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-116502056549338819</id><published>2006-12-01T16:48:00.000-08:00</published><updated>2006-12-01T16:49:25.506-08:00</updated><title type='text'>AUSENCIA</title><content type='html'>Me voy a perder el tiempo a Bogotá. Vuelvo para navidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-116502056549338819?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/116502056549338819/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=116502056549338819&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116502056549338819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116502056549338819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/12/ausencia.html' title='AUSENCIA'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-116484742309223407</id><published>2006-11-29T16:27:00.000-08:00</published><updated>2006-11-29T16:43:43.740-08:00</updated><title type='text'>AUTORIDAD</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Odio muchas cosas, y muchas otras me fastidian. El ejército nacional logra hacerme sentir ambas sensaciones. Es una institución vil, ruín, que cree que aún estamos en tiempos de huestes y hordas, y se creen con derecho legítimo para pisotear la dignidad humana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los soldados son como pequeños ratoncitos ignorantes que no piensan sino en la inútil superioridad que suponen ostentan al andar con un fusíl en las manos, su mundo es tan restringido y triste y sus alcances intelectuales tan inocuos, que tan solo su presencia me da lástima.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer, me acerqué a la quinta brigada de Bucaramanga para dar trámite finalmente al asunto de la libreta militar, al que le había dado la espalda hacía seis años. Como soy inútil, mi papá ya había hecho todas las vueltas necesarias y mi labor se restringía a entregar unos papeles y unas fotos. Cuando llegué a la puerta, un hombrecillo de estos cuya humanidad dificilmente le permitía sostener con un esfuerzo inusitado su arma de dotación, me recibió con una frase que logró exaperarme: cinco de diciembre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era todo lo que decía, parecía un gramófono. Señor vengo para unos papeles. &lt;em&gt;cinco de diciembre.&lt;/em&gt; No, señor, es decir, vengo a entregar unos papeles. &lt;em&gt;cinco de diciembre. &lt;/em&gt;No, que pena, déjeme le explico, ya hice todo lo que debía hacer, sólo debo dejar estos papeles al comandante. &lt;em&gt;cinco de diciembre.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era tan triste, cómo pueden llegar a lavarle a uno tanto los pensamientos y convertirlo en una máquina obtusa, en un hijo de puta sin conciencia ni criterio?, en un cabrón que se pare toda la tarde a decir cinco de diciembre?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es tan difícil suministrar algo de información?, yo no creo. Pero él tenía el poder en sus manos y yo era el pueblo, me venció un cabroncillo con un arma en los brazos. Lo peor es que tendría mi edad, o tal vez era menor; espero que nunca necesite nada de mi este patán, porque nisiquiera un cinco de diciembre de aquí a mil años lo va a obtener.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-116484742309223407?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/116484742309223407/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=116484742309223407&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116484742309223407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116484742309223407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/11/autoridad.html' title='AUTORIDAD'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-116414127597274426</id><published>2006-11-21T12:29:00.000-08:00</published><updated>2006-11-21T12:34:36.003-08:00</updated><title type='text'>Cada día...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los días en el centro se sienten como una diarrea, pedacitos de mierda que se cruzan y se chocan entre si sin un propósito fijo, por lo menos aparente. Se lo hago saber a Paola en la cafetería donde navega en el aire un olor a empanada vieja que parece un embrujo, nada mal a esa hora de la tarde, apurando la kola hipinto y el belmont de rigor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paola y los cigarrillos son una costumbre casi tan arraigada como las ganas de cagar y las diez horas de sueño reglamentarias. En esos ratos de incertidumbre central, porque cómo más se le dice a estar en el centro de la ciudad, lugar inmundo y atiborrado de gente con miles de frustraciones y ventas ambulantes que entorpecen la locomoción casi hasta la asfixia; no hay nada mejor que sentarse en cualquier agujero y cruzar unas palabras con ella, o simplemente callar y mirarle las tetas que en medio de todo aquel bodrio resultan ser un oasis, una alucinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no se molesta mucho con mi rostro de pervertido fijo como un tornillo en sus pechos, se ha convencido a fuerza de experiencia de que soy un güevón inofensivo. Sólo una vez, en medio de una borrachera, pude verlos y tocarlos directamente, pero al siguiente día Paola dejó muy en claro que jamás volvería a pasar; era una lástima porque realmente tiene unas tetas hermosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mascullo en medio del humo y la gaseosa una grosería mientras me escurre una gota de sudor por la frente, ella se ve muy fresca y presiente que ya voy a empezar con mi verborrea matutina sobre cuánto odio el calor y de cómo con él nunca voy a llegar a ningún lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya va a empezar con su mierda, cierto?- dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, no puedo evitarlo. Que calor tan hijueputa- le respondo mientras enciendo otro cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya estoy cansada, con usted es siempre lo mismo, cuándo le va a poner un poco de optimismo al asunto-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata de optimismo, ver las cosas por el lado bueno o por el malo es a la larga lo mismo, el resultado, bien sea por previsión o por experiencia, va a ser una cacorrada; no importa mucho el optimismo que se le imprima a la cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Paola no lo entiende, ella por lo menos no siente calor y eso es una circunstancia muy simple, pero que logra ubicarnos en niveles totalmente diferentes. Ella permanece tranquila y yo me empiezo a inquietar y no puedo dejar de fumar aunque sé que el movimiento y el humo me van a dar más calor, que mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-es que si aportara una razón válida a tanto lamento... Usted, kiny, no tiene remedio, es como cualquier bueno para nada, sólo se queja y no hace nada para remediar sus problemas- me dice indiferente mientras juguetea con el encendedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en que ella tal vez tenga razón, casi siempre la tiene. Pero no tengo fuerzas para aventurarme a solucionar nada, carezco de lo que algunos llaman voluntad y pensándolo bien soy un grandísimo inútil. &lt;em&gt;La voluntad libre y concientemente encaminada a&lt;/em&gt;... pienso mientras hago aritos con el humo del cigarrillo y miro de soslayo las tetas de Paola. Mi problema tal vez es de resolución, debería leerme un par de libros de Walter Riso o por lo menos asistir a una conferencia de Lucía Náder y Gonzalo Gallo y decirle a todo el mundo cuanto lo amo. Tal vez debería levantarme más temprano y ver muy buenos días y comprender por fin qué gran filántropo es Jota Mario Valencia; tal vez debería quedarme calvo y convertirme yo mismo en un Jota Mario Valencia con amas de casa que sus maridos no se comen y llaman a gastar ilusiones diciendo cuánto les gusta el programa y cuántos pensamientos eróticos les despierta mi calva cuando están picando una cebolla en la cocina. &lt;em&gt;La voluntad libre y concientemente encaminada a&lt;/em&gt;...a ser un calvo, a ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pregunto a Paola qué tal le parece la idea de convertirme en un Jota Mario Valencia y ríe. Le digo que ella puede ser la anfitriona tetona por la que miles de adolescentes echarían pajas día y noche. No, es mala idea, &lt;em&gt;la voluntad libre y concientemente encaminada a&lt;/em&gt;..... Le confieso que yo mismo me echaría unas pajas pensando en ella (igual a veces lo hago y estoy seguro de que ella lo sabe). Me seco el sudor con la manga de la camisa y Paola me mira con una sonrisa extraviada, a veces me pregunto a dónde putas se irá la imaginación de Paola cuando entra en esos letargos autistas. Gesticula, ríe, bosteza. Hablaría sola si no fuese porque un débil hilo la mantiene aún atada a la cordura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que calor tan triplehijueputa- digo, tratando de irritarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duro un rato pensando y fumando y mirándole las tetas, y cuando llego a una conclusión se la planteo. El problema con esta ciudad, le digo, radica única y exclusivamente en el calor. Fíjese, cada dos locales escuchamos vallenato, y estamos llenos de costeños. Y realmente me cuesta mucho trabajo pensar que sea de otra manera. Este calor no amerita sino que nos bombardeen con vallenato día y noche; me parece difícil que con este clima nos sentemos a tomar cerveza y que el dueño de la tienda nos ponga algo de John Scofield, por poner algún ejemplo, es imposible. Estamos a un paso de ser una ciudad costera, no falta sino el mar, por lo demás, el catálogo está completo: la música, la gente, las sandalias, las camisetas esqueleto. Un día de estos nos levantaremos y al alfabeto que conocemos ya le hará falta más de una letra. Pereza hasta para hablar, yo me acomodaría muy fácilmente; voy a tratar de salir a la cale en chanclas y camiseta esqueleto y tufo de borracho de carnaval.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paola me interrumpe y me pide que la acompañe hasta el parque Santander. Me muestro inconforme  no sólo porque implica un desplazamiento de unas diez cuadras bajo un sol macilento y vengativo, sino porque el parque es una gigantesca cagada de pájaro adornada de toda una corte de emboladores que se rinde sumisa ante maricones de saco y corbata que leen con una atención fingida “retaguardia liberal”. La voluntad libre y concientemente encaminada del centro es ser una diarrea imparable. A veces me da por pensar que a toda esa gente le pagan sólo para que camine un rato y haga un estorbo sublime; o bueno, que como yo lo hagan porque la orientación de sus vidas no es otra que sacarse los mocos cada cuarto de hora y echarse pedos en un bus lleno al mediodía. Accedo con la condición de que ella me auspicie los cigarrillos durante todo el tiempo que se demore haciendo lo que sea que tiene que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-mi voluntad libre y concientemente encaminada a mirarte las tetas, Paola- digo sin darme cuenta que otra vez estoy pensando en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-cállese, viejo verde- me dice sonriendo mientras me alcanza un paquete de Belmont nuevo que acaba de sacar de su bolso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh Paola salvadora, que más le puedo pedir a la vida, tus tetas y tus cigarrillos y tu silencio. Si, sobre todo tu silencio que me permite divagar una y otra vez en mil güevonadas. Trato de agarrarla de la mano y me rechaza con un leve empujón. Pienso lo que dirían los burócratas que leen retaguardia liberal mientras les embolan los zapatos y mantienen sus pitos en un estado de semierección si me vieran tomado de la mano de Paola. Las viejas más buenas siempre terminan con el más pendejo. Pienso que sería hermoso ser jota Mario Valencia y caminar por el centro de Bucaramanga en una camisa Lacoste de la mano de una mujer hermosa, mientras un pájaro furtivo decide cagarse a sus anchas en la brillantez de mi calva. &lt;em&gt;La voluntad libre y concientemente encaminada a&lt;/em&gt;... a qué putas?, si no fuera libre no sería voluntad, sería redundancia, pleonasmo o qué se yo. Todo se resume a conciencia. Conciencia de estar fumando pensando en las tetas de Paola, pensando en un pájaro que se caga encima de un zapato recién lustrado, pensando en un gamín sucio como un intestino grueso pidiendo limosna con una mano adornada con unas extensas garras que alguna vez fueron uñas. Pienso pienso pienso pienso. &lt;em&gt;La voluntad calva, la libre diarrea y las tetas conciencia&lt;/em&gt;. Enciendo otro cigarrillo, encamino mi voluntad libre y conciente a llenar mis pulmones con deliciosa nicotina. Pasamos por uno de esos pasajes que no sé cómo se llaman y que expiden un olor a axila rancia de hogar geriátrico, y donde se compran efectos de primera comunión al por mayor. &lt;em&gt;Cuándo putas llegará la hora de mi primera excomunión?&lt;/em&gt; Sería divertido, en un acto solemne cagar la religión que no se escogió, vestido como un cretino y mientras sostienes una gigantesca vela aromática y en una lengua desconocida recitas una letanía prohibida. &lt;em&gt;La voluntad libre y concientemente encaminada a excretar una serie de valores y principios inútiles.&lt;/em&gt; AUGUSTO e INÉS le participan a usted la primera excomunión de su hijo CARLOS DANIEL, ceremonia que se llevará a cabo en cualquier excusado, en el culo mismo del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paola necesita algún certificado de alguna mierda. Su vida estos últimos días se resume a eso, gente que no la conoce certifica cosas que a decir verdad importan un culo. En una de esas terminaré por certificar &lt;em&gt;a quien pueda interesar&lt;/em&gt; que las tetas de Paola son verdaderamente hermosas. Es una lástima que me esté vedado volverlas a tocar, ahora sólo en pajas puedo; por eso las miro detenidamente cada vez que nos encontramos. Exhalo el humo pensando en que es realmente una desgracia; la espero en una banca cualquiera y un ser pusilánime como yo, como cualquier otro infame, se acerca a ofrecerme una embolada para mis zapatos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pienso en la inutilidad del momento, estoy como cualquier otra tarde sumido en una rutina que raya en lo exasperante, los pájaros vuelan amenazantes sobre mi cabeza como pequeños bombarderos esperando soltar con precisión una carga explosiva de mierda blanca y líquida, sufro la ausencia espacio temporal de la visión de las tetas de Paola; fumo, fumo y fumo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que calor tan hijueputa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-116414127597274426?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/116414127597274426/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=116414127597274426&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116414127597274426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116414127597274426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/11/cada-da.html' title='Cada día...'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-116155746379244572</id><published>2006-10-22T15:48:00.000-07:00</published><updated>2006-10-22T15:51:03.810-07:00</updated><title type='text'>CULTO Y CENIZA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El reverendo, con los ojos enrojecidos, se acercó a la despensa y se sirvió otro vaso de whiski.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bebió lentamente y regresó al estudio donde se encontraban las cuatro mujeres sentadas. –Tal vez ustedes tengan la razón- dijo mientras se arrellanaba en su sillón favorito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedó pensativo en el estudio frío y solitario, del fuego de la chimenea solo quedaban brasas extintas y un humo que se levantaba pesadamente de las cenizas. El reverendo, quien había estado enceguecido durante muchos años con las doctrinas seculares de la iglesia, y con una pasión casi frenética de persecución de herejías, finalmente abría los ojos a la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La más joven de las mujeres le señalaba largamente apuntándole al rostro con su índice, y en ese hecho tan simple, tan inane, en ese movimiento tan fácil, el reverendo sintió que su alma estaba siendo desnudada y que los pilares de los que estaba armada su fe eran derrumbados como si se tratara de una muralla de arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un silencio largo y profundo, la mujer más vieja, de nariz larga y abultada habló: –Pobre hombre, te compadezco. Creías que tenías el poder en tus manos, tan sencillo como culminar todo tan inútil y estúpidamente en una hoguera o con los pies colgando de cualquier árbol. No sabías que lo que llamas fe es un espejo roto, un instrumento vil que utilizas contra otros para ocultar las sombras de tu espíritu, en serio te compadezco-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reverendo encendió un cigarro y expulso el humo con recelo. La anciana tenía la razón, todos los argumentos que había esgrimido por años ahora eran como una hoja en blanco, era como tratar de explicar algo que no tenía explicación, algo que nunca había existido pero que él, en su ceguera secular empezaba a comprender hasta ahora, en ese momento sin pasado ni futuro que se convertía en una sola imagen estática, en un retrato donde los colores se difuminaban hasta perder los contornos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora comprendo- dijo el reverendo. –Nos hemos desviado de lo que realmente es el propósito de nuestra institución. Hemos, y yo personalmente más que nadie, pisoteado los principios del cristianismo en un afán injustificado de vanaglorias personales.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente el reverendo iba hallándole claridad al oscuro camino por el que solía transitar, aunque no dejaba de pensar en que finalmente todo esto serviría de nada: la muerte de esas mujeres, la suya propia cuando llegara la hora, los arrepentimientos, eran solo mascaras para cubrir eso que seguía ahí en el fondo, escondido como un animal agazapado que espera el momento preciso para atacar con garras afiladas, esa mal llamada iglesia que iba a venir con otros reverendos, negros de vestido y de alma carcomida, en su perpetua persecución, en su lucha incesante para saciar su hambre, su sed de sangre; persiguiendo otros aquelarres y exorcizando nuevos demonios tan solo para preservar los que ella misma posee y que es incapaz de desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reverendo acercó la mano a la chimenea y tomó una brasa. Sintió un corrientazo de dolor ardiente y lo soltó. –No veo como una muerte fuliginosa puede llegar a purificar el alma, es tan estúpido, cómo nunca lo vi. El fuego consume la carne y el resto se escapa. Y además con qué derecho…-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora ves- dijo la anciana mientras la más joven seguía apuntando su dedo a la cara del reverendo. Las otras dos parecían ausentes, observaban pacientemente y con atención la aletargada escena que se desenvolvía como un choque de trenes en cámara lenta. El reverendo se incorporó difícilmente por la borrachera. Se paro junto a la ventana desde donde divisaba el ala posterior donde quedaba la capilla. –No queda más que decir, y por lo demás, para mí, como para ustedes, no hay otra salida-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pronunciar estas palabras las dos mujeres silenciosas se desintegraron en un instante y el diván donde estaban sentadas quedo cubierto por una espesa capa de ceniza. La mujer joven dejo de apuntar al reverendo y se rasco el cuello justo en las llagas que le había dejado la cuerda con que la habían ahorcado hacía dos días. La anciana abrazó al reverendo y salió caminando por la puerta, tal vez había allí una escoba de paja pero el reverendo no lo había notado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los aldeanos llegaron bastante entrada la noche formando una turba enardecida, con palos y antorchas y tridentes, encontraron al reverendo que se mecía como un péndulo en la viga principal de la capilla. Fue previsible el horror y la incertidumbre que se apoderó de aquella gente, que no sobra decir, era extremadamente supersticiosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; Los aldeanos no supieron qué hacer, los más venerables ancianos no supieron arreglar la situación. Los ánimos se fueron calmando y la gente regresó lentamente a sus hogares sumida en un sopor estúpido. Finalmente, las mujeres que traían amarradas como bueyes respiraron aliviadas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-116155746379244572?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/116155746379244572/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=116155746379244572&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116155746379244572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116155746379244572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/10/culto-y-ceniza.html' title='CULTO Y CENIZA'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-116131316552205922</id><published>2006-10-19T19:24:00.000-07:00</published><updated>2006-10-19T19:59:25.736-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La vida es tan simple y tristemente vil que por lo general se restringe a eso, un vacío insondable que llenas inútilmente con lo primero que se te ocurra, que te de una, cuando menos ligera y efímera, sensación de libertad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las últimas noches azotado por el insomnio me han vuelto más intolerable de lo normal, un malparido francamente intolerable, patéticamente predecible; enfrentando ese vago y a  veces ajeno sentimiento de odio que los demás me engendran con un yo poco lúcido y para efectos prácticos nefastamente inexistente. Me asaltan miedos infundados y ridículos que me hacen sospechar una locura invisible aunque tangible, me descubro preguntándome si la señora del aseo se sienta a escuchar mis pedos cuando entro al baño. Las pequeñeces se revisten de una magnitud impensable y abrumadora, mientras que las cosas &lt;em&gt;que de verdad importan &lt;/em&gt;sólo me inspiran una meada, un irrefrenable deseo de enviarlas con un escupitajo franco para la mierda misma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El lunes despierto aterrado pensando lo lejana que está aún la borrachera del viernes; el estómago lo siento como una guerra intransigente en el Líbano, con fundamentalistas suicidas apostados en cada esquina de mis intestinos dispuestos a explotar en elmomento menos esperado y oportuno. La otra noche soñe que me cagaba en un inodoro para enanos, y, para agravar la situación de un modo insufrible, se hallaba inclinado bastantes grados hacia atrás de manera que inevitablemente me cagué la espalda y me oriné las rodillas. Los demás presentes en esa batería de baños de Liliput me recriminaban con rudeza el deficiente y desastroso uso que había hecho de la diminuta letrina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dormirme día a día pasadas las tres de la mañana me ha cargado con nopoca injusticia, años que aún no tengo encima. Las ruidosas conversaciones de los grillos en el silencio de las noches abandonadas me han obligado a caminar sin cálculo en el umbral de una realidad aborrecible. Una realidad insensata e insalvable poblada de fantasmas erráticos, despóticos, intransigentes; su grosera y ruín insensibilidad hiere hasta los huesos, hasta que poco a poco te vas volviendo como ellos, el reloj corre con su incesante tic tac a tus espaldas, sientes como las manos sagradas, oscuras e inapelables del tiempo te empujan sin clemencia entre eso que detestas, que con lo más fuerte de tu espíritu aborreces; lentamente convirtiéndote en un fantasma, en otro hijo de puta insensible y sin sentido, pausadamente, sin afán, transformándote, observando con un horror diabólico tu propia metamorfósis, el cambio paulatino pero seguro a eso que nunca quisiste; las cadenas se cierran cada vez con más fuerza y se pierden las insignificantes huelllas de tú espíritu; la salida, el escape, se hallan cada vez más lejos, más inalcanzables que el horizonte, y son una idea casi tan hipotética e insulsa como el horizonte mismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Últimamente he notado con algo de sorpresa que hay una parte de mi que no conozco y que probablemente nunca llegue a conocer. Se manifiesta exclusivamente cuando estoy borracho. En las noches delicor se apodera de mi por algunas horas, en las que nadie, -ni yo mismo- dan razón de mi humanidad, y siempre se manifiesta a través de una ilógica e injustificada desaparición. En una ocasión llegué a casa empapado como si, en horas de la madrugada, me hubiése echado placidamente y sin reproches en cualquier piscina. Este sujeto me asusta, no se me haría extraño que en una de esas me despierte y me llegue la Fiscalía con una orden de captura porque &lt;em&gt;el &lt;/em&gt;-yo- cometió un asesinato múltiple.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siento ante la rutina, el mismo miedo espantoso e irrefrenable que sentí ante los inodoros de los enanos; por eso, como la otra noche...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-116131316552205922?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/116131316552205922/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=116131316552205922&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116131316552205922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/116131316552205922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/10/la-vida-es-tan-simple-y-tristemente.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115993324808003909</id><published>2006-10-03T20:24:00.000-07:00</published><updated>2006-10-03T20:40:48.203-07:00</updated><title type='text'>La balada de Morelli (fragmento)</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/BOGOTA%20VII%20JORNADAS%20084.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/BOGOTA%20VII%20JORNADAS%20084.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los muchachos de la banda fueron a lo de Morelli, la vieja siempre tan querida recibiéndolos con limonada y empanadas. La visita era lo mismo de siempre pero sin Morelli, tratando de evitarle como a un muerto, hablando tranquilamente del buen trabajo que el caspa de Morelli había conseguido en Bogotá; finalmente yo sabía que mi muchacho estaba para grandes cosas, algún día sucedería y finalmente ya venía siendo hora. Memo y el cerdo mirándose con una sonrisa fingida, la realidad tras los barrotes tan alejada de esa mentira; porque no había ninguna Bogotá, ni trabajo, sino cárcel modelo y los cigarrillos que ya escaseaban. El problema sería cuando no llegara dinero de Morelli, aunque los hijos son por lo general tan desagradecidos. Los muchachos terminándose la empanada sin apuros y despidiéndose de la señora Morelli, que les despedía diciéndoles que en lo que hablara con Morelli le mandaría recuerdos de ellos; de los muchachos, cómo han crecido, sobre todo Memo que era un flaco asmático, y ahora todo lo que es. Hasta luego muchachos, vuelvan cuando puedan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pesaba a Morelli como un camión. Día tras día se levantaba para ser pisoteado en esa calle de confinamientos, de poder punitivo, de arrepentimiento; a veces dejaba escapar una lágrima que caía al suelo mientras la brasa del cigarrillo no dejaba de arder. Memo que ya no veía casi a los muchachos de la banda, ahora todo el tiempo pensando en los preparativos de la boda, día y noche adorando a la Lola, ya no había tiempo para la calle; ahora sólo negocios lícitos; porque Morelli, y dos veces imposible. La cárcel le deprimía y no le había visitado sino en dos ocasiones, llevándole el cartón de cigarrillos y casi sin hablar, aunque por lo general la Lola, si vieras Morelli, de pronto en febrero. Aunque hablar de tiempo en frente de Morelli era brutal, crueldad ilimitada; en ese letargo donde la esperanza se desvanece cada miércoles con una certeza abrumadora; aunque la doble instancia, aunque el tiempo; en una de esas Martínez agiliza algo, es cuestión de esperar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115993324808003909?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115993324808003909/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115993324808003909&amp;isPopup=true' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115993324808003909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115993324808003909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/10/la-balada-de-morelli-fragmento.html' title='La balada de Morelli (fragmento)'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115931489983310430</id><published>2006-09-26T16:47:00.000-07:00</published><updated>2006-09-26T16:54:59.873-07:00</updated><title type='text'>just another night with Moebius</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;"la verdad está siempre a nuestra espera, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;hasta que un día no podemos ya huir de ella"&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;José Saramago, &lt;em&gt;La balsa de piedra&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El luna park (*) estaba como siempre lleno de gente. Sentía el calor pegajoso que no dejaba respirar con tranquilidad. Las gotas de sudor en el rostro de Moebius delataban su incomodidad. Nos sentamos en cualquier lado con la botella de aguardiente y las cervezas; la inercia de la noche nos llevó a las trivialidades de siempre, al diálogo de la mutabilidad de las circunstancias, la lucha interminable e inútil contra el destino. A unos pasos tres punketos fracasaban en su intento por intimidar la gente, entonaban a gritos desafinados una canción remota en un ingles incomprensible. La gloria arribó con el vomito del lamentable y patético muchacho con una camiseta de “the ramones”; nadie notó cuando desaparecieron dejando la mancha rojiza en el pasto. Los gamines en la banca de la diagonal central fumaban desesperadamente un porro furtivo. Moebius propuso comprarles un poco pero no se veían de fiar, además pararse en medio del calor parecía impensable; aferrarse a la botella y a las pocas cervezas que se mantenían no muy frías parecía lo más sensato. Pasó el tiempo lentamente, la ciudad parecía derretirse a cada minuto; Moebius observó que los carros alrededor no podían quedarse quietos mucho tiempo, el asfalto podría derretir los neumáticos. Más tarde Moebius decidió sacar las últimas reservas, no era mucho pero alcanzaba para pasar un rato. Estábamos en esas mientras contemplábamos la insalvable diferencia que se presenta en el perímetro del parque y su interior; reflejo minúsculo y notable de la organización social, la gente que se interna en su instinto primario de buscar algo de naturaleza; el concreto envolviendo ese pedazo verde y respirando de el, los cigarrillos y los rasgueos de las guitarras con voces roncas y apagadas; el aguardiente, y Moebius y yo ahí, esperando nada, dejando que el tiempo se consumiera con los cigarrillos, con los rostros brillantes y las luces. Viejo apareció tiempo después, su llegada era ya inesperada. Se sentó sin preguntar nada y seguimos los tres tomando de la misma botella de aguardiente, y el calor, a pesar dela cercanía de la media noche, no cedía. Al poco tiempo llegó Mafia con su novio que no conocíamos. El fastidio fue evidente y así lo comprendimos todos; no tardaron en despedirse y seguir por su camino, no les quedaba más por hacer que metérse a un motel y terminar de asfixiar la noche en medio de un amor lento y pegajoso. Moebius sintió el llamado del instinto, o finalmente del aburrimiento, la desesperanza de no hacer ni mierda, de hacer lo mismo y terminar igual; la amnesia del alcohol y al otro día el guayabo, los malestares de siempre; soportables finalmente pero esta noche habría que hacer algo más, caminar un poco nos daría el rumbo. Tomamos por los lados del hotel Finest Star; cuando íbamos cerca de los locales de comida una manada de ratas nos hicieron corte; no me asombró tener por mascotas unos animales tan asquerosos. Viejo prefirió cruzar la calle alegando que en alguna ocasión había visto como una rata había agredido sin aviso a una persona. Seguimos así hasta que llegamos al callejón donde empiezan los letreros de neón, música a mucho volumen, gente que camina sin mirar a nadie a la cara; mujeres que esperan hacer el negocio en una esquina; aunque difícil. Compramos unas bravas en cualquier licorera y seguimos caminando, sin rumbo; guiados por el instinto de Moebius, por el silencio y la indiferencia. Entramos en cualquier puerta, no recuerdo el tipo de música que sonaba, no recuerdo siquiera si había música. Una gorda sobrecaderada nos recibió con una cordialidad fingida y nos invitó a sentarnos en cualquier mesa. Esperamos sin pedir nada, cada uno traía aún la cerveza en la mano; cada sorbo contemplando la oscuridad circundante, y el olor, inconfundible. Se sentó en la mesa una mujer triste, usaba gafas y parecía una profesora fea de primaria. Con acento metódico nos explicó su menú pues papi, seso anal, seso vaginal y seso oral para los tres por 30 mil, y si quieren masaje relajante, pues se les hace también. Por respeto no me reí en su cara, era conciente que en caso de acceder a su categórico y barato plan ni siquiera se me iba a parar, sólo me iba a dar risa pensando en la pobre puta explicando con prolijidad su negocio, que evidentemente estaba en decadencia. Si alguien va a escribir sobre putas tristes debería entrevistarse con esta  muchacha, que horror. Le dije que nos dejara pensarlo y se retiró; cuando se volvió a sentar en su silla solitaria de la parte posterior, me paré de mi asiento y me dispuse a salir. Viejo y Moebius me siguieron sin decir palabra. Afuera compramos más cerveza y comimos unos pinchos de calidad dudosa, que bien podrían implicar un cuadro de intoxicación a la mañana siguiente. Seguimos nuestro camino, y, a la espalda del hotel finest star vimos un joven vestido con un smoking pálido parado afuera de una puerta de madera vieja. Sin preguntar nos abrió la puerta, y sin decir más nada nos internamos en la oscuridad de lo que parecía ser un garaje. Al final, unas estrechas y empinadas escaleras conducían a una trampa que transportaba a un segundo piso amplio y lúgubre. Un mesero costeño nos preguntó qué deseábamos tomar; por un momento pensé que todo era una trampa para que nos encerraran en ese sórdido lugar y el negro hiciera gracias con nuestras retaguardias. Afortunadamente nada de eso sucedió, nada compramos, nada interesante había allí, sólo la sospecha de lo impensable, la respiración de la bestia en el oído, ese terror tangible, que se adhiere sin clemencia a la piel y a los sentidos; lo mejor era abandonar ese lugar, y así lo hicimos. En la calle los rostros pintarrajeados y la ropa brillante pululaban. Una flaca en una esquina nos ofreció bareta por mil pesos, Moebius pagó, y nos entregaron algo envuelto en un empaque de papel higiénico. Nos retiramos un poco del gentío. Moebius cargó la  pipa y fumó. Como una reacción impensada salió un chorro intempestivo e interminable de vómito. Con los ojos aún llorosos por el esfuerzo gástrico, manifestó que ya estaba mejor. Fume como por no dejar pasar la oportunidad, y caminamos lentamente de vuelta hacia el luna park; esperando a ver si esta noche; esperando a ver si por fin. Las horas transcurren ahora un poco más lento, el calor ha disminuido un poco; Moebius sabe como termina esa noche. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; (*) no es difícil adivinar que se trata de las palmas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115931489983310430?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115931489983310430/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115931489983310430&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115931489983310430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115931489983310430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/09/just-another-night-with-moebius.html' title='just another night with Moebius'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115842611382777646</id><published>2006-09-16T09:15:00.000-07:00</published><updated>2006-09-16T10:01:54.126-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Fragmentos de un poema que me gusta por como me siento hace ya bastante tiempo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy nada.&lt;br /&gt;Nunca seré nada.&lt;br /&gt;No puedo querer ser nada.&lt;br /&gt;Aparte eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo es para quien nace para conquistarlo&lt;br /&gt;y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.&lt;br /&gt;He soñado más que lo que Napoleón hizo.&lt;br /&gt;He apretado al pecho hipotético más humanidades que Cristo,&lt;br /&gt;he hecho filosofías en secreto que ningún Kant escribió.&lt;br /&gt;Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,&lt;br /&gt;aunque no viva en ella;&lt;br /&gt;seré siempre el que &lt;em&gt;no nació para eso;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;seré siempre solo &lt;em&gt;el que tenía cualidades;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;seré siempre el que esperó que le abrieran la puerta junto a una pared sin puerta,&lt;br /&gt;y cantó la canción del Infinito en un gallinero,&lt;br /&gt;y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.&lt;br /&gt;¿Creer en mí? No, ni en nada.&lt;br /&gt;Derrámeme la naturaleza sobre la cabeza ardiente&lt;br /&gt;su sol, su lluvia, el viento que me encuentra el cabello,&lt;br /&gt;y el resto que venga si viniere, o tuviere que venir, o que no venga.&lt;br /&gt;Esclavos cardiacos de las estrellas,&lt;br /&gt;conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;&lt;br /&gt;pero despertamos y él es opaco,&lt;br /&gt;nos levantamos y él es ajeno,&lt;br /&gt;salimos de casa y él es la tierra entera,&lt;br /&gt;más el sistema solar y la Vía láctea y lo Indefinido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Fernando Pessoa, poemas de Álvaro de Campos &lt;em&gt;"Tabaquería"&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La autocontemplación es asquerosa. Observo mis zapatos de imbécil subyugado finalmente por el orden social y me siento como cuando en otros tiempos todavía me cortaba el pelo: como una vil mierda (por fortuna ya no hago eso). Espero mientras en la tienducha-tabernaguasca nos acomodan una mesa con cuatro sillas rimax. Me maldigo alrededor de 10 mil veces por haberme dejado arrastrar a esa horrorosa ritualidad que tenía ya en el olvido del "amigo secreto". Reciclé un regalo como en los viejos tiempos, cuando limpiaba los payasos de porcelana de la casa y los regalaba en las fiestas, por lo demás también espantosas, de quince años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En las tres primeras cervezas estuve contento, ya por ahí en la 6ª, el alcohol, con sus efectos depresores del sistema nervioso central, me volvieron lo que comúnmente se denomina como una hueva. No hablaba y francamente me quería largar, decirles a todos que eran unos malparidos imbéciles y unas putas bien fastidiosas. Evidentemente no lo hice, y no sé qué adivinarían en el ensimismamiento de mi mirada estúpida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por si fuera poco era el único que fumaba y empezaron a fastidiarme la felicidad que me produce mi hábito noblemente adquirido desde el colegio, &lt;em&gt;puedes botar el humo hacia otro lado?&lt;/em&gt;. Puedes dejarme en paz, puta? Probablemente mueras igual de cáncer, qué importa entonces que sea de pulmón; te hago un favor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La tiranía de las fuerzas místicas hizo su brutal aparición para proponer en boca de una de las presentes la genialísima idea de acudir a algún evento de las ferias; con posteriores manifestaciones de ruego para mi asistencia. &lt;em&gt;vamos vamos vamos (con voz de putica en celo). &lt;/em&gt;No, gracias, pero prefiero no acudir a ese magnánimo evento.&lt;em&gt; Vamos por fa si?, sino con quien voy a bailar?&lt;/em&gt;. La respuesta a esta pregunta era tan evidente que por ese sólo hecho la callé: pues se ve que eres bien puta, allá de seguro cualquiera bailaría contigo. Pero argumenté con sensatez que mis habilidades para el baile son paupérrimas, y han aburrido al personal femenino en general durante años; alejándome de la felicidad que a la mayoría de la gente le producen esas lides semiorgiásticas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Finalmente, ante la petición de una excusa válida para no ir, empleé una frase de autoria de mi amigo &lt;a href="http://pepinoanal.blogspot.com"&gt;Joe:  &lt;/a&gt;&lt;em&gt;porque no quiero ir a alimentar la decante mediocridad del bumanguez promedio.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de eso los reclamos, recriminaciones, en una palabra: fastidio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acaso usted no es un bumanguez promedio?. Si, lo soy evidentemente. Acaso usted no es mediocre? Sea, incluso creo que me encuentro algunos escalones más abajo en relación a la mediocridad. Pero no seamos borregos, y además, déjame pudrirme en mi propia decadencia mediocre. Enciendo un cigarrillo, me despido y me largo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115842611382777646?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115842611382777646/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115842611382777646&amp;isPopup=true' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115842611382777646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115842611382777646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/09/fragmentos-de-un-poema-que-me-gusta.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115791446926818661</id><published>2006-09-10T11:25:00.000-07:00</published><updated>2006-09-10T11:54:29.553-07:00</updated><title type='text'>NO TAN BUCARAMANGA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me enteré tarde del comienzo de las ferias de la ciudad, que por estos días no es tan bonita. Estaba donde mi abuelo cuando llegó mi tío manejando su camioneta en una franca borrachera. Me acerqué y tenía una botella de agua con un contenido que parecía ser whiski u orines, y me llamó para que me tomara un trago mientras escuchaba rancheras sentado aún tras el volante; aclaro que no eran orines. Acepté aunque francamente el whiski no me gusta y me da ganas de vomitar rápidamente. Noté que tenía una manilla con una leyenda que decía "si yo bebo, no conduzo"; si, como no, salta a la vista tu responsabilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Anoche no fueron más que tres cervezas, viendo dormir la ciudad desde la terraza de J. Los recuerdos de ferias pasadas se arremolinaban en la memoria. Una carrera 27 en todo su esplendor atestada de borrachos, gamínes, putas y gente adulta con sombreros y ponchos vomitándose en cualquier esquina; nada más cercano a una bacanal romana. En esos días era la garrafa de aguardiente y la insensibilidad ante la pelea con puñal de los ñeros de al lado, el encuentro con toda la ciudad que convergía en esa manifestación cavernícola. Las requisas donde las pelotas no se libran de una sobada del malparido gendarme que abusa del poder, las botellas clandestinas, las botas y los pinchos que probablemente esté hechos con carne de animal doméstico enfermo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También era la borrachera para pasar la verguenza de los golpes en la cara que nos propinó un sólo hijueputa en un encuentro que difícilmente se puede catalogar como pelea, y al final todo eran vómitos y amigos. Taxis cuando ya es de día y la llamada dos o tres horas después para volver a salir, para lucir la cara hinchada y los ojos rojos, y el tufo de viejo loco de pueblo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer sábado, a la noche, ya la ciudad dormía su borrachera, una que otra manifestación de pólvora se perdía con su humo a lo lejos. Con J tratábamos de descifrar como casi siempre por qué se verifican esos cambios sin siquiera pensarlo, la garrafa de aguardiente que ahora es una lata de cerveza, el grupo que esta noche es de sólo dos, y la carrera 27 que ahora es una terraza en lo más alto de cabecera, los golpes en la cara que son solo la sombra de la brasa del cigarrillo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La ciudad parecía muerta. Cuando salí caminando pasada la una de la mañana las calles estaban vacías, en el parque de los leones sólo había un carro triste que exhalaba un vallenato silencioso  con dos borrachos abrazados y una vieja que habían probablemente olvidado dormida en el andén. Ah, qué recuerdos trae éste parque, pero eso era antes de la policía y sus requisas malparidas y sus ordenes de desalojo. Ahora ni siquiera dos borrachos tratan de golpear al pobre imbécil que camina sólo a esa hora por el parque, que pausadamente les observa mientras se fuma un cigarrillo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La soledad me acompañó hasta la carrera 33, un taxi furtivo bajando por bako para no caminar más. La suciedad de la 33 que era como la resaca que sufría ahora la ciudad por la borrachera del día. Maizena, latas, botellas, orines, mierda de caballo y vómitos era lo único que quedaba de la felicidad que en el día allí había reinado. Pero ya es domingo y la ciudad trata de recomponerse, el lunes hay que volver a la actividad.  Estas cosas quedan siempre, estos residuos, la felicidad dura unas horas para luego darle paso nuevamente a la realidad. La carrera 27 cediendo ante los peligros aún mayores de la quebrada seca, la 15 desamparada, y un puñado de malparidos de los barrios de abajo de la 9ª dándose puñal en la tarima de cumbias que arman al frente del palacio de justicia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las pocas latas de cerveza que quedaron en la terraza de J son rezagos de eso mismo, son la evidencia del cambio y son la promesa de nada. Bucaramanga tiene las entrañas abiertas, se desangra y muere.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115791446926818661?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115791446926818661/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115791446926818661&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115791446926818661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115791446926818661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/09/no-tan-bucaramanga.html' title='NO TAN BUCARAMANGA'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115740990098606206</id><published>2006-09-04T15:43:00.000-07:00</published><updated>2006-09-04T15:45:01.053-07:00</updated><title type='text'>GAVROCHE Y LA NECESIDAD</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay ciertas cosas que no son necesarias pero que el tiempo, a fuerza de repetición, convierte en costumbre. Leer la revista semana se ha vuelto un hábito, no sé si calificarlo de bueno o malo, que he adquirido en las visitas, bastante periódicas debo manifestar, a lo de mis abuelos. Lo extraño es que la leo de atrás hacia adelante, empezando por el crucigrama y las divertidas pataletas de Antonio Caballero, quién debería dedicarse más seriamente a escribir novelas, como lo prueba “sin remedio”, uno de los libros colombianos que más me han gustado de todos los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días me encontré con la columna del señor Héctor Abad Faciolince, que había titulado GAVROCHE Y LA LIBERTAD. Por lo que para mi representa ese nombre francés, leí entusiasmado la columna del hobbit periodista y escritor. Debo decir que me decepcionó bastante, veamos por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este señor trató, inútilmente me parece a mi, de manifestar su preocupación por uno de los (miles de) problemas, que en la actualidad afectan al país: La indigencia infantil. Nos hace caer en cuenta que dar una moneda o un puñado de comida a estos menores no resulta más que un aliciente para la conciencia ciudadana, que a su cargo debe soportar día a día la perturbable visión de este flagelo de las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comparaba a estos menores que se ven en las calles pegados, valga el pleonasmo, a una botella de pegante, con el personaje de la novela de Víctor Hugo, con ese pilluelo de las calles parisienses del siglo XIX que bien se entendía con los artistas del teatro como con los no menos artistas del crimen, así como con los labradores de las ideas de aquel siglo de revoluciones para el pueblo, siglo de luces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidó el periodista que el pequeño Gavroche es más que el pilluelo, es el pueblo con hambre reclamando a un régimen de opulencias y de elegantes fiestas en lujosos salones un mendrugo de pan y un abrigo; es el derecho natural buscando fundamentarse en el positivismo, en las ideas, en la luz; pueblo que reclama la igualdad así esta se limite a los iguales; es la libertad que asoma sus manos desgarradas a través de los barrotes de ese calabozo que es el tiempo mezclado con monarquía y religión; es reconocer a un dios que no provenga de una sola religión secular, y lo más importante, respetarlo; es reclamar el poder del pueblo que generalmente se ve usurpado por unos pocos y retornárselo para magnificarlo en su gloria vilmente opacada por las sombras de la intolerancia, reconocer como única ley la razón y como su estricto legislador al pueblo en posesión del progreso, a la dignidad como su aliada y cuyo lineamiento sea siempre la revolución: una revolución de la mente que no haga otra cosa que dignificar la lógica y el desarrollo libre de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lo hacía?. A través de la inocencia de un niño que representaba, en medio de sus harapos felices, la ignorancia de todo un pueblo. El instinto de buscar la grandeza que el intelecto ni siquiera sospecha, el hambre de un pequeño, es de una manera bizarra e inexplicable, el dolor de toda una ciudad; y en esto el columnista tal vez tuviera algo de razón: es su enfermedad. Mal causado por las costumbres de un pueblo en desuso, que más decae que progresa, y que oculta a los ojos de la conciencia estas realidades con una moneda o un gesto de negación con la cabeza, para después doparse con grandes dosis de esa droga tan abrumadora: el Yo. Egoísmo sobre socialismo, nada más execrable, pero a la vez nada merece más perdón que esto. Construyamos muros a la conciencia y a la razón, resulta mucho más fácil que adelantar una probablemente inútil revolución para asegurar la comida de estos desconocidos, para eliminar su sed.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la columna se alcanzaba a entrever que tal vez el problema no sean los niños de la calle, sino los adultos en los que estos niños, si es que sobreviven, se llegarían a convertir. Ver a los pequeños deambulando en el paroxismo de sus pequeñas intoxicaciones y crímenes es triste, esto no lo niega el periodista, pero esa tristeza se transforma en miedo al pensar si quiera los demonios en que esos fantasmas se pueden convertir. Temor sobre todo de que la calle hecha hombre se introduzca en la vida burguesa de un columnista de revista de opinión, y que se introduzca con sus vicios, sus cuchillos y su sangre fría; que esas almas vacías y despercudidas de escrúpulos por los muchos años de vejámenes y desamparo, de miradas por encima del hombro y monedas, de bóxer y noches frías debajo de cualquier puente, vengan a reclamar lo que por derecho les corresponde y que instintivamente y tal vez por la fuerza procuren les sea restituido: una oportunidad. Porque no está mal terminar en la calle, esto puede representar la felicidad para algunos, pero no perdamos de vista que esa debe ser una elección, nunca una imposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Egoísmo, a esto se resumen hoy en día las luchas del pueblo. Es triste pero la voluntad de las nuevas generaciones se ve quebrantada, pues, y esto no deja de tener lógica, qué sentido tiene el compromiso con ideas en las que no se cree?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es seguro que para Abad Faciolince la indigencia es un problema muy serio, pero apuesto lo que sea a que él no estaría dispuesto a sacrificar su vida por la miseria de esos infantes, de pelear hasta el fin y con su sangre por la salvación de esos futuros demonios a los que más teme que compadece; y es allí donde su interpretación del espíritu de Gavroche se queda como el título de su novela: Angosta. Para ser sincero yo tampoco lo haría, si bien es cierto unos tienen más que otros, no dejamos todos de poseer nuestras propias miserias, que en la balanza del ego siempre pesan más que los males ajenos; y si no estoy dispuesto a pelear por mis propios pesares, lejos estoy de hacerlo por los de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las luchas de hoy no pasan de ser motines envidiosos. Los estudiantes en las revueltas de las universidades públicas, que poco piden. De los de las privadas ni hablar, esos ni siquiera piden. Igualmente los sindicatos y todos los que procuran ante unas pocas instituciones el restablecimiento de las garantías de unos pocos; pero qué pequeñas son estas guerras, cuan envidiosas son, apenas se logra la satisfacción restringida de unos pocos intereses particulares y cómo se engrandecen sus gestores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la diferencia más grande entre Gavroche y lo que llamamos el gamín Colombiano, si lo vemos en el plano de personajes meramente hipotéticos y metafóricos: es la diferencia entre una revolución que pretende darle de vuelta al pueblo la soberanía que le pertenece, y la de una insurrección que busque hacer lo mismo solo con una pequeña porción de el. La diferencia entre unidad y pluralidad, la dispersión, la falta de cohesión, el egoísmo y la envidia que impiden el alcance de grandes logros; todo eso que nos aleja cada vez más del ideal del pueblo, y que nos hace alargar la mano para entregar una moneda al gamín que posiblemente nos dé puñaladas el día de mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas teorías hablan de la acción como único medio para alcanzar objetivos, sin embargo, que pasividad, cómo atreverse. Es mejor aguantar y pagar la cuota de la conciencia no en las monedas que se dejan caer en esas manos percudidas de una muerte preacordada, sino en esas almas entregadas como un cheque en blanco a la calle, y a todo lo que ella implica. Realmente esas grandes cruzadas exigen sacrificio y muerte, pero la razón grita y se retuerce: cuán execrable es la violencia, no obstante para los grandes logros los muertos son como las mini chips; muchos no son tantos. Estamos en una época letárgica, en las selvas y pueblos una guerrilla que todo el mundo dejó hace años de reconocer como su ejército popular libra una guerra inextricable, inacabable e inexplicable. Ese tipo de revolución no es necesaria, es más, es inútil. Pongamos un ejemplo: cómo putas derrocar el orden constitucional (que por cierto no me parece el problema), Bogotá es una ciudad gigante, dista bastante de ser Bahía cochinos, así que Mono jojoy, mejor suerte en tu próxima vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para acabar los malestares sociales a los que el columnista teme y muestra aversión se requiere una guerra civil, la lucha en la ciudad, volviéndonos mierda los unos a los otros para al final reclamar lo que a todos nos pertenece, no solo una comida y un techo para los gamines, pues que pequeña sería esta lucha también, sino de nuevo el poder del pueblo para el, no en contra de el.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ahora esperemos, estamos lejos de un episodio de esos aunque esa época se va germinando desde ya, se ha venido incubando desde siempre; y aunque es triste y me disguste, sólo la violencia llenará el estómago de Gavroche, no entendido como el niño inocente y gamín, sino como toda una nación que busqué saciar de una vez por todas el hambre de ignorancia y la sed de injusticia que le aquejan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Estoy implicado en un tiempo complicado&lt;br /&gt;Tal vez, por mi falta de compromiso&lt;br /&gt;No escuché el primer aviso&lt;br /&gt;Y tuve una oportunidad&lt;br /&gt;Y no la supe aprovechar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Formo parte de una sociedad secreta que todos conocen:&lt;br /&gt;De hombres fracasados. (Andrés Calamaro, presos de nuestra libertad)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115740990098606206?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115740990098606206/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115740990098606206&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115740990098606206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115740990098606206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/09/gavroche-y-la-necesidad.html' title='GAVROCHE Y LA NECESIDAD'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115672896583560623</id><published>2006-08-27T18:32:00.000-07:00</published><updated>2006-08-27T18:36:05.846-07:00</updated><title type='text'>LERNER</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mi vida gatuna no ha sido muy activa, de un tiempo para acá si he salido un poco. Le pido a Pink Tomate que me lleve a bares, que me saque en la negrura de la noche, que vayamos allá donde me inunden esos olores de perfume barato y vodka, donde todo sea whiski y nubes azules de humo y una putica consintiéndome el lomo mientras pienso en nada. Pink es el gato de Amarilla. Es un gato de buenas, todos los días se levanta y se le acerca Amarilla con sus teticas firmes y pecosas y se echa un poco de whiski en la mano para que Pink lama y le acaricia un poco la cabeza. Pink me cuenta estas cosas y dice mierda, esa Amarilla es cosa seria, y yo le contesto, como siempre; lo que tu digas Pink. Yo si no soy tan de buenas aunque realmente no es para quejarme. Lo máximo que llegaba a ver eran las pelotas del viejo Joe, y alcohol difícil. Pero bueno, la comida era abundante y eso me mantenía moderadamente feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que me ven desprevenidamente podrán pensar que soy un gato taciturno, y puede que tengan razón. Sin embargo a mi si me gusta la noche, merodear por ahí en los tejados, en los bares, lamer sorbos de cerveza que la gente me ofrece, andar por ahí con Pink Tomate que se conoce la ciudad de arriba abajo, se recorre la noche como el viento, transeúnte clandestino de esa gatopista invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que el viejo Joe murió, he pensado en volverme un gato callejero, pasar las noches en vela caminando alerta, mirando por encima del lomo, escarbando ilusiones y cazando peleas, se lo he dicho a Pink: quiero que mi ley sea la sangre, si, la sangre y las garras afiladas y las ilusiones y los sorbos de cerveza y una putica acariciándome el lomo bien por ti campeón. Mierda, que cosa más seria viejo Lerner, dice Pink Tomate. Si, que cosa más seria, pienso yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BAR JORGE LUIS BORGES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la vieja rockola empolvada del fondo un hombre Viejo y cansado de traje nostálgico deja caer una moneda en la ranura y los sonidos del bandoneón llenan el vacío casi místico en el que se hallaba el bar que no es más que un salón alargado y maloliente. El bar tender se aproxima al hombre taciturno y atribulado que apura su ginebra en la esquina de la barra quien con desconfiado desdén le observa y vuelve a levantar el vaso, pero el ginebra ya ha desaparecido en el sorbo anterior. El hombre luce un poco nervioso y su frente se cubre de gotitas de sudor. El bar tender se limpia las manos en el delantal y saca algo del bolsillo de su pantalón. El hombre agitado pregunta si eso es lo que estaba buscando y el bar tender regresando detrás del mostrador le responde si viejo, ahí tienes tu aleph.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se va al fondo del bar, ingresa al baño, se mira en el espejo y abriendo la llave del lavamanos se toma la pastilla. Al dar media vuelta se resbala en un charco de orines y se va de cúlo sufriendo impacto seco en la parte posterior de la cabeza contra el orinal; mierda loco pisémonos que este man está muerto. El hombre, después de ver todos los puntos del universo vistos desde todos los puntos del universo posibles, despierta paralítico en la cama fría aunque cómoda y blanca de un hospital. Que cosa más seria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BAR VLAD CORE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos toman cervezas en sus mesas que no son de más de cuatro personas. Nadie habla. Aunque no se vea, se siente una tensión en el ambiente, los ojos recorren lenta aunque ansiosamente todos los rincones de la estancia. Suena Hard Core a bastantes decibeles. De repente, de una compuerta que a simple vista y debido a la oscuridad, nadie ha descubierto, emergen dos hombres corpulentos, probablemente los de seguridad, y llevan por los brazos a un hombre vendado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; Los asistentes del bar Vlad Core desatan un frenetismo inesperado. De una de las mesas emerge un hombre con una larga estaca de madera y el furor inicial se duplica. Los de seguridad conducen al hombre hacia el centro del bar y lo despojan de sus ropas, el otro, que oficia al parecer la ceremonia, le introduce la estaca al hombre en el ano. Éste no grita, sino que sonríe hasta que al amanecer, borrachos, los asistentes abandonan el bar y le dejan felizmente empalado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115672896583560623?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115672896583560623/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115672896583560623&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115672896583560623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115672896583560623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/08/lerner.html' title='LERNER'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115577615621017898</id><published>2006-08-16T17:18:00.000-07:00</published><updated>2006-08-16T17:55:56.283-07:00</updated><title type='text'>se llamaba soledad y estaba sola...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me da como mierda que este blog se convierta en una narración secular de mi vida privada, pues no nació con esa razón social. Sin embargo poco me importa, es mi blog y escribo lo que se me da la gana, más en momentos que no tengo nada que hacer, o que teniendo, prefiero postergarlo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me parece erróneo comparar la soledad con un desierto. Prefiero compararla con el movimiento incesante de una ciudad, pararse entre el flujo de la gente y darse cuenta que esa masa hormigueante solo está fabricada de olvido, o, por lo menos, eso es lo que reflejan como espejos sin espíritu e inquietos esas sombras que pululan ante uno que se detiene en medio de esa nada tan llena a escupir encima de cualquier esperanza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puede que la soledad sea una condena, pero prefiero verla como una elección. Elijo ser una persona sola aunque es extraño, y a veces de verdad pesa como una sanción mística, dictada por tribunales oscuros extintos hace ya eones; y como decía por ahí Victor Hugo: se sale de la cárcel, pero no de la condena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Busco refugio inútilmente en la compañía, que tan solo momentaneamente logra desdibujar los trazos de esa opresión, engañarla por unos momentos auque por lo general ni siquiera eso. En ocasiones me siento más solo rodeado de gente que recluído como un anacoreta en un rincón de mi habitación. A diario me saludan personas que ignoran lo que llevo a cuestas y es mejor sonreirles, aunque en el fondo quisiera que desaparecieran de la faz de la tierra, o por lo menos eternamente de mi presencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La rutina, por otra parte, no es otra cosa que la soledad de la fantasía, es frustración, es un pisotear constante a la imaginación. Horarios esclavos, todos deberíamos poder mandarlos a la mierda; aunque se necesita determinación, cualidad de la cual siempre he carecido, y al paso que vamos, pues pailas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para una persona como yo la vida se resume en una busqueda inútil de una persona que sea capaz de robarse mi soledad, que la mire sin miedo a los ojos y le escupa. Donde putas estás?, quién eres?. Por ahora es mejor llenar las horas con noche,alcohol, putas, drogas, familia, vértigo y amigos; a ver si en una de esas apareces al final del parque.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115577615621017898?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115577615621017898/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115577615621017898&amp;isPopup=true' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115577615621017898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115577615621017898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/08/se-llamaba-soledad-y-estaba-sola.html' title='se llamaba soledad y estaba sola...'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115560127604411445</id><published>2006-08-14T16:37:00.000-07:00</published><updated>2006-08-14T17:21:21.840-07:00</updated><title type='text'>QUE BUENO ES REGRESAR A CASA!!!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Doy gracias a todas las deidades existentes porque estoy de vuelta en mi ciudad. Ah, que felicidad, es que sólo llevo un día acá (ni siquieras 24 hrs la verdad), y miren las inmensas cargas de felicidad y dicha enormes que he recibido:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;1.  Levantarme con 25 grados centigrados de temperatura, a diferencia de los aproximadamente 8 con que me levanté hasta ayer, no hay sensación más feliz que despertar a un hermoso día empapado en sudor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2.  Coger un bus para el centro a las 11 y 30, y si cuando me levanté hacía calor, cuando iba en el trayecto sentí que el metal con el que está fabricado el siempre amigo transporte urbano iba a fundirse en una amalgama de mierda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3.  llegar a la oficina y encontrarse con el expediente de más de 1500 folios que dejé en el olvido hace más de una semana, y por si fuera poco, tarea más difícil aún si se cuenta que en el viaje de anoche se durmió muy poco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4.  Enterarme que mi abuelo está hospitalizado desde el viernes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;5.  Esperar 45 minutos un bus, y después que se demore otros cuarenta en llegar a la casa, todo el tiempo al son del reggaeton, oh júbilo inmortal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es que, como lo he dicho tantas veces: volver a la realidad es duro, es un golpe brusco como de patadas en las pelotas. Volver a la ciudad es como tener guayabo, hice lo que quise y ahora lo sufro. Atrás queda el frío y el humo se va disipando para dar paso al calor y a la deseperación. Ya culminaron mis VII jornadas de alcoholismo y cagadera en la capital, y de todo eso no me queda más que un sabor amargo, un dolor de cabeza; nostalgia y dos mil cagados pesos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Morriña es la añoranza que se tiene de la tierra lejana. Me pasó todo lo contrario, cuando vi inminente el regreso me puse triste y confieso que sentí ganas de llorar, aún las siento. Por qué?. No se, cómo mierdas se explican esas cosas, será porque evidentemente prefiero la irrealidad a ésta porquería de lo real.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo la pasé bien, y se le agradece a su obesidad Mauricio II por el hospedaje y la marranería, a estas dos personas que me llevaron por los senderos del vómito y la pirotécnia gastrointestinal: &lt;a href="http://queputasseponeaca.blogspot.com"&gt;&lt;span style="color:#33ffff;"&gt;Giorgio&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://malicerebrito.blogspot.com"&gt;Cerebro&lt;/a&gt;; y, por supuesto, a la señorita &lt;a href="http://thedeadkitty.blogspot.com"&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;Diana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; por la noche en el centro (le quedo debiendo la crónica, y a propósito cómo le termino de ir?); a todos gracias por embriagarme y pues bacano conocerlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No siendo más, pues nos vimos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115560127604411445?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115560127604411445/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115560127604411445&amp;isPopup=true' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115560127604411445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115560127604411445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/08/que-bueno-es-regresar-casa.html' title='QUE BUENO ES REGRESAR A CASA!!!'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115419246458434310</id><published>2006-07-29T09:59:00.000-07:00</published><updated>2006-07-29T10:01:04.603-07:00</updated><title type='text'>MADRID, 1997 (texto muy incompleto)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un acontecimiento particular y aislado en el año de 1997 no suele despertar de manera alguna la atención de la gente. No pretendo hacerlo, pues ontológicamente nada es menos importante que los falaces sucesos que pretendo referir, y que habitan más en mi imaginación que en mi memoria. Una imagen me obligó a recordar esa temporada del 97 en donde el resto del mundo y del tiempo dejaron de ser para mi importantes; ahora que si bien no puedo decir que haya envejecido, la felicidad en la vida está para mi vedada, la sincronía nunca fue mi amiga y el tiempo jamás estuvo de mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había hablado con Natalia en años, y me di cuenta lo infranqueables que resultan las barreras que el olvido impone. Un papel en el correo no es más que eso, un papel lleno de tinta borroneada que llega a tus manos probablemente desde el otro lado del mundo, o desde el apartamento de al lado, son estas cosas que se dan en el cotidiano y fastidioso vivir y que a nadie interesa descifrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me impresionó mucho que me escribiera ahora en la inmensa distancia de los años, y leí su carta breve y cordial, de la cual hice una bola de papel que tiré al momento en la papelera. Me quedé con la foto que venía dentro del sobre que hizo que me sentara a escribir recordando aquellos meses en Madrid, el humo, la noche, en una palabra; la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La foto era simple: Natalia recortando con la silueta de su rostro un puerto perdido en Venecia, la mirada extraviada en el reflejo del sol que golpeaba en la caída de la tarde con una violencia quieta, el agua imperturbable y las góndolas como pinturas esbozadas sobre la oscuridad insondable del agua y de la tristeza cuidada con celo por años de Natalia. Todo en blanco y negro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pasaron meses y por más que lo intentaba era incapaz de redactar el relato, pues la magia fría de aquel entonces estaba casi hecha cenizas, reavivar el fuego con palabras insensibles, insensatas, vacías, mudas, inexplicables; me fue imposible. Lo único que logre fue una dedicatoria, cosa bien estúpida si se piensa que aún no hay nada que dedicar, que decía más o menos así: &lt;em&gt;“A usted, quien probablemente nunca lea este relato, y quien a través de una imagen de un puerto que nunca viví, me obligó, por fuera del imperio de la distancia y el tiempo, a exorcizar a través del brillo ahora extinto de sus ojos verdes, los demonios y la tristeza que ocupan mi corazón”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115419246458434310?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115419246458434310/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115419246458434310&amp;isPopup=true' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115419246458434310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115419246458434310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/07/madrid-1997-texto-muy-incompleto.html' title='MADRID, 1997 (texto muy incompleto)'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-115084461718249176</id><published>2006-06-20T16:02:00.000-07:00</published><updated>2006-06-20T16:03:37.223-07:00</updated><title type='text'>LAS TETICAS DE NATALIA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los asesinos no vacilaron un solo instante en sacarle la mierda a tiros a la víctima, quien por última vez fue visto excretando con violencia sus heces fecales a través de la ventana. Por si fuera poco, la secta de los asesinos, derivada del antiguo culto de los hachachinos, secta ancestral, de personas que buscaban un contacto con su espiritualidad mediante el consumo del cáñamo índico, dejó ciertos mensajes criptográficos dibujados con sangre en las paredes del cuarto donde fue descuartizado el occiso, y cerca de la hornacina donde se hallaban empotrados los ojos del infante asesinado por los descendientes de las antiguas civilizaciones de Cthulu, dejando en el aire el rastro de la bestia, ese olor nauseabundo y malsano que dejaba entrever la cercanía del fin de los tiempos. A lo lejos se oía el grito de Natalia al borde del orgasmo. Sabía muy bien que no tenía alma, por eso no vaciló un instante en venderle su cuerpo al diablo. En medio de la nube sulfatosa de placer Natalia observaba como siempre a su vagina arrojar lenguas de fuego que no tardaban en deshacerse en el aire en humo de múltiples colores. El diablo intentaba encender el cigarro con el fuego proveniente de las entrañas de Natalia mientras señalaba con su diestra ponzoñosa la declive del reino de los cielos. Ella ya no pensaba mucho en el noveno planeta, en los seres que se desplazan a través del espacio tiempo gracias a sus alas membranosas y rígidas; ya no le importaban los seres de Yugoth que transportaban inteligencias extraterrestres en pequeños cilindros de cristal, menos después de la masacre de Vermont en el 72, casi  un millar de estas criaturas acribilladas fueron encontradas en las montañas, bajando con los rigores y putrefacciones de la muerte por las heladas fuentes fluviales de la región. Hasta Oregón llegaron las noticias de la revolución turra reclutando miembros para las filas de su “restauration army”, quienes tras el suicidio colectivo de hippies, junto a manson y el 68, y la muerte de ganado y desaparición de infantes en los valles de las cadenas montañosas de Vermont, aunado a la aparición de huellas, y a ciertos registros magnetofónicos que estudiosos de la universidad Miskatonik de Arkham atribuyen a “los antiguos”, decidieron armarse hasta los dientes y subir hasta las simas más ignotas a impedir que los seres con formas de cangrejo siguieran sustrayendo el exótico y aún desconocido (para el ser humano) mineral. Ninguno logró sobrevivir, y cuentan campesinos de las montañas que la antigua civilización, que según inscripciones halladas en diversos aerolitos y jeroglíficos tallados en la roca firme de la base de algunos riscos, había llegado a la tierra eones antes de la aparición del ser humano sobre la tercera roca, más aún, de la aparición de las primeras formas de vida meióticas en la lejanía y oscuridad de los primeros tiempos, los días que sucedieron a la explosión y el caos. Natalia se paró en el filo y miró durante algunos minutos al abismo, sus tetas puntudas apuntaban casi en dirección del cielo lo que le pareció una señal, sus pezones rosados y duros profetizaban visiones de su señor mordiendo las alas de la virtud y escupiendo ácido sobre las doctrinas del bien y le ética incomprendida de los a su vez incomprendidos adoradores de Cthulu. Algo había leído tiempo atrás en el libro de los muertos, y algunas imágenes se le venían a la cabeza, las piezas iban finalmente encajando y el abismo de fuego abría ya grietas bajo la civilización humana, la hora se acercaba y el loco Abdul Alhazred no estaba tan loco pues fuerzas oscuras habían acudido a su mano a la hora de mojar la tinta y redactar el horroroso documento. Desde la época de los cataclismos suscitados por la muerte de los Yugoth, algunos segothot, aquellos horrendos seres de monstruosa apariencia, esclavos sempiternos de los seres de la novena estrella dominados desde el comienzo de los tiempos mediante el arte de la hipnosis, que “los antiguos” dominaban tan bien como la telepatía, bajo el entendimiento de la inutilidad de la comunicación vocal, la cual habían dejado en un plano casi terciario conservando un sistema de comunicación oral rudimentario para su eventual comunicación con los hombres “ilustrados” elegidos por la milenaria raza, para una pacífica y ordenada posesión de la tercera roca;  emergieron de las profundidades de sus milenarias cavernas de rigores helados de la antártida, fundiendo bajo las nieves las estrellas verdosas de cinco puntas con el propósito de derretir el polo y ahogar paulatinamente a la estúpida raza humana. Fue por esos días en que Dios se vio obligado a enviar a su único hijo a la tierra nuevamente; más de dos mil años parecían suficientes para apaciguar los miedos del pobre muchacho Jesús, a quien la golpiza que le propinaron los romanos le había dejado cicatrices que los milenios no fueron capaces de borrar. Al principio trató de difundir “la palabra” pero fue tomado por loco, por anacoreta e incluso por hippie irredimible; hasta pasó unos días en prisión por tener en su poder un bong cargado que un joven le había entregado en señal de cambio personal. Después del incidente penitenciario vendió biblias puerta a puerta e intentó difundir el catolicismo, pero muchas puertas se cerraron en su cara, y en su alma otras tantas cuando como mamuts cayeron los argumentos que probaban la inutilidad de los dogmas y la estupidez de cualquier rito. Durante algún tiempo se entregó al alcoholismo, pero conoció a una prostituta latina en un pequeño antro en queens, y su vida cambió, se recuperó de su adicción a la bebida y consiguió un puesto mediocre y mal pago, en un sucio edificio de oficinas para trámites estrictamente burocráticos, donde otrora funcionó la Nine star bureau of researsh, adscrito al departamento de defensa, el cual había dejado de ser necesario como consecuencia de la súbita aniquilación de los seres alados de Yugoth en manos del “restauration army”, que al cumplir con sus propósitos degeneró en una especie de guerrilla anárquica que se peleaba con los lobos y el frío en las tierras del oro, en inmediaciones del Yukon. Natalia confiaba en el retorno de las civilizaciones a los antiguos reinos de poseidón, aquellas inmensas metrópolis subacuáticas que habían sido abandonadas cuando las pupilas cansadas decidieron subir en busca de la luz, que a la poste terminó por ser la perdición y la condena de los tiempos y del universo que aún se hallaba bajo el yugo del esclavizante espacio tiempo. Mientras pensaba en eso cerraba los ojos para emular la oscuridad absoluta de las profundidades, y sentía nacer las agallas en los costados de su cuello; soñaba desde ya con las sangrientas luchas que se habrían de desatar con los desbocados segothot, monstruos descarriados vagando por los abismos marítimos, depredando como autómatas y carentes de voluntad ahora que la raza de la novena estrella había sido borrada de la faz del tiempo, ahora que no los conducían hilos de ninguna especie, que el yugo de la hipnosis había desaparecido. Mientras el diablo llamaba a Natalia a la cama para fornicar con ella nuevamente y castigarla con su falo fuliginoso, ella soñaba con sentarse en el trono de la gigantesca ciudad blanca, en la tierra de hielo, donde en el comienzo de los tiempos habían reinado los seres de Yugoth.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-115084461718249176?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/115084461718249176/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=115084461718249176&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115084461718249176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/115084461718249176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/06/las-teticas-de-natalia.html' title='LAS TETICAS DE NATALIA'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114739904048559657</id><published>2006-05-11T18:40:00.000-07:00</published><updated>2006-05-11T18:57:20.600-07:00</updated><title type='text'>DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;De nuevo atrapado en medio de esta nata pegajosa y pusilánime, que maldita caparazón vacía soy y veo que no hay manera de cambiar. Cuál es el propósito de todo esto. Dudo que lo tenga, jamás tendrá un propósito. Lo nuestro es el caos, angustia ver como las piezas se apiñan a la fuerza y sin coherencia en ese espacio vacío y blanco y mudo y tal vez ciego y paralítico y visiones de excremento. Nada finalmente tiene sentido: me cago en mi igual que el mundo y la vida se han cagado en mi, camino lentamente entre excremento, levanto con dificultad la mirada turbia, el odio, ansias de despedazar, de morder, de gritar, de golpear, de cabalgar sobre la muerte o bajo ella, nada finalmente importa. Un libro, dos, cigarrillos, licor, soledad, perfecta e interminable soledad. Cuál es entonces el objeto de salir a buscar si tengo de antemano la certeza de que nada voy a encontrar, es difícil, pero siempre ha sido así,  ahora no es más que una costumbre ver esa nada desmoronándose en pequeños fragmentos de mierda seca, soplar mi espíritu como un pompón para que en menos de nada, en menos de una exhalación tuya se deshaga mi espíritu, quítame con facilidad la tabla sobre la que estoy parado, atraviésame con tu espada de fuego y palabras, sepúltame sin rencor bajo una montaña de mierda, allí es donde debo estar, no te preocupes, no siembres flores, tampoco las lleves. Hace tiempo sepulte una idea y lo único que floreció fue un gajo indescriptible y malsano, mis luchas no encuentran un orden, un cauce, declamo mis proezas ante una legión de oídos sordos, de almas negras y posfechadas, todas le adeudan algo a sus demonios, no pongo el grito en el cielo, no lo pongo en ningún lado, no me importa, lo mejor es no gritar si no quiero que se rellenen los pulmones de esa nada nauseabunda que pulula en el ambiente, que me absorbe, que me entra por cada poro. Recojo lentamente los pedazos de mi vida que cayó al piso, es difícil verme en ese espejo, visiones ilógicas, lo real siempre estuvo cagado y por eso me refugio, pero aún así los fantasmas intentan llegar hasta allá, acecharme en ese lugar que creía mío pero que es igual que nada, es la nada, igual que yo. Mi ser está en otro lado, lo persigo inútilmente pero es rápido y no quiere que le de alcance con lo que llevo acuestas, es pesado, es muerte, es ideas que no florecen y un espíritu seco que nació marchito. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114739904048559657?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114739904048559657/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114739904048559657&amp;isPopup=true' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114739904048559657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114739904048559657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/05/declaracin-de-principios.html' title='DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114678718559999650</id><published>2006-05-04T16:18:00.000-07:00</published><updated>2006-05-04T16:59:49.293-07:00</updated><title type='text'>IMPRESIONES</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/bogot??"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/200/bogot%3F%3F%20011.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Cómo llegó usted acá-. No lo sé, varios me acompañaban pero echaron a correr no se muy bien por qué. Me perdí por unos callejones extremadamente estrechos, casi me asfixiaban. Traté de fumar pero los cigarrillos los tenía uno de los que estaba hace un momento, como le digo, no sé muy bien qué ocurrió. Lo que verdaderamente importa es que la vi a usted a lo lejos y fue inevitable venir hacia usted. Salvación o algo por el estilo, es mejor no buscarle nombre a esas cosas que ocurren porque si, porque es inevitable como pisar una hormiga o precisamente como verla a usted a lo lejos y casi al final de este oscuro callejón, que por cierto me aterra, y decidir que debía venir hasta acá, que por ahora no había otro propósito en mi vida, o por lo menos en esta noche, que no fuera acercarme hasta usted, aproximarme y aferrarme a eso que finalmente no sé qué es ni mucho menos explicarlo. Es más que seguro que si nadie hubiese corrido, entre ellos yo, y aún desconozco la causa, no se hubiese dado este encuentro, este estar mirándonos, usted sobre todo con extrañeza porque no es normal que un extraño se acerque de la nada y menos a estas horas de la noche y en una noche como esta donde todo sobrenatural, todo sin sentido, los pies cayendo pesada y velozmente sobre las piedras y el asfalto, una multitud huyendo de una fuerza invisible, probablemente inexistente, las reacciones en cadena son así, y me vi arrastrado por ella sin que de manera alguna mediara mi voluntad. Sé que usted, aunque calle, insiste en sus cuestionamientos, lo intuyo en su mirada y en la manera como lentamente y con cuidadoso estudio consume la brasa de su cigarrillo. Pero como ya le dije no se muy bien que paso, solo sé que salí como el viento, con el viento. El frío me golpeo el rostro, un poco más fuerte en mi nariz y en mis orejas, sangré un poco. Claro cómo habría de saberlo, nos acabamos de conocer y si mal no estoy no le he dicho mi nombre y aún no se si esté dispuesto hacerlo, por lo menos hasta que halle una explicación valedera a todo esto, la huida, el viento, usted parada acá en la mitad de este callejón fumando, y yo viniendo hacia usted desesperadamente para hallar sosiego, esperando esa estúpida calma que me fue turbada, pues a decir verdad antes de la estampida estaba bastante tranquilo. Si, haga las conjeturas que quiera, pero lo único que es real acá es el absurdo, esa nada pestilente que siento en el ambiente, lo hace más pesado. No sé donde irían a parar los que estaban conmigo, lo que verdaderamente importa es explicar porque usted no estaba en la estampida, usted que probablemente, ya se lo dije, sus ojos dicen lo que su boca no expresa, ni siquiera se dio cuenta como yo de que había algo silente que maquinalmente perseguía a todos los que estábamos en la pequeña plaza. Si, usted tiene la razón, probablemente fueran fantasmas de cada uno escudriñando con sus garras y aullidos en los subconscientes de todos y de repente el primer pie que golpea agitado el piso y otro que lo sigue, y otro más, y así sin cesar. Así hasta que finalmente me perdí y no sé si estoy seguro pero habían unos niños jugando con una pelota en llamas aunque creo que es perfectamente posible que eso nunca haya pasado. Últimamente no estoy muy bien de la cabeza y en ocasiones la fantasía se traspone a la realidad, o al contrario, entiéndame, no he estado bien dela cabeza. Va a encender otro cigarrillo?, puede regalarme uno, bien, la entiendo, sé que no soy más que un total desconocido pero me parece que actúa usted con excesiva rudeza al negarme algo que a la larga es una necesidad, cosa que usted debe saber muy bien. Pero la comprendo, y aunque me repugna su presencia estoy seguro de que debo permanecer a su lado, por lo menos hasta que allá en la lejanía se acallen de una buena vez las sirenas y las voces de las ideas entren en un completo mutismo. Bien podría irme de acá en un instante y encontrar, eso si errando desesperadamente, eso es más que seguro, el lugar a donde finalmente debo dirigirme, o por lo menos encontrar a la gente que me acompañaba, por lo menos a uno de ellos, si eso ocurriera podría irme y dejarla finalmente sola y tranquila fumando en este inhóspito callejón, aunque eso comportaría una paradoja, no le parece? Cómo encontrarlos si no emprendo su búsqueda y por lo demás como emprender su búsqueda si separarme de su presencia es una rotunda imposibilidad. En estos casos hay que aplicar evidentemente una lógica que no poseo, la paciencia y la razón me han abandonado por estos últimos días. Sé que ahora me preguntara cómo llegue a la pequeña plaza lo cual es válido, pero debo decirle que no lo recuerdo, cuando volví del trance, del maldito sopor estupidizante, estaba rodeado de varios que aunque no conocía, y es más no había visto jamás en mi vida, eran mis hermanos. No me lo dijeron pero esas son cosas que se intuyen, un silbido en la parte occipital de la cabeza, un temblor que recorre el cuerpo de arriba abajo. Por lo general no lo veo con claridad pero eso es al comienzo, después todo es más claro, viaje de luz por llamarlo de alguna manera. Francamente no sé cómo se debe proceder en estos casos, esperaba que usted me diera algún tipo de respuesta ya que la vi providencialmente en este callejón, muy bien se que las sirenas y los aullidos aún no se callan, aún mi cabeza sigue naufragando en esta estupidez, en esta...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114678718559999650?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114678718559999650/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114678718559999650&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114678718559999650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114678718559999650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/05/impresiones.html' title='IMPRESIONES'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114582835107011092</id><published>2006-04-23T14:29:00.000-07:00</published><updated>2006-04-23T21:24:59.756-07:00</updated><title type='text'>DIÁLOGOS VAGOS, IMPRECISOS, DIFUSOS 2</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/vforvendettaposter2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/vforvendettaposter2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero esa vez qué pasó, te fuiste?, así sin más?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, no miré a los ojos de nadie, me sentía evidentemente podrido, aunque un vigor extraño se apoderaba de mi. Caminé lentamente sin mirar a los ojos de nadie, de sólo pensarlo me causaba repulsión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente sentí un calor muy extraño en mi mano derecha y cuando observé me alarme notablemente al darme cuenta que mi mano era una especie de mandarina, pero negra. Cada dedo era un tajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es putamente absurdo, dijo ella. Sin embargo.... Un día estaba en la banca donde solía sentarme en París, sobre el sena, antes de ir a lavar platos en ese maldito café de mala muerte. Miraba las nubes como siempre, el río se me hacía asquerosamente aburrido con sus barcazas de turistas tomando vino y fotografías. Una nube se me acercó, y tenía forma de hombre...bueno, más bien como de anciano venerable. Al principio pensé que era dios y se me aceleró un poco el ritmo cardiaco, la frente se me cubrió de una capa delgada de sudor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando estuvo más cerca pude darme cuenta de que no era la providencia, o bueno, no propiamente como tal. Por un momento pensé que era Einstein, pero cuando comenzo a hechar pestes al capitalismo supe que era Karl Marx. Lo comprobé cuando me declamó el manifiesto del partido. No soporté por un segundo más la risa cuando me dijo que me necesitaba, quería que yo matara a Engels, quien al parecer, después de muerto había perdido la razón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La nube me envolvió en un violento torbellino blanco que me hizo vomitar las entrañas, por fortuna, una amable señora las recogió en la plaza y dijo que me las entregaría la próxima vez que me viera por allí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De pronto me sentí comodamente transportada a cuestas de Marx y en un abrir y cerrar de ojos estaba en la plaza roja. Federico miraba larga y estúpidamente la momia de Lenin y opinaba que debían cambiarle el traje por un overol, algo más acorde con el partido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marx se transformó en una hoz y me dijo que le cortara la garganta de una buena vez a ese bribón del Federico, que no paraba de hablar y a Lenin ya comenzaba a molestarle. El sólo quería dormir, y por lo demás, se sentía perfectamente cómodo en su traje de sastre, aunque hubiése agradecido un sombrero bien abrigado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Intenté cortarle la garganta a Federico pero no pude por la evidente razón de que ya estaba muerto. Busqué por todos lados a marx quien se sentó en un rincón del mausoleo y lloraba desconsoladamente. Le pedí que me regresara a París, igual tenía que trabajar. Me respondió que se hallaba muy descontrolado y así no podía manejar nube, al parecer su licencia tenía algún tipo de restricción. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me desesperé y empecé a gritarle a cuanto cosaco veía que era un perfecto hijo de puta, que si quería manejar nube, el marxismo-leninismo no era la doctrina que debía deguir. No pude gritar por mucho tiempo debido a que mi falta de entrañas me hacía sentirme asfixiada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me dirigí al antiguo palacio zarista y me trepé por un costado como si yo fuera una especie de Kin kong, o más bien de Queen Kong, para ilustrar mejor mi punto. La torre tenía forma de pastel de fresas con crema y me la comí con un gusto incalculable. Al final me sentí un poco indigesta y traté de dormir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando me desperté estaba en el piso de mi cuarto vomitada de los pies a la cabeza. Por cierto el color de lo que había salido de mi cuerpo no era muy sano que digamos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;...Vieja, usted está loca, me alegra que no haya vuelto a meter ácidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114582835107011092?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114582835107011092/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114582835107011092&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114582835107011092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114582835107011092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/04/dilogos-vagos-imprecisos-difusos-2.html' title='DIÁLOGOS VAGOS, IMPRECISOS, DIFUSOS 2'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114567754985403595</id><published>2006-04-21T20:40:00.000-07:00</published><updated>2006-04-21T20:45:49.866-07:00</updated><title type='text'>DIÁLOGOS VAGOS, IMPRECISOS, DIFUSOS 1</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yo%20modified.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/yo%20modified.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No esperé que fuera de esa manera, dijo jhon mientras dejaba escapar el humo de su cigarrillo lentamente. Lo imaginé miles de veces y cada una de ellas fue diferente. Ahora es diferente también, siempre que espero algo pasa lo contrario, me salta ese horrible animal a la cara, si, el nudo se me ata en la garganta y no como si fuera a llorar, usted sabe que nunca he sido un llorón. Es más que eso, se me nubla la visión, pero no ésta que no es nada y usted lo sabe, es que a la larga yo mismo no lo comprendo muy bien, como podría decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jhon se acercó a la ventana y botó la colilla del belmont. Metió la mano, no importa cual, a un bolsillo que tampoco importa mucho cual fuese, buscando los cigarrillos y el encendedor. Era una rutina sistemática, desde hacía tanto tiempo que ya no se acordaba era una apremiante necesidad ver salir el humo en formas siempre inexplicables por su boca, desgarrándole la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no valía de mucho acordarse de esa gente, todos ellos juntos, él incluso, valían poco menos que un puñado de mierda. Sin embargo entre ese cigarrillo y estar hablando con laureen, no dejaban de pasar por su cabeza las imágenes de la muerte del gordo López. Una vez fumó mucha marihuana y tratando de calmarse el hambre que lógicamente lo atacó, murió atorado por una figurita delas que vienen entre los paquetes de papas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que gordo más güevón, dijo laureen mientras arrancaba un poco de la pintura descascarada de la pared. Miró con odio a la señora que pasaba casi santiguándose por el rellano delas escaleras. No era su culpa, dijo Jhon, simplemente era muy gordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubiese sido bonito llegar al entierro del gordo comiendo como cerdos, una especie de homenaje, dijo laureen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jhon no respondió pero sabía que había sido mejor así, igual el olvido estaba desde siempre deparado para ellos, sólo ellos que eran capaces de asumir estoicamente su posición de tristeza permanente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me es fácil enumerar las cosas que me molestan, puedo catalogarlas como si nada, acá, sentado con usted en ésta escalera que va del séptimo al octavo piso laureen. El odio nos define aunque no lo profesemos, que maldita pesadez secular que llevamos a cuestas, no le parece? Por qué carajos debo llevar esta carga si yo no la pedí. Se que es un argumento estúpido pero preferiría arrojarla por esa ventana, igual que he venido haciendo toda la tarde con las colillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la miro a usted ahí sentada, con sus muñecas todas llenas de cicatrices por las muchas “caricias” que se ha hecho con esas cuchillas gillette, no encuentro la más mínima diferencia entre usted y el gordo López. Igual...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jhon dejó la frase inconclusa como siempre, bueno, como casi siempre, miró largo dentro del alma de laureen y arrojo una colilla en lo más hondo de su espíritu. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114567754985403595?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114567754985403595/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114567754985403595&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114567754985403595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114567754985403595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/04/dilogos-vagos-imprecisos-difusos-1.html' title='DIÁLOGOS VAGOS, IMPRECISOS, DIFUSOS 1'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114523009381383843</id><published>2006-04-16T15:49:00.000-07:00</published><updated>2006-04-16T16:28:13.950-07:00</updated><title type='text'>Are you ready to die?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;...En eso si se equivoca usted. Destrozar su existencia no me engrandece ni mucho menos me vanaglorio de ello. Eso me convierte más bien en un misántropo. Soy una persona horrible y no era necesario que me lo recordara, todos los días me levanto y me doy cuenta de ello. Es justo que me odie porque bien pensado así es como usted más me ama. Yo hago lo mismo y profeso el odio hacia mi como única salvación. Déjeme decirle que por lo demás todo eso no me importa, lo que si le aseguro es que puedo vivir tranquilamente sin usted aunque dudo que usted pueda hacer lo mismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su existencia poco me importa igual que la de la mayoría de la gente, así que se me da lo mismo si igual le da por tirase de un edificio o cortarse las venas, aunque le ruego que en su misiva de despedida no mencione mi nombre y de manera alguna haga alusión a mi existencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si le dije todo eso, no quería decir que me podía mandar correos, no sea tan simple, tan maniática y tan obsesiva. Déjeme decirle que eso me sacó la hijo de puta piedra. No quiero saber nada de usted, no quiero verla ni oírla, comprendalo, es lo mejor. Déjeme aclararle que yo no la odio, si todo esto paso es precisamente para no odiarla, porque eso parecía inevitable, no soportaba su presencia y me exaperaba que me dirigiera la palabra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sé que todo esto es extraño pero las cosas se dieron así y nada puedo hacer al respecto, así que le ruego, no se haga más esto. De pronto en un futuro podamos mirarnos a los ojos con normalidad, aunque eso es cosa que no le puedo asegurar. Por ahora esto es lo mejor, y espero de verdad no toparme con usted, aunque se que eso es practicamente imposible. Sin embargo no está de más pedirle que no me llame ni muchomenos me mande correos, porque eso francamente me fastidia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si escribo esto acá es porque ya que usted "lo sabe", y que solapadamente leía este espacio para fastidiarme y esgrimir argumentos estúpidos no más que para joderme la existencia, entonces me imagino que de igual manera se va a enterar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No le voy a decir que espero que le vaya bien o mal, porque eso es definitivamente insulso, le recalco, me importa un bledo lo que pase con usted. Si la herí es cosa que también muy poco me importa, solo le digo que fue sin intención, y por lo demás le recomiendo que busque ayuda, porque decididamente usted no está del todo bien de la cabeza. Acá me despido no con la ilusión o la esperanza de algún día poider ser su amigo, pero si teniendo en cuenta eso como una posibilidad. Buena Suerte y Hasta Luego.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114523009381383843?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114523009381383843/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114523009381383843&amp;isPopup=true' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114523009381383843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114523009381383843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/04/are-you-ready-to-die.html' title='Are you ready to die?'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114468975132454112</id><published>2006-04-10T09:59:00.000-07:00</published><updated>2006-04-10T10:22:31.850-07:00</updated><title type='text'>salto del duende</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a&gt;&lt;br /&gt;Bueno, aquí hay unas imágenes de lo que se conoce como "el salto del duende". Aunque las fotos no son buenas porque las tomamos en una resolución pésima, el objetivo es mostrar esta mierda tan bacana. Quepa aclara que no soy ecologista, ni hago turismo ecológico ni ni mierda, pero ver esto, más aún despues de haber tomado, fue la chimba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/paseo%20a%20la%20mesa%20(finca%20yuli)%20075.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/paseo%20a%20la%20mesa%20%28finca%20yuli%29%20075.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bienvenidos al salto, la intención era que se viera la caída del agua, pero mi estúpido brazo entorpeció levemente la toma de la imágen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto es lo que se aprecia más hacia el fondo del cañón, tiene más verde, y pues miren a ver.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/paseo%20a%20la%20mesa%20(finca%20yuli)%20107.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/paseo%20a%20la%20mesa%20%28finca%20yuli%29%20107.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;align="justify"&gt;Pillen esta foto donde salgo con mi amigo el obeso. Nótese que al fondose ve la pared escarpada, eso es una pared vertical y esa mierda es altísimo, muchos se suicidan ahi. Otros se botan en su delirio de come-hongos. Se aclara que el cartel dice (aunque no se alcanza a ver) "coloque la basura en su lugar", mensaje que claramente explica porque mucha gente se arroja en ese lugar. Por fortuna ese día estaba lejos de sentirme como una basura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/paseo%20a%20la%20mesa%20(finca%20yuli)%20097.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/paseo%20a%20la%20mesa%20%28finca%20yuli%29%20097.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Insisto con la basura en su lugar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/paseo%20a%20la%20mesa%20(finca%20yuli)%20083.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/paseo%20a%20la%20mesa%20%28finca%20yuli%29%20083.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora si, quedaste contento maldito bastardo, medita al respecto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/paseo%20a%20la%20mesa%20(finca%20yuli)%20058.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/paseo%20a%20la%20mesa%20%28finca%20yuli%29%20058.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114468975132454112?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114468975132454112/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114468975132454112&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114468975132454112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114468975132454112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/04/salto-del-duende.html' title='salto del duende'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114385195517778839</id><published>2006-03-31T16:37:00.000-08:00</published><updated>2006-03-31T16:39:15.200-08:00</updated><title type='text'>PASAJE DE VUELTA A TRANSILVANIA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hace algún tiempo escribí un cuento más o menos bien recibido por familiares y amigos. Se titulaba Vlad el empalador. Versaba este escrito sobre un monarca europeo del medioevo que a lo largo de los siglos ha sido satanizado y vampirizado por escritores y cineastas, algunos de ellos de gran reconocimiento mundial. Mi cuento era un poco más modesto, no pretendía hacer de Vlad un monstruo sobrenatural, sino mostrar de una manera diferente su oscura y errática conducta; y de alguna manera tocar los límites de la morbosa depravación de un ser humano, a la luz de un rey que a decir verdad, no conquisto la gloria y la eternidad que otros homólogos suyos llegaron a lograr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días atrás, una prima residente en Bogotá me envió por correo certificado un libro de cuentos latinoamericanos (editorial alfaguara, 1984), y una nota señalándome que mirara el cuento que se hallaba impreso en la página 47, junto con los nunca ausentes deseos de salud y felicidad para mi y para la familia. Extrañamente no le di importancia y deje el libro en turno para lectura sobre mi escritorio, después de un libro de cuentos de Jack London, y del paraíso perdido de Milton. Salí al trabajo como todos los días y no regresé sino hasta después de las ocho, totalmente agotado. Cuando llegue a casa lo primero que hice fue encender el estereo y poner algo de música relajante a un volumen más alto de lo que usualmente me permitía. Fui a la cocina y me serví un trago doble de whisky con poco hielo. Me senté en el sofá y al safar los botones de mi camisa note que en el bolsillo  tenía un papel doblado. Era la carta de mi prima que en medio del afán por no llegar tarde al trabajo había terminado en el bolsillo de mi camisa y había estado conmigo durante toda la extenuante jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Releí la carta y apure de un sorbo el whisky que quedaba en el vaso. Quede un poco ebrio y seguí leyendo la parte de la carta que decía mira la página 47, te vas a sorprender. Pensé que no iba a resultar sorpresa alguna, pero sin embargo mi prima es una artista, y esa gente tiene un sentido especial para descubrir buenas obras, son de las que a partir de una idea crean todo un universo. Decidido, termine por ir a buscar el libro a mi escritorio, lo encontré justo donde lo había dejado, junto a Milton y London. Recorrí las primeras páginas y leí una introducción de Mario Vargas Llosa a esa edición de cuentos latinoamericanos. Antes de la página 47 habían dos cuentos: autopista al sur de Cortázar y el atroz redentor lazarus morell de Borges; decidí leer este último, pues había pasado ya algún tiempo desde mi última lectura de la historia universal de la infamia. Lo termine con el placer que siempre me producía leer este cuento, auque fuese, según el mismo autor, uno de sus cuentos menos elaborados y más ostensiblemente barrocos. Cuando terminé, di vuelta a la hoja y quede ubicado sobre la página 47, y cual no sería mi sorpresa cuando el título del siguiente cuento era nada menos que VLAD EL EMPALADOR.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que había leído mal o las letras se me habían distorsionado a causa del licor que acababa de ingerir, pero un examen más detallado me dio a entender que allí no había ninguna clase de error. Sobrepuesto de mi inicial asombro proseguí a la lectura del texto con una avidez que rayaba en lo demencial. Quería saber con apremio qué contenido albergaba aquel escrito que llevaba el mismo título del cuento que yo había escrito unos días atrás, sin más ayudas que una enciclopedia y un casual programa en discovery channel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se imaginan el horror que sentí cuando descubrí que aquel texto era letra por letra idéntico al cuento que yo había escrito. Lo leí una y otra vez y no me quedó ninguna duda, era exactamente el mismo escrito, lo único que cambiaba era su autor. Al final del texto no estaba el nombre que yo acostumbraba poner a mis escritos, (y digo acostumbraba, porque después de los sucesos que prosiguieron no se si pueda volver a escribir), sino este nombre: Robert V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al comienzo pensé que era una broma de mi prima, quien con la ayuda de algunos amigos habían agregado a la perfección mi cuento dentro de una verdadera edición de cuentos latinoamericanos. Descarte esta opción por ilusa, pues entre ella y yo jamás existió la confianza necesaria como para estarnos jugando bromas el uno al otro. Es más, el cuento lo habían recibido igualmente por correo (realmente se lo había enviado a mi tía), y a parte de la carta que recibí como respuesta, las relaciones con mi prima nunca habían pasado del saludo al encontrarnos y de breves diálogos en reuniones familiares. Después concluí apresuradamente que posiblemente era un cuento que había leído hacía muchos años; posibilidad que descarte porque en primer lugar mi memoria no es tan buena, y en segundo lugar porque mi subconsciente nunca había sido muy pródigo en esta clase de milagros. Finalmente me decidí a investigar quien era este escritor Robert V., y mientras tanto, para no atormentarme, me serví otro vaso de whisky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día, llamé al trabajo alegando que estaba enfermo, excusa que desde varios meses atrás me había dado tiempo para resolver asuntos de índole personal, como este que ahora se me presentaba. Lo único malo es que mi jefe o ya se mostraba molesto o estaba firmemente convencido de que yo padecía alguna enfermedad terminal. Una vez planteada mi falsa excusa salí de casa y me dirigí sin perder tiempo a la biblioteca pública Gabriel Turbay, allí me encamine a los anaqueles donde sabía encontraría lo que estaba buscando. En efecto me tope con una hilera de tomos de los cuentos latinoamericanos de Alfaguara. Encontré que la primera edición había sido publicada en el año de 1980, y había dejado de ser editada en 1992. La introducción de Vargas Llosa empezó a salir en el libro a partir de la edición que mi prima me había hecho llegar, antes a ella, se encontraban pequeños prólogos y comentarios de los autores de los cuentos impresos. La búsqueda de mi cuento fue infructuosa, ya que este sólo aparecía en la edición de 1984, en las otras salían exactamente los mismos cuentos, pero la historia de Vlad se pasaba por alto, como si hubiese sido un pequeño accidente que las futuras publicaciones se encargarían de borrar de la memoria de todos aquellos que hubiesen leído el cuento en la edición que gracias a mi prima ahora tenía en mis manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí confundido pero entusiasta tras mi fracaso investigativo en la biblioteca, ya que al tratar de ubicar obras por autor, no aparecía en las fichas bibliográficas referencia alguna a alguien que se llamase o se hiciese llamar Robert V., ni mucho menos a textos publicados por el. Lo único que tenía sobre él era el mismo cuento que yo había escrito unos días atrás, una edición de cuentos latinoamericanos de 1984 y la cabeza hecha un barullo de dudas y desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante varios días dejé de pensar en el asunto, y clarifique ante los conocidos a los que les había hecho llegar el cuento que este ya había sido escrito, y les argumenté una insólita casualidad, pero en mis adentros pensaba que ya se empezaban a dar en el mundo todas las posibilidades, la rueda concéntrica de que hablan algunos autores, al final a todos los hombres les es dado realizar todas las cosas posibles, ser uno y todos y ser dios, pensaba que el fin dadas las circunstancias, me dejaba entrever su inminente cercanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó algún tiempo y las cosas volvieron a la normalidad, el trabajo rutinario, los escapes imaginarios de fin de semana, Paola invadiéndome el pensamiento con su historia, lecturas interminables y a la larga inútiles, la música intermitente y sin significado, las botellas, los amigos. En medio del sopor de la rutina un vigilante del edificio me entregó en la puerta de mi apartamento un sobre de manila y me recordó que se acercaba el plazo para cancelar la administración. Le agradecí con displicencia y sin despedirme le cerré la puerta en las narices. Observé el sobre con detenimiento, con claridad era yo el destinatario (ya que muchas veces la incompetencia de los vigilantes generaba confusión y caos con la correspondencia del edificio), y para mi asombro el remitente no era otro que Roberto V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misiva no decía mucho, tan solo que me conocía y que lo sabía todo desde siempre. Anonadado escribí frenéticamente algunas páginas sin sentido tratando de sacar conclusiones a algo que finalmente no las tenía. Todo era tan absurdo que mande todo lo que había escrito a la mierda, maldije en voz alta y creo que para no perder la costumbre me embriagué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los días y en medio del trabajo monótono, esclavizante, y fumando un sinnúmero de cigarrillos meditabundos me dije como tratando de convencer a otro que todo eso no era posible, que de alguna manera Vlad, pero cómo, aunque a la larga lo de siempre, lugares comunes creo que le llaman, en una de esas todo se olvidaba, aunque llegaba a la casa y la carta ahí sobre el escritorio condenándome a eso que era tan intangible y tan inútil; nada hubiera sido más fácil que prenderle fuego y olvidarme de todo, al fin y al cabo era estúpido, todo había nacido de mis delirios de escritor fracasado, un cuento igual puede pasarle a cualquiera, aunque letra por letra todo un misterio. Lo mejor era darle la espalda a todo eso que se escondía solapadamente en las sombras, ese misterio que no dejaba de jugar con mi mente y con mis palabras, ese animal rabioso que me esperaba como en una esquina, y todo hubiera sido tan sencillo como decir por fin que no, dejar las cosas así, seguir con la vida, a la larga no quedaba mucho tiempo para pensar en esas fruslerías, con la nada de tiempo que dejaba el trabajo, y las sobras buscando a los amigos o refugiándome otra vez en las botellas siempre compañeras y en el humo cómplice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero finalmente la curiosidad gano terreno y mi personalidad obstinada y compulsiva le ganó la batalla a la cordura. Con un frenetismo maniático releía la carta y esas palabras ahí diciéndome que lo sabían todo desde siempre me transportaban a un delirio depresivo donde una y otra vez. Me sentía descender en la entropía y veía como se deshacía alrededor todo y hasta yo mismo como un mundo hecho de boronas y sin reglas. Finalmente deje de ir al trabajo sin presentar siquiera las excusas de siempre, ya no me importaba. Igual por esos días decidí no salir mucho, mi comportamiento anacoreta y displicente extrañó a más de uno pero nadie preguntaba mucho, igual no recibía a nadie en el apartamento y deje de contestar los llamados telefónicos. Me dedique a la tarea de comprobar algo que estaba regido como por alguien más, como por algo de fuera que igualmente me ataba a su juego y me imposibilitaba escapar. Escribí de nuevo el cuento con la intención de cambiarlo sustancialmente y cuando terminé después de escribir como un demente comprobé que otra vez las palabras eran exactamente iguales a las del relato de Roberto V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi impaciencia llegó a límites que desconocía, llegue a golpear mi cabeza contra las paredes y me entretenía viendo deslizarse las horas mientras apagaba sordamente los cigarrillos en mis brazos. Creo que llegue a pensar en suicidarme pero todo me pareció tan absurdo, tan como escrito por ese alguien que desde fuera me dibujaba, me narraba, y de alguna manera sabía que el final de esa historia era muy simple, una novela estúpida donde en el último párrafo yo aparecía muerto y la gente finalmente lo admitía; todo al final sabido desde siempre, la locura del pobre, si, maniaco depresivo con tendencias suicidas doña. De alguna manera pensé que terminar así sería inevitable. Igual no estaba en mis manos salirme de eso, revelarme a la luz de la vida porque ya todo estaba dado desde antes en un negativo secreto e inalterable. Acerque la cuchilla varias veces a mi muñeca y al final terminaba por decirme que aún debía haber algo por hacer, igual sería tan estúpido entregarse por algo que había sido tan simple, que había nacido como por azar, aunque no era así, era traído a voluntad desde afuera, desde esa fuerza que no podía explicar pero que estaba ahí, en la carta, en el cuento y en todos los rincones de la casa o de mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se como llegue finalmente a esa decisión. Debió haber sido en una borrachera mal llevada o al final de una noche insomne luego de haber indagado interminablemente a la nada sobre las razones de este absurdo. Total opté por intentar un último escape de todo eso, un exorcismo final a todos esos temores y a esa irrealidad que de alguna manera se me imponía violentamente y me oprimía convulsamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tome la carta y me dirigí a la dirección del remitente. Cuando llegue me encontré con una especie de solar y lo que parecía ser una carpintería bastante rudimentaria. Atravesé un patio lleno de aserrín y ingrese en un cobertizo de latón que hacía al parecer las veces de vivienda. Adentro estaba bastante oscuro y tantee algunos muebles en pésimo estado. Del fondo de donde se escapaba un delgado hilo de luz una voz cansada y que arrastraba las palabras lentamente letra por letra me dijo: Siéntese Carlos, lo estaba esperando desde hace días. Traté de ubicarme en la penumbra mientras desde el fondo llegaba un sonido metálico, como de motor oxidado, de sierra desdentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los brazos extendidos, casi totalmente obnubilado por esa oscuridad cerrada, solo el leve y pálido hilo de luz que se escapaba de la pieza del fondo, me tropecé con algo que al principio supuse era un arbusto. Al sentirlo con mis manos me subió un horror helado por todo el cuerpo que se me cerró finalmente como un nudo en la garganta. No quería ver lo que ya sabía pero como todo desde hace días fue inevitable. Saque el encendedor del bolsillo izquierdo de mi pantalón con un esfuerzo sobrehumano debido a que mis manos estaban empapadas de sudor y yo no podía parar de temblar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprobé con pánico lo que ya había sentido con mis manos: un perro french poodle se hallaba empalado en la mitad de la rústica sala. A decir de la sangre aún fresca el hecho macabro no había ocurrido hacía mucho tiempo. Presa del terror más macabro pensé en huir despavorido pero mis piernas no respondieron las ordenes de mi confundido cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba más petrificado sentí que la voz pausada hablaba justo a mis espaldas. “lo supe todo, desde siempre, Carlos”. Sus palabras fueron como una piedra que quebraba un vidrio en mil pedazos. El hombre portaba una linterna y no pude ver bien su rostro. Noté con horror que en su otra mano traía una estaca grande y muy afilada, de las que usaba Vlad en el cuento que los dos habíamos escrito para asesinar a sus víctimas. En un impulso que nació como desde un pozo muy profundo, arranqué del piso el palo que sostenía al perro muerto y con una violencia que nunca me creí capaz de usa en otra persona, le atravesé la cabeza al hombre y lo estaque contra la pared de tablas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé la linterna que el hombre soltó al morir y alumbré la escena más macabra que había visto jamás. De la madera horizontal colgaba el perro ensangrentado en un extremo, y contra la pared estaba el hombre a quien la afilada punta le había atravesado un ojo. Había sangre por todos lados y algo que parecía ser los sesos de aquel cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del crimen que acaba de cometer ya no sentía miedo, salí lentamente de aquel macabro y oscuro lugar y me fui como si nada hubiese ocurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron varias semanas y mi vida volvió a ser la de siempre, poco a poco me fui acomodando nuevamente a las rutinas y a las costumbres de antes. Me sentía bien y de alguna manera pensaba que las cosas no podían haber sucedido de otra manera. A lo mejor ese algo que escrituraba todo desde fuera lo hubiera decidido así y a la larga siempre fue innecesaria toda esa paranoia, al final el destino decía que únicamente yo, y que el cuento de Vlad el empalador era solamente mío desde siempre y para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo por fin estaba perfecto hasta esta noche. Llegue del trabajo y el celador me entregó la correspondencia. Cuando subí al apartamento la revise ligeramente entra la música y el vaso de whisqui hasta esa carta sin remitente ni información alguna. Desde que la vi sospeche lo peor aunque me resigne y con cierto estoicismo la abrí para descubrirlo todo al final con el horror de ese día. La carta era precisa y contenía la sentencia justa que me decía que yo no había ganado, que al final era más fuerte el juego y la fuerza escribiendo de nuevo como desde afuera, que todo habían sido apariencias y falsas ilusiones disfrazadas de victorias que nunca existieron, de triunfos necrosados que se hundían de nuevo bajo tierra, sepultados. La frase que estaba escrita en ese maldito pedazo de papel decía: “lo supe todo Carlos, desde siempre”.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Kiny, marzo de2006.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114385195517778839?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114385195517778839/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114385195517778839&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114385195517778839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114385195517778839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/03/pasaje-de-vuelta-transilvania.html' title='PASAJE DE VUELTA A TRANSILVANIA'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114281187326507636</id><published>2006-03-19T15:43:00.000-08:00</published><updated>2006-03-19T15:44:33.293-08:00</updated><title type='text'>Cuento desprovisto de amor en una esquina en Paris</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No se muy bien como empezó todo porque siempre fue tan confuso, los cafés, el vino, los cigarrillos y los encuentros casi nunca casuales en mi pequeño departamento de estudiante. Era tan sencillo como caminar sin pensar (o pensando) mucho por la rue teòphile gautier, el humo fácil y por lo general la brisa fría del otoño en la cara, las manos enfundadas dentro de los guantes como guerreros esperando otras batallas, batallas que por lo general Marthè pero de repente también Angelìque. Todo tan sencillo pero tan ilógico como el rescoldo de un sueño, la bruma espesa de un recuerdo que hacía mucho tiempo no se traía a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era casi una costumbre, Marthé silenciosa en su despacho de abogada en Paris, su título orgullosamente enmarcado en un dorado pulcro y brillante, y entonces anteojos y universidad le sorbone, y ese transcurrir de jornadas entre cafés y papeles que se escribían prácticamente solos, y finalmente la gabardina y caminar por la orilla del sena, pensando en lo de siempre, las actas de Marraud y el amor fácil y sin compromisos con ese colombiano tan distante entre las asfixiantes paredes de su departamento de estudiante en el pintoresco barrio latino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas cosas siempre me impactaron, era agua fría que me caía a la cara. Nunca me espere esto, una existencia casi famélica en Paris, el abandono de la madre y la patria muy distante persiguiendo una ilusión que ahora parecía no existir, las cartas largas y por lo general bañadas en lagrimas, el dinero que apenas alcanza para el metro y los vinos, casi nunca la comida, para eso casi siempre Marthé con el pan duro y mohoso, a veces el bistec mal cocido entre cebollas viejas de una procedencia dudosa en el tiempo y misteriosamente aparecidas en el pequeño agujero para dos que es la cocina, el amor rutinario y sin preguntas de Marthé, a la larga casi siempre la charla con cigarros y vino a oscuras después de un placer traído a la fuerza, y la jurisprudencia y las leyes y le sorbone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez de Angelìque no me lo esperaba, iba como casi siempre sin rumbo por esas catacumbas férreas que se extienden bajo Paris, el vagón pálido a veces iluminado por un reflejo de propaganda, la chaqueta abotonada hasta el cuello, los ojos fijos en todo y en nada, un escudriñar rápido y desinteresado en los rostros duros de las butacas, ese dejarse llevar por el vaivén de los cuerpos abarrotados dentro del metro, cuando de repente estaba ahí, parada en medio de la nada, leyendo con una atención casi maniática un pequeño libro de páginas amarillentas que supuse era un ejemplar de les fleurs du mal. Se bajó en un impulso mecánico en montparnasse bienvenue y la seguí sin prisa, admirando largamente su contorno y su cabellera dorada que se agitaba bruscamente contra el viento. Se sentó en un café  en la plaza de la bastille, y sin decirnos nada me acomodé a su lado. Pedimos unos pasteles y algo de vino tinto, y hablamos interminablemente no se de que, muy seguramente le conté mis desgracias desde el arribo del lejano país,  ella mencionó algo de haber crecido en la campiña francesa; y al final más vino y una entrada casi agazapada en mi departamento, las manos que luchaban furiosas entre las prendas, encontrar sin dificultad la boca de Angelìque y finalmente entrar en ella una y otra vez, inventar nuevas formulas del amor hasta el cansancio y finalmente un abrazo largo hasta el alba, los cigarrillos y el pelo dorado de Angelìque y esa sensación de no querer volver a la vida, de quedarse para siempre en esa porción de irrealidad donde solamente el vino y la boca de Angelìque y el sol al amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de eso todo se dio como por no dejar flotando esa nada en el aire, otra vez la vida organizada desde siempre, el destino moviendo a su antojo las fichas en el tablero. Pasó mucho tiempo sin que supiera nada de Angelìque, todo había sido tan irreal que no le había pedido el teléfono ni la dirección, solo me había quedado con la visión confusa de una cabellera dorada y el vago olor a un perfume en la piel blanca y suave de Angelìque, y esa sensación de ruptura en el tiempo, de paseos en el metro que no fueran siempre cabellera dorada y les fleurs du mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo mejor así debía ser, ella sabía donde vivía y de repente una noche llegaba y ella ahí en la puerta, un beso contenido por días y otra vez el calor por las venas, las manos buscando torpe y deliciosamente el deseo, y finalmente el abrazo y el alba y el vino, o todo por último en desorden, las prendas en el piso de la cocina y el abrazo largo al tiempo entre cigarrillos y baudelaire y el pelo dorado de Angelìque. Pero nada de esto pasó y las noches volvieron a ser Marthè remplazando sin llenar ese hueco que estaba ahí, invisible pero tragándose todo, el humo y las palabras de Marthè, buscando un refugio donde le negaban la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marthè nunca se quejó ni preguntó nada, con ella siempre fue un amor como de artículo de revista leído tres veces, todo sabido desde antes, los besos desgarrados y el café y hablar largamente de cosas que a ella le parecían tan profundas y que yo no tenía el derecho de refutar ni me nacía hacerlo. Yo siempre había carecido de criterio y mi falta de constancia al final siempre hacía su aparición, pero nunca con Angelìque aunque quien sabe. Por ahora era una costumbre tan Marthè, el vino y el café y la charla en la oscuridad que se me hacían tan necesarios aunque siempre estuviera pensando en eso, en la realidad partida como por un hacha que era la cabellera de Angelìque, de repente ir en el metro y verla montarse en el palais royal y tomarla de la mano y llevarla a un amor donde todo era ficticio y donde todo se acababa con la salida del sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron algunas semanas y sentí por fin lo que era la soledad, a pesar de que por esos días traté de rodearme de gente para no sentir ese vacío que cada día era más amplio y más insoportable. Me pasaba todas las tardes sentado en un café en Saint germain des-press esperando el inevitable arribo de los colegas también exiliados voluntariamente de la patria natal, sentarnos a hablar largamente de viejas historias, pero más que todo recordar con nostalgia la lejana gastronomía, y el sueño de empanadas y asados de carne se disolvía duramente entre vino y vino, y la irrupción violenta aunque inevitable de la literatura y la aparición borrosa a lo lejos en la calle que tal vez  la sombra de Angelìque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos días llegaba y esperaba como siempre a Angelìque que aún no aparecía, un viaje a la campiña francesa, a la larga como puede saberse, se va la vida en cosas como estas. A falta de esto anhelaba la presencia de Marthé quien telefoneaba diciendo que esta semana no, si vieras como se me está complicando el asunto de Marraud, las palabras pesaban como un plomo y tenía que pasar una noche insomne fumando en el balcón esperando en cualquier momento ese pedazo de irrealidad que me había ganado y que estúpidamente había tirado a la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida se hallaba como detenida, sumida en un letargo de difícil salida, como un reloj de pared sin cuerda cuyas manecillas apuntaban a un momento eterno e insoportable sin Angelìque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llenaba las largas y pesadas horas con cigarros y vinos en un café en Montparnasse. Casi siempre con German y Diego que inventaban siempre nuevas formas de ver este mundo infeliz, o a veces Susan con sus delirios y sus intrincadas filosofías de poetisa post-moderna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debió ser por esos días, o tal vez después. Igual el tiempo ya no me importaba, medía mi vida en intervalos de tristeza y una borrachera torpe y persistente que intentaba decirme inútilmente que imposible, que Angelìque jamás. Me sorprendía la mañana adivinando largamente los matices dorados del alba que de alguna manera eran Angelìque perdida e insalvable en el metro, o rozando el pasto firme y sedoso en algún remoto lugar de la campiña francesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me creció una barba basta y descuidada y las noches me alcanzaban escribiendo en el aire poemas invisibles dedicados a un recuerdo. A veces era el teléfono con Diego invitando a unos tragos, lo de siempre o tal vez coñac, el humo y las incomprensibles poesías de Susan. A lo mejor era una misiva perfumada, cursilerías recurrentes de Marthé que yo aceptaba como todo, como el tiempo largo y pesado o el espacio estrecho y asfixiante; casi como el pan y las tortillas  con Marthé y un amor cada vez más frío y lejano, una muralla donde el juzgado y las complicaciones con el asunto de Marraud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era raro caer ahora casi nunca en un interregno fugaz de cordura, pasar los recuerdos por agua y tratar diluir con rabia esa acuarela dorada que era Angelìque, su boca, sus manos presurosas y sus fleurs du mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche me sorprendió borracho llorando bajo una estatua sin rostro la mano de Angelìque en mi hombro, la dulce invitación de nuevo a su amor de matices dorados y cigarrillos y humo lento, la promesa silenciosa de ahora si ella para siempre, sin Colombia ni una casa de campo en Francia, solamente la mano de Angelìque asiéndose con fuerza a mi cabello en el alba, descifrar lentamente con mis dedos los misteriosos contornos cuando llegara la noche, encontrar de nuevo la delicia en esas espasmódicas ondas de placer hirviente donde todo tan dorado y humo, donde todo por fin tan Angelìque en Paris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca lo espere de esa manera, esa náusea repentina, esa mano golpeándome el rostro y haciéndome volver a la realidad, a la cordura. A un vacío donde solo botellas rotas en el piso y una cama húmeda y rancia sin Angelìque. Una resaca perpetua y estupidizante donde iban y venían como olas los recuerdos dorados que iban degenerando en ocre de Angelìque, la vaga conciencia de que a la larga nunca, de que finalmente todo un sueño delicioso y sin repetición, una fantasía traída por la fuerza a este lado, al lado de lo real donde se concretaba inexplicadamente un sueño, donde ese interregno delicioso de irrealidad irrumpía con violencia en la cordura, que por fin se aferraba fuerte y despejaba a manotadas esa bruma, ese velo mentiroso y me decía que Angelìque nunca, aunque como si aparecía tan presente, con su largo cabello dorado y su pequeño libro de páginas amarillentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardé en comprenderlo, en descubrir que era inevitable vivir de este lado con la realidad Marthé, que lo otro, el sueño Angelìque esperaba agazapado y aparecía solo por su voluntad, o en una de esas ya nunca más. Era insoportable estar acá y no allá, viviendo una perpetua realidad Angelìque sin espacio ni tiempo ni cafés ni metro de Paris; cuanto hubiese dado por una realidad así donde de vez en cuando un mal sueño Marthé y su despacho y el asunto de Marraud, y un despertar agitado entre los brazos de Angelìque, aspirando con dulzura el perfume de su pelo hasta sumirme de nuevo en ese sopor, en esa nebulosa y lejana pesadilla donde Marthé, donde Colombia y quien sabe que más cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repetírmelo hasta el infinito resulto inútil. Al fin y al cabo cómo explicar un sueño que corta verticalmente la carne y hasta las venas de esto otro, de esto no se si realidad o interregno de locura o por último pesadilla donde ya no hay Angelìque, donde no hay amaneceres dorados sino solamente el viento frío de otoño en la cara, los guantes y comer tortillas en medio de un amor que era una estúpida costumbre y un sentimiento olvidado o tal vez nunca esbozado con Marthé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preferí dejar las cosas así, la locura había sido llevada hasta el extremo y no tuve otra salida que decidirme a volver a la lejana patria con el espíritu destruido y la cabeza gacha de poeta derrotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se lo dije a nadie, seguramente luego se enterarían por cartas o un remoto llamado telefónico desde Suramérica. Tal vez terminaría por no importarle a nadie y al final a mi tampoco. En los cafés German, Diego y a veces Susan extrañarían mi presencia pero todo al final lo mismo, la poesía y quien sabe que oscuras filosofías traídas de los cabellos por Susan, German refutando con los argumentos de siempre, y en una de esas Diego invitando a unas copas y a oír una música reconfortante hasta el otro día, o hasta que ya no hubiesen más botellas en la despensa o hasta que ya no hubiese nada más que decir y el tedio de mirarse largamente a las caras pálidas y con ojos enrojecidos por el trasnocho los hicieran salir de nuevo a perderse por esos laberintos parisienses. Tal vez apareciese Marthé semana tras semana con las botellas de vino y el pan enmohecido bajo el brazo, o tal vez me buscase en sus paseos a lo largo del Sena, o me preguntara en los cafés de siempre obteniendo una respuesta incierta, una duda al aire y casi siempre un silencio duro e ignorante. Tal vez no me buscase en absoluto, finalmente latinos en Paris hay muchos, o finalmente Marthé por completo dedicada al despacho porque en una de esas se complicaba el asunto de Marraud, y había que correr de aquí para allá con actas y documentos y memoriales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez nada de esto terminara por pasar y a la larga no me importaba. Solo yo sabía que me iba a buscar otros matices dorados donde de repente Angelìque en los lejanos amaneceres de mi tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marzo de 2006.&lt;br /&gt;     &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114281187326507636?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114281187326507636/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114281187326507636&amp;isPopup=true' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114281187326507636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114281187326507636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/03/cuento-desprovisto-de-amor-en-una.html' title='Cuento desprovisto de amor en una esquina en Paris'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114270759864788214</id><published>2006-03-18T09:20:00.000-08:00</published><updated>2006-03-18T10:46:42.400-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Estoy emputado porque por fin iba a publicar dos cosas nuevas y el disquete donde estaban guardadas se daño. hijueputa vida. Todo apunta de nuevo a una conspiración de la informática que me impide expresarme. amanecera y veremos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114270759864788214?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114270759864788214/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114270759864788214&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114270759864788214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114270759864788214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/03/estoy-emputado-porque-por-fin-iba.html' title=''/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114108728390117088</id><published>2006-02-27T15:56:00.000-08:00</published><updated>2006-02-27T16:41:27.476-08:00</updated><title type='text'>Exorcismo de lunes por la mañana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El bus va lento y poco lleno. amaneció lloviendo (por fortuna), y no me importa salir caminando lento, cruzar el puente para esperar el bus molinos/carrera 17/gobernación. La gente se arremolina bajo los rescoldos del puente que ya está atestado, me importa un culo la existencia de estos miserables y sigo caminando hasta la parada, me mojo bastante pero lo disfruto, porque los días anteriores la ciudad estuvo bastante caliente. El bus va bastante lento pero no importa, ahi tiempo, eso creo. Miro el reloj, mierda! no tengo reloj desde hace como una semana que se le agotó la batería que tenía desde hace cinco años que mis papas me lo regalaron por haberme graduado como un bachiller bastante mediocre. Ya veo el amarillo del palacio de injusticia al bajar por la calle 34. timbro, me bajo adelantandomele a una anciana con paraguas, esta gente es muy desconsiderada, se me ocurre pasar un derecho de petición para instaurar la pena de muerte para las señoras gordas que no saben manipular un paraguas con cuidado, y para los triplehijueputas que no abren las ventanillas en los buses cuando hace tanto calor, o porque simplemente somos humanos y a veces el olor es putamente insoportable, sudores agrios, grasa de pelos sin bañar, y quien sabe que más inmundicias. Camino por la 12 y el andén es bastante estrecho, creo que no caben dos personas, miro unos charcos grandes que se formaron con la lluvia, y leo las negras intenciones que se crean en la mirada del taxista, tal vez desea mojarme con agua estancada sólo para distraerse de su trabajo solitario. Le devuelvo una mirada haciendole saber que hoy estoy asesino, que no quiere ser el primero en la lista de hoy. Entro al palacio, el celador me exige un papel y se lo enseño, el hombre bosteza y me hace seguir, camino hasta el fondo, subo los cuatro pisos hasta donde quedan las oficinas de los magistrados (no, maldita sea, otra vez), y finalmente entro al despacho donde debo trabajar. Saludo, e inconcebiblemente, a pesar del frío que hace fuera, el despacho está absurdamente caluroso, me siento frente al computador y enciendo a su vez el ventilador y lo pongo a diez centimetros de la cara. La primera vez que miro el reloj de pared son las 8: 15 de la mañana. Falta tanto, que mierda. Redacto la sentencia y me muestro decididamente benévolo, y no porque sea un gran filantropo, sino porque me pongo a pensar en estar en ese posición, tres gramos de coca, cuando la personal es uno, la permitida. El juez le había mandado como cinco años de carcel, que malparido tan cabrón. me provoca escribir &lt;em&gt;Yo, administrando injusticia en nombre de la república y por autoridad de la ley resuelvo: PRIMERO que el juez cuarto penal del circuito es en pletórica redondez un perfecto hijo de puta, condenesele al empalamiento y en caso de no conseguirea Vlad III para el procedimiento, lo condeno a la horca, a ver si le gusta. &lt;/em&gt;Termino la sentencia, pierdo al rededor de media hora arreglandole tamaños de letra y demás maricadas. Me excuso para ir al baño, pero me extravío y termino en la oficina de Luis k. Es un buen amigo, pero las zorras con las que trabaja, todas megalómanas y vestidas de traje me dicen que no esta. De seguro hablan algunas palabras sobre mi a mis espaldas cuando salgo, manera de distraerse de estas abogadas neófitas y prostitutas. Sigo buscando a la compañera de universitaria  ideas bastante snobs y estúpidas pero me entretiene un rato. Ella me dice que todo bien, que la carrera, el futuro, que en fin... Yo no le respondo pero pienso de nuevo en la pésima elección. me despido y suena el celular. Es Muis-k, me pregunta si lo fui a buscar, si, si fui, pero esas perras me dijeron que había salido, yo pense que lo estaban negando. risas. Nos vemos de pronto al mediodía (no nos vimos). LLego a sentarme como un miserable frente al computador, que por otra parte es una mierda, pues tiene más capacidad un cd virgen que ese armatoste. Me agarro la cabeza, me imagino con felicidad que se toman el palacio "si, veinte años después (insertar nombre de grupo insurgente), se toma las instalaciones del palacio de injusticia de Bucaramanga, su único propòsito era que Carlos Daniel A. no trabajara más, en violentos operativos murieron abaleadas las perras que trabajan con Muis-k."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dan las doce, me despido, voy por Marta. Llego al despacho: Vieja, que delicia de aire acondicionado, podría quedarme a vivir acá, además su compañera de trabajo me gusta (aunque también es una perra snob, a pesar del tatuaje que tiene en la base de la espalda para demostrar una rebeldía inexistente). Y esos zapatos, me pregunta. Es que el magistrado no me deja venir en tenis, el sometimiento, la esclavitud, &lt;em&gt;che, vos sabés. Me toco pedirselos prestados a un tío.&lt;/em&gt; Risas. tiene cigarros, la increpo; paila, responde. Mierda, que se le hace, vamos a la cafetería de afuera a fumar. No puedo quede de almorzar con C. Me va a dejar botado, jódase, digo dando media vuelta. No sea asi, nos vemops esta noche si o que. Mierda, ya me había olvidado de eso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fumo solo en la cafetería y pienso en la reunión a la que me engatuzó a ir el compañero universitario que nunca llama, pero extrañamente ayer si, me pregunto por la salud y demás (ya era extraña la conversación). cuando me encarreto, me invito a una reunión política donde va a hablar su padre político que a mi me parece un hampón y un pusilánime y me cae mal. jueputa, pienso para mis adentros. Duermo toda la tarde y mi hermana me levanta a que le cuente que pasa en que viva la música, &lt;em&gt;es para mañana a las seis, ya no alcance&lt;/em&gt;. le cuento lo mejor que puedo y luego me dedico a embrutecerme en la caja estúpida. Pienso en mis abuelos, no se por que. Especialmente en mi abuela, me da nostalgia de cuando no este, porque la miseria de mi vida se estaría elevando a la z potencia. Trato de leer pero no puedo, de nuevo internet, los blogs de siempre (que son pocos), algo de música y la nostalgia. Como algo, más internet, tiempo perdido, tiempo perdido, trato de escribir algo inteligente pero no puedo, estoy bloqueado. Pienso en lo mierda que va a ser la reunión dentro de unos minutos, por lo menos ver algunas caras de amigos, que Muis-k me cuente alguna maricada entretenida que le haya pasado hoy. Bloqueo a todos en el messenger, me doy cuenta que es estúpido, más bien me desconecto y ya, pero no, el impulso casi instintivo es más fuerte. Quiero fumar pero no hay cigarrillos, ir a la tienda sería toda una odisea, mejor después. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegaron papá y mamá y hermana, solo queda coger las llaves del carro y largarme a la maldita reunión, ojala que por lo menos en medio de tanta habladera de basura sobre como va a robar y a rasguñar el erario público nos dé comida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114108728390117088?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114108728390117088/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114108728390117088&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114108728390117088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114108728390117088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/02/exorcismo-de-lunes-por-la-maana.html' title='Exorcismo de lunes por la mañana'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114065139750014898</id><published>2006-02-22T15:35:00.000-08:00</published><updated>2006-02-22T15:36:37.516-08:00</updated><title type='text'>PESADILLA DE MALCOLM X O DE MARTÍN LUTHER KING O DE UN SKINNHEAD CUALQUIERA</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Donde quiera que tus manos sin dedos dejen la huella de tu espíritu&lt;br /&gt;MANUEL ZAPATA OLIVELLA,, CHANGÓ EL GRAN PUTAS&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Changó dios del gran falo: ¿por qué nos maldijiste?. Sólo éramos unos pobres negros con la piel muy tostada por las inclemencias del sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez la maldición de haber nacido de color en este mar de blanca podredumbre; de nuevo es este dolor punzante en los tobillos por que me arden las llagas pululantes que me dejan los grillos infinitamente apretados, de nuevo esta opresión de espíritu y de sangre y de piel, soledad y llanto: ahora lloro largos ríos de ébano, soy el vómito de una legión de oscuros fantasmas. Negro, negro, negro, me grita una voz apagada en mi cabeza, arrastro casi sin pensar estos pesados aperos, a veces están hirviendo por el calor que hace. El que estaba uncido a mi bajo el mismo yugo yace muerto entre la madera y los hierros y ahora soy yo quien tiene que soportar el peso de su hediondo y negro cuerpo exánime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El campo que me condenaron a arar en una lengua que no comprendo parece no terminar nunca, al igual que los despiadados azotes que siento ya no en mi piel, que no existe, sino en mi carne muy roja y palpitante cuando se incrustan en ella las grapas de la fusta. Este es el único lenguaje que entiendo: el de la sangre y el azote y la carne desgarrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrastro el arado por días, meses y años, no duermo porque dentro de mi se que debo terminar tarde o temprano con este campo, es mi deber. Pero es inútil, no termina nunca, la maldita tierra no se acaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi blanco, sudoroso y pusilánime verdugo no cesa de azotarme, me increpa incansablemente a realizar mi labor más de prisa:&lt;br /&gt;-rápido, más rápido maldita bestia- grita.&lt;br /&gt;No le respondo nada porque es innecesario, al fin y al cabo le doy la razón, y es más, también yo anhelo acabar de arar este campo algún día(y eso que soy negro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo culpo y hasta me compadezco de el, y hay ocasiones en que quisiera gritarle que me azote más y con más fuerza, que me punce con su lanza y que me hiera profundo. No lo hago porque comprendo que es completamente inútil, y porque todos estos tormentos (aunque prolijos) no lograrán que a mis negros pies les nazcan alas. Sin embargo me gustaría que el se diera cuenta y me torturara con crueldad, pues se que esto lo hará sentir mejor; pobre de el, realmente lo compadezco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan siglos y siglos y mi trabajo no para, no he descansado un segundo ni mi verdugo tampoco, aunque ya noto su rostro muy viejo y cansado y en el horizonte la tierra sigue apareciendo sin parar bajo los inclementes rayos del sol. Camino más rápido, corro ya, pues siento la enorme y pesada esfera solar sobre mi cabeza y siento que se me mete adentro y me comprime cada una de mis células, cada fibra de mi ser. Tropiezo y caigo y no tardan en llover sobre mi los castigos que mi verdugo y amo me inflinge, pero realmente estoy muy cansado, ya no puedo más, la visión se me nubla y me voy de bruces contra la blanda y cálida tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despierto agotado y sudando a mares y me acerco las palmas de las manos al rostro y las examino cuidadosamente.&lt;br /&gt;-son blancas, que alivio- digo con una voz lenta y casi imperceptible pues una terrible sed me abraza la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo ha sido una pesadilla, que horror, la negrura, la perpetua e inhumana esclavitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy vuelta sobre el camastro y se me erizan todos los pelos del cuerpo del dolor ardiente que siento en la espalda, es como si me la estuvieran acariciando con carbón encendido. Tanteo la mesita de noche y trato de alcanzar los anteojos y el vaso con agua. No los encuentro, no hay ni agua ni anteojos ni mesita de noche, lo único que descubro con horror es que el dorso de mi mano es más oscuro que la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114065139750014898?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114065139750014898/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114065139750014898&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114065139750014898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114065139750014898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/02/pesadilla-de-malcolm-x-o-de-martn.html' title='PESADILLA DE MALCOLM X O DE MARTÍN LUTHER KING O DE UN SKINNHEAD CUALQUIERA'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-114020541082903572</id><published>2006-02-17T11:41:00.000-08:00</published><updated>2006-02-17T11:45:02.066-08:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO 8</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Fastidiado, salió de la funeraria y empezó a deambular erráticamente por la ciudad. Pensaba en lo cobarde que había sido y admiraba el carácter de Paola que le había dado la fuerza para quitarse la vida que el no merecía, así tan fácil como apagar una bombilla, como soplar una vela; cosas a la larga tan sencillas pero que muchas veces se ven frenadas por un momento de torpe decisión, algo como la conciencia, si es que realmente existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se daba cuenta poco a poco que Paola había decidido en ese tierno y fatal momento devolverle a él la vida, de alguna manera devolverle las llaves de su destino que algún tiempo atrás le arrebatara sin permiso ni licencia alguna. De golpe eran las tardes de Domingo, la familia y el estudio pero Paola. Paola dejando un hueco de profundidades insondables, un abismo oscuro y frío, un cañón pálido y sin río. Era devolverle la vida pero condenarlo a vivirla sin ella, sin la presencia de ella, sin la fantasía ni tampoco el llanto ni la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo a tomarse un trago encerrado y mohoso en un sitio de mala muerte, oscuro y con visibilidad nula a causa del humo de los muchos cigarrillos encendidos. Pensaba en ella y el odio en su corazón volvía a ser, extrañamente, el amor, una felicidad bizarra, masoquista y por lo general doliente pero tan presente y tan reconfortante, ese estar como suspendido, como de nuevo asido por esa mano invisible, de nuevo ficha perdida pero ordenada bajo la justicia de ese tablero de ajedrez. Después de unas copas sin hablar más que con el mismo y a veces con ella pero tan allá, tan del otro lado, más allá por fin de la urna de cristal, debajo de la tierra pero también tan fuera de estos elementos banales, allá en un lugar que era como el cielo, no por lo de siempre sino por lo terriblemente amplio y lo deliciosamente azul, en algún lugar en su conciencia y entonces las varias copas y estar otra vez borracho, como tantas otras veces pero ahora finalmente tan diferente, ahora que veía tan claro, ahora que por fin comprendía aunque no quería comprender, algo que era a la larga domingos por la tarde y eran libros y también era este alcohol que se estaba tomando y la mente enfocada, precisa, los recuerdos deslizándose lentamente de la mano del tiempo, sin afán, sin consideraciones mientras él entonces apuraba otra copa y las piernas ya no tan firmes, ya no tan seguras de sostener a toda su humanidad pero todo por fin vislumbrado, que luz al final del túnel ni que porquerías de esas, más bien los ojos que se acostumbran a la oscuridad y ya no tienen que tantear, la aparición de nuevo de los contornos, los vértices que lo guiaban por ese pasillo de luz fundida que era su vida ahora devuelta con todo y domingos por la tarde y alcohol en las venas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora era otra vez una especie de claridad como la vez que había huido del centro, si, no le daba miedo confesarse a sí mismo que había huido de allí cobardemente pero también por ella, por ella esperando así no fuera en un lugar fijo, era lo de siempre, una especie de encuentro casual pero tan predestinado, tan fijado con sello y firma y sangre, frase escrita en el libro más viejo del tiempo. Salió del bar dejando un dudoso y arrugado billete sobre la barra, pero el golpe de luz en sus pupilas lo espanto y tuvo que regresar, otra copa por favor y el baño. Finalmente tomo impulso y salió sin mirar atrás, esta vez sin esa bandera triste y rota, sin ese estandarte del fracaso, del eterno fracaso. Una vez en la calle intentó caminar rápido por toda la 33 pero su equilibrio fallaba y tenía que detenerse a recuperar el camino, el aire no hacía falta porque un cigarrillo tras otro, la caja de veinte, por fortuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo en el parque las palmas, se tiro sobre el pasto en el lugar más solo que encontró. No tardaron en ofrecerle un vino dulce y barato que se bebía del gollete y tampoco tardo en aparecer el jíbaro con una agitación extrema, casi paranoia, quien sabe que estaría consumiendo. Pero esta vez no, esta vez solo el pasto y pensar y de vez en cuando Paola como un relámpago en la razón, una punzada fuerte no en el corazón pero si en el vientre que le hacía retorcerse de un dolor inexistente pero tan real, y Paola tan magnífica y tan muerta en su ataúd de caoba o roble o pino, como podía saberlo si nunca le había interesado la carpintería, pero mirándolo con los ojos cerrados dentro de esa caja de madera, la palabra nunca dicha y el gesto apenas adivinado, apenas como un asomo, cono clavando las uñas y clamando por salir del foso de la muerte, y otra vez un frío recorriéndole la espalda, como un hielo pasado desde el coxis hasta la nuca, y prolongado tanto tiempo que quemaba, y ahora también le quemaba la conciencia por ser un tonto, por nunca darse cuenta, por haberla condenado en su tribunal de silencio y demonios y vampiros, él que una vez había escrito que la odiaba porque le había vuelto la vida una mierda, que lo había arruinado en un instante con algo que salía de los ojos y de la boca de ella pero que venía de más allá, un lugar profundo, gruta con ratas y murciélagos y dios sabe cuantas cosas más. Ahora se daba cuenta que de nada servirían las tardes de domingo, ni los libros ni el alcohol si ella no estaba, aunque también era cierto que esas dos vidas no podían ser llevadas al tiempo, universos paralelos hasta el infinito, los libros y el licor y Paola, un imposible, era como una foto mal tomada, la imagen siempre borrosa y la película que no encuentra su perfecta alineación; y así y todo le dolía, aunque imposible, aunque nunca, aunque Paola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se incorporó lentamente y se sacudió las pequeñas ramas que se le habían quedado prendidas a la piel, a la ropa, las del espíritu, ya marchitas, era imposible desprenderse de ellas, inútil siquiera intentarlo. Camino lento y respiró hondo, tomando fuerzas, sacándolas de adentro, de donde se habían ido a refugiar. Aceleró su marcha, de nuevo por la 33 dispuesto a llegar junto a Paola ahora tan distante, tan enterrada, tan fría y a la vez gusanos. La visión le pareció de nuevo desagradable pero nada que hacer, debía llegar allá y no sabía muy bien porque, era como un eslabón más en la cadena que debía forjar y unir, tomar los pedazos del rompecabezas y levantarlos del polvo del olvido, y esa secuencia de alguna manera Paola, tierra removida y recuerdos y gusanos. Ya iba ganando terreno, la brisa caliente en la calle atestada de gente que trabaja, gente que estudia, gente que anda por ahí, como monstruos, como entidades perdidas en ese tiempo y en ese espacio que debían ser solo de el, rostros que se detienen a observar un momento y lo único que encuentran es caras espejos que les devuelven el espantoso reflejo del alma podrida, de la voluntad tantas veces aplastada y el ahí, caminando como sin rumbo pero ya todo tan claro, tan definido, todo paso a paso y los cigarrillos, por fortuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ganaba el puente de la flora, lo dominaba en toda su altura que ahora no era tanta pues todo tan claro, la puerta casi abierta, el ulterior descubrimiento que había esperado siempre en la puerta clausurada, todo tan Kafka pero pasándole a el, pequeño bicho insignificante perdido y aplastado en su propio camino, en su miserable vida devuelta desde el más allá, desde el veneno agrio que sentía en la garganta como si el fuera Paola, estoica y audífonos y muerte lenta, tal vez el dolor pero la dignidad, nada de retorcerse como lombriz, aceptar el frío que entraba al cuerpo y le iba arrebatando de a poco y de a gotas de sudor la vida, porque era la muerte que ya la abrazaba, la música que ahora sonaba para nadie, para unos oídos sordos, unos oídos que ya nunca más. Se detuvo un momento a admirar la muerte que nunca fue capaz de encarar, la parca sonriente desde el suelo doscientos metros más abajo, llamándolo y tentándolo a tirarse, al abrazo, al golpe y el fade-out como de película, imágenes que como la música de Paola nunca más, que como Paola eran un antes y ahora pozo sin fondo, horizonte que se acaba por más que la vista se esfuerce, por más que cualquier cosa y el sol, justiciero posándose de nuevo sobre el agua, calmando su sed y dándole paso inevitablemente a la terrible noche, a ese fin tan esperado pero que a la larga tan de repente, sorpresa que salta a la cara sin aviso, en fin, el destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se bajó del muro de donde el vértigo no fue capaz de empujarlo, como tantas otras veces había fracasado, el llamado y al final el arrepentimiento, el mejor después, nunca se sabe si por fin las cosas perfectamente ordenadas y la cara ahora si estrellada en el pavimento allá abajo, y la vida que se sale en el chorrito de sangre que sale de su boca, tibio y ya sin venas, ya para que circular, ahora todo tan bien, porque se sentiría muy bien el descanso finalmente en el suelo, el tan anhelado fin de la jornada pero como otras veces hoy tampoco, hoy solo eran los cigarrillos y la borrachera que se le iba bajando y seguir andando, a ese encuentro, a completar la moneda de una sola cara, a un no sabía que pero que lo obligaba a seguir caminando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente llego a las puertas del cementerio las colinas, arranco una flor muerta de una maceta y siguió su camino al lote de Paola, donde cigarrillos, donde abismo y muerte, donde gusanos, donde por fin...&lt;br /&gt;Se sentó donde la tierra aún estaba removida, el pasto húmedo aún por las lágrimas derramadas, donde el viaje de Paola y donde tal vez la respuesta sin incógnita definida. Deshojó la flor que se deshizo en el viento como cenizas de eso que se desgajaba, de esa claridad, de esa criatura que vive adentro y que quiere salir pero que la luz la cega, se repliega y otra vez la caverna pero todo por fin claro, todo Paola y cigarrillos y veneno y labios fríos y agrios, el fin de los besos y de la fantasía, la vida recuperada y la ilusión perdida, todo en un instante, tiempo detenido y espacio que cede y se dilata, todo eso que está ahí pero que de alguna manera no cabe por más que luche, por más que intente y cómo explicarlo con palabras si ya no las hay, ya es todo silencio y tratar de comprender, recoger las migajas que aún quedan en la baldosa, apurar una copa y se acabó la fiesta y el llanto aunque sin embargo el dolor, nunca se sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó toda la noche allí acostado sobre la tumba de Paola, separado de ella por tierra y humus y pasto y por esa otra barrera invisible pero del todo insalvable, ella tan lejos y el aquí con su vida devuelta y sola e insípida y todo un despropósito, un sin sentido, pero allí pasó la noche entera, mirando los ojos que pronto cuencas de Paola, tratando de comprender la inutilidad de su sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-114020541082903572?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/114020541082903572/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=114020541082903572&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114020541082903572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/114020541082903572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/02/captulo-8.html' title='CAPÍTULO 8'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113943253724708590</id><published>2006-02-08T13:01:00.000-08:00</published><updated>2006-02-08T13:02:17.263-08:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO 7</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre preferí mantenerme, en lo posible, alejado de Paola. Su presencia irresistible e infecciosa, contornos precisos que hacían un perfecto contraste con la vaguedad de su mirada, labios llenos de promesas rotas y besos agrios, manos sin tacto, auscultaciones metafísicas que devanaban el alma del más prevenido espectador de su vida, eran cosas que no se debían pasar por alto. Paola peligrosa como una incurable enfermedad del espíritu, ruptura incierta pero tangible, derrumbe de ladrillos de arena con el terrible estrépito del silencio, ahogarse nadando en el aire mientras se busca con desesperación llenar los pulmones con un soplo de agua, todo en fin, tan un poco de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que la vi intente esquivar su mirada, pero era un encuentro inevitable, cósmico, perfecta alineación de astros para que estuviésemos ella y yo cara a cara, nada que hacer. Fue casi lo de siempre, aunque ahora más esquivo y olvidado, un resquicio en la memoria que busca perderse como alejándose por pequeños callejones, eran otra vez los ojos de Paola frente a los míos tan indefensos, guerreros solitarios y derrotados frente a un terrible ejercito legionario compuesto por miles. Las palabras eran como piedras arrojadas contra la lápida del olvido, tan gastada y triste ahora que casi dejaba ver el cadáver del recuerdo, un horrendo crepitar de llamas de nuevo en la conciencia, pero nada que hacer, ahí estaba Paola con sus palabras como flechas, vanas historias que como siempre jugaban con el tiempo como un gato lo haría con una maraña de lana, mezclaba cosas del pasado con el presente y con otras que no habían sucedido, salvo en sueños o en místicas y nunca dichas profecías que como siempre eran Paola y a la vez un poco también yo atrapado de nuevo en ese ataúd de cristal, en esa caja de música que desde nueva sólo toca las notas del silencio, eran costumbres ya perdidas por propia voluntad, y que venían de nuevo obedeciendo a coincidencias malsanas pero inevitables y otra vez los ojos de Paola fijos en la mirada que inútilmente se resignaba a morir pero que yacía muerta, inexpresiva por el peso de muchas penas y porque se habían quedado mirando largo y sin reparar en el dolor del alma que es el peor de todos porque es incurable y es eterno, hay quienes dicen que es el infierno en vida, meandros de la voluntad putrefacta que perduran más allá de esta carne y de estos huesos que lentamente se deshacen en una pila de escombros de lagrimas y sufrimientos decapitados burlándose pacientemente sentados sobre la llama eterna del pecado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso ahora escribo a las tres de la madrugada después de deambular por ahí por la ciudad, me agarro la cabeza fuerte, fumo un cigarrillo tras otro, me paro firme sobre mis piernas mutiladas y con orgullo pongo la mirada en alto y me miento a mi y al mundo diciendo que soy un valiente, pero la cobardía recobra su protagonismo y me golpea fuerte con un bastón de recuerdos directamente en el cerebro que se niega a aceptar un pasado escrito con una tinta invisible, código secreto y jeroglíficos de sangre y Paola de repente, majestuosa, gigantesca con una pluma que es a la vez una cuchilla de filo profundo y brillante que corta las pocas telas de araña, esos hilos de virgen que con tanto esfuerzo había construido los últimos días para aferrarme a la vida o a algo similar, pero que era cortado tangencialmente por la escritura cuchilla de Paola, por sus ojos que escupían fuego sobre las llagas purulentas de mi alma y era en un momento caer de nuevo, el abismo, las anfetaminas y el licor y la vida cien veces destruida, la sangre que se esparcía lentamente por el piso ahora escarlata volvía de nuevo a introducirse dolorosamente por las muñecas abiertas en cortes muy bonitos como de manualidades parvularias reafirmándose con fuerza a una vida terrena y falsa, suturado con un llanto balsámico como de ángeles que a la vez son demonios porque ya no es tiempo de banales discusiones sobre el bien o el mal porque ya no tengo salvación, porque otra vez el exorcismo incompleto, la cucaracha a medio matar, el sol radiante medio oculto tras las nubes oscuras y estar frente a esta pantalla escribiendo no se si un testimonio o un acta de liberación que me permita desprenderme otra vez de la red que Paola tendió sutilmente con su mirada, tantas veces olvidada a conciencia, pero otra vez ahí y nada que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se que ahora no habrán más encuentros casuales, sólo estaré yo buscando su significado borroso en esta enorme y pesada enciclopedia que es la ciudad, de nuevo las manos torpes del que recién es ciego palpando las figuras y los contornos que nunca aprendió a identificar por el tacto, ahora es esa oscuridad terrible a la que las pupilas no se adaptan, pero nada que hacer, aferrarme a lo de siempre aunque sean ramas secas que con facilidad se rompen, hundir mis uñas en las montañas del olvido y pedir por siempre asilo en esas áridas tierras delo que nunca fue y jamás será.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113943253724708590?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113943253724708590/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113943253724708590&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113943253724708590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113943253724708590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/02/captulo-7.html' title='CAPÍTULO 7'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113935939708355373</id><published>2006-02-07T16:41:00.000-08:00</published><updated>2006-02-07T16:43:17.096-08:00</updated><title type='text'>Instrucciones Para Escribir un Cuento sin Puntuación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estas instrucciones las encontré en un manual viejo muy viejo y también muy sucio que había en la biblioteca de mi casa y quise compartirlas con la gente que quiera leer este catalogo o que como yo siempre haya querido escribir un cuento sin ningún signo de puntuación solamente con el punto negrito triste y solo muy solito que se halla al final del escrito porque sus hermanos puntos y sus primas comas y sus medio hermanos punto y comas no quisieron venir a la mente del escritor que redactaba el cuento que siempre había querido escribir sin puntos ni comas solo el punto final redondito y como a punto de llorar porque estaba solito en medio de las letras que le amenazaban con pegarle y se burlaban de el aprovechando injustamente que estaba sólo muy solito y que ningún signo de puntuación podía salir en su ayuda como otras veces en que los paréntesis habían encerrado a esas malvadas letras que se querían pasar de listas con el pobre puntito pero me estoy excediendo hablando del punto solito y triste y de las instrucciones nada he dicho pero eso siempre pasa porque uno cuando escribe se pone a pensar es en otras cosas distintas a las que piensa escribir al comienzo y todo después se le confunde pero no en esta oportunidad en que les voy a decir las instrucciones para escribir un cuento sin puntuación como ese que leí en un libro de Augusto Monterroso y aunque muchos digan que no soy original y que más bien soy un copietas tal vez tengan la razón aunque yo lo que creo más bien es que don Augusto Monterroso también encontró en su biblioteca un manual muy viejo y muy sucio con instrucciones sobre como escribir un cuento sin puntuación y como tal vez el siempre había querido escribir un cuento así pues simplemente lo escribió pues con las instrucciones es mucho más fácil ya ustedes verán cuando se las diga pero eso tendrá que ser en otra ocasión porque hoy como siempre terminé escribiendo otra cosa diferente a la que pensaba escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113935939708355373?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113935939708355373/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113935939708355373&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113935939708355373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113935939708355373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/02/instrucciones-para-escribir-un-cuento.html' title='Instrucciones Para Escribir un Cuento sin Puntuación'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113821956181833215</id><published>2006-01-25T12:04:00.000-08:00</published><updated>2006-01-25T12:06:01.836-08:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO 6</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la guerra, como en la vida, mueren muchos. Es triste ver esta continua secuencia de fatalidades, esta imparable cadena de sucesos, este hado. No me gusta pensar mucho en eso, pero no puedo evitarlo. Menos aún cuando las dóciles flores de mi balcón toman vida en las noches, y con sevicia se comen unas a otras. Es un espectáculo horrendo, aunque no deja de ser divertido y además, debo admitirlo, una rutina bastante cómoda y que me ayuda a conciliar el sueño. Por la mañana el piso de baldosas rojas no es diferente a un campo de batalla, por el se hallan regados sin simetría alguna los restos de estambres, corolas y mucho polen. A veces también hay hojas inocentes, y pistilos vilmente lastimados, víctimas incautas de la primaveral batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya varios años que mi madre se acostumbró a todo esto, como con el tiempo se ha tenido que ir acomodando a muchas otras cosas que le disgustan. En un principio se preocupó e incluso trato de hacerme ir a donde su amiga Esther, la psicóloga, una señora de lo más fastidiosa y petulante. Esas son cosas de niños, le decía a mi madre, ya Paolita se cansara de comer matas y tierra. Nunca lograron entender, y no me gusta culpar a la gente, sé que es difícil para el entendimiento ver más allá de donde la propia vista llega; por eso es que ellas tenían que fantasear a su manera, inventando las cosas más ridículas, como esa terrible insensatez de decir que yo me como las matas, si, como ya dije, son las flores las que se comen entre ellas, parece que se odiaran, o se aman demasiado, no se.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me gusta andar con el, pero otras veces, y para ser sincera las más de ellas, me hastía su presencia y su mirada persistente. A veces pienso que tiene una fijación monomaniática conmigo, pobrecito. Sin embargo algunos días pienso desesperadamente en el, doy vueltas por la ciudad hasta que lo encuentro, en su errar casi permanente, le doy un beso fuerte, largo y profundo, y desaparezco de nuevo de su vista y de su vida por días, que a veces son muchos, y lo siento a mis espaldas, mientras me alejo, desamparado, desolado, pobre alma en pena en medio del bullicio de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando lo conocí me llamó mucho la atención la tímida espontaneidad (si es que tal es posible) de sus movimientos, su sonrisa abúlica, a veces casi triste; sus ojos grandes y como perdidos. Pensé que ir a esa cafetería con el era lo menos que podía hacer, aunque bien hubiese podido darle una sonrisa y seguir caminando; pero el habría quedado irremediablemente perdido para siempre y eso no hubiera sido justo. Lo que me sorprendió fue la sorpresiva invitación que le estallo en la boca después de luchar interminablemente con el nudo que las palabras formaban en su garganta, que de lejos se notaba y me causaba mucha gracia. Tal vez por esto no me rehúse y me fui esos cuatro días con el a Ruitoque, dejándolo todo tirado y sin avisar a nadie (igual mis padres ya se habían acostumbrado a mis escapadas constantes). Lo malo es que el no deja de repetir que fueron los mejores días de su vida, y dale siempre con lo mismo cada vez que nos vemos, y yo tratando de desviar la conversación, pero es imposible, el es de los que insisten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez eso es lo que más me molesta, su falta de aptitud al cambio, o bueno, sin exagerar, su reticencia injustificada a aceptar cosas nuevas que de alguna manera, así sea superficial e inocua, cambien el orden de su vida, que pareciese milenariamente establecido por quien sabe que secretas fuerzas, potencias malignas o dioses de mármol desvencijados postrados en sus oscuros olimpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta pensar, y no con poca vanidad, debo admitirlo, y aquí que no se tilde mi falta de modestia, que al fin y al cabo nadie es perfecto, ni más faltaba que yo lo fuera; pues créalo o no Paola Andrea Linnier está llena de defectos. Como le decía, me gusta pensar que cuando entré a su vida, no, no a la suya, a la de él, fue como rebosar un vaso. No estoy siendo muy clara, pero como le dijera. Algunas veces el contenido llega a ser más grande que el continente, esto es difícil de entender, pero así es, eso fue lo que pasó con el cuando me conoció, si me entiende?, le fue imposible controlar su orden, por decirlo de alguna manera, a su vida le sobrevino una especie de caos metafísico aunque de alguna manera lo afectaba visiblemente, física y personalmente, me entiende?. Kiny no sea tan bobo, pida más bien más cigarrillos y le sigo contando, le prometo que voy a intentar no meterme con mis filosofías, es que a veces es inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues lo que sucedía es que el pobre andaba como todo perdido, según el me contó era lo que la gente común suele denominar como un buen muchacho; no andaba en malos pasos, llevaba una buena relación con sus padres, y en el estudio pues ahí más o menos, pero cómo lo vamos a culpar por estas nimiedades. Ahora de eso ya nada, pero ahora que anda por ahí a la deriva como que me gusta más, se me hace más valiente, es como si luchara por encontrar de nuevo un punto de equilibrio para su vida, pero ese trayecto no es más que tropiezos y caídas, todos lo sabemos y lidiamos con eso, pero para el es difícil, de alguna manera se empeña en estos imposibles, pero que le vamos a hacer, el es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Présteme su encendedor, gracias. Hoy si estoy que fumo, cuantos llevo?, no, mejor no llevar cuentas, que costumbre tan ridícula. Venga le sigo contando que lo noto como impaciente. El es de los que se la pasan hablando de suicidarse, y plantea mil y un maneras para hacerlo, yo le sigo la corriente como para que no se sienta mal, pero por dentro me río de el. Si Kiny, yo sé que usted también habla de eso, pero lo suyo es como una curiosidad, digámoslo literaria, mientras la de el es una extraña fijación por la auto inflicción dela muerte. Lo malo es que no creo que su voluntad le alcance para tanto, son puras habladurías, en el fondo es un cobarde y no creo que le alcancen las fuerzas para ir más allá de pensar como matarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo trato de ayudarlo a ver si un día lo logra, al fin y al cabo quien quiere vivir con tanta miseria, no vale la pena. Le conté que el escribe?, pues le voy contando de paso, y la verdad a mi me gusta a ratos, pero más por como carga su cara de gravedad cuando me lee lo que escribe. Y usted qué Kiny, toda vía escribe, ah bueno, un día de estos me muestra. Pues sí, déjeme contarle lo de la vez de Ruitoque, yo creo que eso fue decisivo para todo esto que le cuento; tiene afán?, no hay ningún problema, un día de estos le cuento pero eso si, no se le olvide pagarle a la señora la cuenta, si, yo se que usted no invito pero cada cuánto tiene la dicha de encontrase conmigo, ya le dije que la falta de modestia es sólo uno de mis defectos. Jajaja. Gracias pues, y nos estamos hablando no, trate de no perderse, bueno chao.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Kiny&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113821956181833215?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113821956181833215/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113821956181833215&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113821956181833215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113821956181833215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/01/captulo-6.html' title='CAPÍTULO 6'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113814137882284964</id><published>2006-01-24T13:44:00.000-08:00</published><updated>2006-01-24T14:22:58.853-08:00</updated><title type='text'>Retomando.......</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/cartagena%20111.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/cartagena%20111.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/cartagena%20011.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/cartagena%20078.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/320/cartagena%20078.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pues después de un merecido descanso en cartagena de indias, es bueno sentar cabeza en algunos aspectos y comenzar este año, por fin, a pensar que es lo que se debe hacer. Si bien es cierto no me disgusta la idea de estas vacaciones indefinidas, ya viene siendo hora de organizar otra vez la vida. Terminar materias en la universidad me dejo por decirlo de alguna manera, desamparado, porque resulta que ahora tengo que sacar unos cuantos certificados, que a ciencia cierta no se cuales son, me voy enterando por ahi cuando hablo con algunos amigos. Y bueno, así, mientras consigo una práctica (o me la consiguen).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras tanto, andar por ahi, no se muy bien, prefiero a veces aferrarme a algo que se parece al pasado pero que lentamente se disuelve, es como pisar una tierra que se agrieta, asir mis manos a un póstigo invisible. Tal vez sea mejor mirar un poco más allá, dejar que los pasos se vayan dando por si mismos, a la larga, en una retrospectiva simple y de por si estupida, siempre ha sido asi, y para ser justos no ha resultado tan mal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por lo demás quiero escribir bastante, vamos a ver si lo logro, voy a intentar retomar este blog más segudo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113814137882284964?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113814137882284964/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113814137882284964&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113814137882284964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113814137882284964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/01/retomando.html' title='Retomando.......'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113694364756649978</id><published>2006-01-10T17:27:00.000-08:00</published><updated>2006-01-10T17:40:47.583-08:00</updated><title type='text'>NOTAS PERDIDAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Bien, en medio de la gripa que tengo hace como dos semanas (preocupandome que llegue a ser aviar), de tratar de escribir, y de leer libros que ya había leído varias veces, encontre varias cosas que había escrito hace rato, no me parecen buenas, pero por lo menos merecen que alguien que no sea yo las critique. Es de esperarse que la muerte se haga presente en ellas, es una costumbre que tengo (no se por que, pero bueno...) cuando escribo, tal vez alguna vez la deje. En fin son varias y las voy a poner acá sin arreglarles nada, estan tal como se escribieron, pero como dije son varias asi que ire de a poquito, hoy son estos dos escritos cortos:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;OLEO SOBRE LIENZO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Alastor Romero ingreso a la posada en una calurosa mañana de miércoles, la camisa color blanco dejaba traslucir un sudor espeso que se deslizaba pesadamente por su espalda. La posadera le recibió con un saludo cordial que parecía más bien dirigido al aire, a una idea diferente que no correspondía a le de un hombre sudoroso y cansado que se hallaba parado ante el mostrador de la recepción, con un equipaje que aunque ligero hacía pensar en una estadía prolongada, no por voluntad del viajero, sino más bien por esa fuerza misteriosa que parecía envolver a ese hombre sencillo, cuyo rostro dejaba adivinar una extraña opresión de su espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posadera lo condujo hacia las escaleras que llevaban a la segunda planta de la casa, las cuales no estaban adornadas de manera alguna y dejaban sentir el frío del concreto viejo al pisar cada escalón. Al subir, la posadera lo condujo a través de un pasillo sombrío, tapizado con una alfombra que en un tiempo debió ser roja, pero que ahora, con el paso de los años y de las muchas pisadas que le habían recorrido, dejaba descubrir un matiz extraño, un rosa marchito y triste que se complementaba con la oscuridad del pasillo, con las paredes agrietadas, y con una que otra telaraña feliz que había logrado escapar a la limpieza fácil que se observaba en aquel lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posadera le indico la puerta de la última habitación a la izquierda del pasillo, y Alastor, con un gesto cansado e indiferente recibió las llaves y agradeció cortésmente a la infeliz muchacha. Abrió la puerta y dejo caer sin mucha prisa su equipaje en un rincón del cuarto. Miró a su alrededor y pudo detallar en la penumbra la estrechez de este, estornudó dos veces a causa del polvo o tal vez de la humedad, y distinguió una única ventana muy alta en la parte posterior del dormitorio, por la que se sentía la entrada de una corriente de aire caliente y el zumbido de una nube de mosquitos que irrumpían y se arremolinaban en el cielorraso de la estancia. Acciono el interruptor, y una pálida luz iluminó precariamente las estrechas dimensiones de la habitación. Pudo entonces Alastor notar en una de las paredes del costado un cuadro, enmarcado modestamente en un material que asemejaba el cobre, pero que dejaba percibir un olor a óxido y herrumbre. En el cuadro se mostraba una habitación como cualquier otra, sólo que ésta parecía estar fuera del espacio y del tiempo. Había en aquel cuarto una pequeña cama, cubierta por unas sabanas raídas y amarillentas, y dos almohadones encarrilados uniformemente en su cabecera; un pequeño escritorio, en el cual se encontraban unos pocos libros, entre los cuales se alcanzaban a  distinguir los títulos de la Biblia y crimen y castigo, de Dostoievski. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escuchar los gritos la posadera subió corriendo a la segunda planta, alcanzo el final del pasillo y abrió la puerta de la habitación de Alastor Romero, miró al interior y descubrió al desdichado echado en el piso, las muñecas abiertas de un tajo, y la sonrisa melancólica que se dibujaba en el rostro pálido del hombre que yacía sobre el charco escarlata. En la pared, advirtió el espejo quebrado que devolvía la imagen confusa del cuarto, la pequeña cama con sus dos almohadones encarrilados y sus sabanas raídas y amarillentas, el modesto escritorio con libros; parecía estar fuera del espacio y del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny –algún punto de 2004-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;y, el segundo escrito:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;NO HAY MAÑANA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Incomprendida esfinge, yo reino en el azul;&lt;br /&gt;Un níveo corazón junto al blancor del cisne:&lt;br /&gt;Detesto el movimiento que desplaza las líneas&lt;br /&gt;Y jamás he llorado, como jamás reí.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Charles Baudelaire, La belleza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No hay mañana, Maribel. Por qué repetías esas palabras ayer, recuerdas?. Te acuerdas que bajamos de la mano por el  bulevar, y tú interrumpías esa canción que cantabas. ¿Si cantabas?, o es que tú voz y tus palabras eran ayer como música?, no lo se, Maribel, yo solo repetía esas silabas bu-ca-ra-man-ga, y tú seguías cantando esa canción en la que unos ángeles vuelan en el infierno, y ¿cómo?, nuestras almas son las que pareciera que volaran en el infierno, con este calor, Maribel linda. Te acuerdas que después bajamos a tu casa, y tu me besabas como sin pensarlo, y cuando yo te besaba tu cara era como borrosa, como brillante, Maribel, como teñida de rojo, de ese rojo que cubre la ciudad cuando miramos los atardeceres acostados desnudos en el patio de tu casa. Ayer cuando hicimos el amor fue mejor que nunca, cierto?. A mi me pareció que estábamos flotando y que ya no estábamos en el jardín de tu casa sino que las nubes sostenían nuestros cuerpos. Eran copos de algodón gigantes, así como tu les llamabas cuando en las mañanas de los Domingos íbamos a la finca y tu pasabas la noche en vela solo para mirar como se veían esas nubes alumbradas con los rayos nacientes del sol, y luego, luego si ponías tu cabeza sobre mi pecho y llorabas dizque porque tu papa nunca te llevo a conocer las nubes. Pues ayer te llevé a conocerlas, espero que estés feliz. No eran la gran cosa, y te confieso que prefiero que el pasto de tú jardín nos arañe la espalda, es que son como cosquillitas, es como otra caricia que me prodigas, pero en fin. Prefiero el sabor de tus besos, del cigarrillo y aún oír esa música romanticona que a ti te gusta escuchar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Anoche volví a soñar contigo, soñé que caminábamos por el bulevar, nos besábamos y hacíamos el amor. ¿Por que te tenías que morir?. Tal vez por eso tengo esta pistola en la boca, porque hoy el sabor herrumbrado del metal y la pólvora me recuerdan tus besos. Tenías razón, y por eso ahora te juro, Maribel, que no hay mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny 2004.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113694364756649978?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113694364756649978/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113694364756649978&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113694364756649978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113694364756649978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2006/01/notas-perdidas.html' title='NOTAS PERDIDAS'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113590055504415396</id><published>2005-12-29T15:46:00.000-08:00</published><updated>2005-12-29T15:55:55.060-08:00</updated><title type='text'>CAPITULO 5</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Paola, todo lo que me sucede es estrictamente su culpa. Si, no se extrañe, se que no va a entender mi reacción, y es más, yo no termino de comprenderla del todo. Lo único que debe usted tener presente es que es su culpa, de sus fantasías, del mundo onírico en el que usted vive y que abusivamente introdujo en la monotonía de mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Yo siempre me había considerado un soñador, pero eso fue antes de conocerla a usted, Paola. La intromisión de usted con sus universos fantasiosos en medio de mi vida lánguida y sombría bastaron para darme cuenta que yo no era más que un vástago perdido, un fauno cualquiera en uno de los bosques que usted se inventaba, en los que usted vivía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás no crea que le estoy exigiendo protagonismo en su vida, olvídelo, sabe usted cuanto detesto ese tipo de cosas, lo único que quisiera es regresar a mi podredumbre anterior, si Paola, a la miseria espantosa y sin embargo tan llevadera, tan una costumbre, que llevaba yo antes de conocerla a usted. Porque si escribo esto no es para que usted lo lea, es más bien para que yo lo haga a ver si entiendo un poco todo esto que paso y que a usted parece no importarle, más aún, no le importa en absoluto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Si Paola, es su culpa. Por eso es que ahora se apodera de mi esta indecisión, por eso no se si tomarme el frasco de litro de veneno para ratas que mi mama guarda en el cuarto de nadie, o pegarme un disparo certero y preciso con la escopeta que mi abuelo tiene en la finca, apuntármela en la cara y volarme media cabeza, aunque usted sabe que me tocaría dejar por lo menos veinte mil pesos para que el viviente arreglara el desastre. Claro que con el veneno duraría un rato retorciéndome en el piso con el más purificador de los dolores, si Paola, un dolor que me redima por completo de usted. A veces también me pasa por la cabeza arrojarme del intercambiador de la puerta del sol a la calzada de abajo, como lo había visto una vez en el periódico.&lt;br /&gt;De ninguna manera me suicidaría como lo teníamos planeado: haciendo el amor en la toyota 4runner de su papá, mientras el humo del exhosto inundaba lentamente toda la camioneta, que teníamos preparada y herméticamente cerrada para recibir la muerte, y esa era la más dulce de todas. Usted decía que con los carros de mi casa no se podía, que necesitábamos uno con un motor grande que nos matara bien muertos a los dos, y que cuando nos encontraran aún estaríamos unidos carnalmente en medio de le espantosa y fría rigidez de la muerte. Si Paola, pero de ninguna manera...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora me rasca mucho la cabeza Paola, si viera que no me baño hace mucho tiempo, últimamente me importa un bledo todo, tampoco como mucho. A veces me aparezco los domingos por mi casa y mis papas ya no me hablan. Es duro, lo reconozco, pero es mejor así para ellos. Lo bueno es que mis hermanas me regalan dos paquetes de cigarrillos y algo de hierba antes de irme Yo me doy cuenta de esas cosas Paola, no crea. Me doy cuenta que mi mamá me sirve un plato en la cocina y luego se encierra en la pieza a llorar, y mi papá sale a dar vueltas como un loco. Pero eso no importa, yo se que no es fácil para ellos verme así como estoy, ni siquiera yo reconozco como soy ahora cuando me miro en el espejo del pasado, de ese pasado que usted estropeo, de ese pasado con almuerzos de domingo con toda la familia riendo en la mesa y mi hermana menor diciendo alguna ocurrencia alegre de las suyas, o yo con mi falsa irreverencia, con mi infundada e hipócrita rebeldía que tanto le gustaba a mi otra hermana. O mi padre obligándome a ir a lavar los carros con el, la única obligación que me gustaba, porque durábamos toda la tarde hablando como nunca lo hacíamos, y cada semana le pedía dos o tres libros que el lunes por la tarde ya estaban sobre mi escritorio. Ya nada de eso está, Paola. Ni los almuerzos felices, y mucho menos los libros. Hace ya mucho tiempo que no leo nada, más o menos desde que la conocí a usted. Si, desde ese entonces, porque usted con su vida era más que todos los libros, era como un gigantesco libro, una eterna novela sin nudo ni desenlace. Leer después de conocerla a usted, se torno inútil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya tampoco escribo Paola, y todo lo que había escrito para usted, todo lo que usted pretendía leer con un gusto diáfano, todas esas hojas las consumió el fuego. Si, salvo estas letras de hoy, que como le dije no espero que lea nunca, no escribo nada más, y espero que el fuego del olvido la consuma a usted también como consumió esas hojas. Ni siquiera el cuento del vampiro que a usted tanto le gustaba lo conservé. Bien se lo hubiese podido dejar a mi madre como un recuerdo anacrónico del hijo que ya no soy, y al que ella se aferra afanosamente como un recuerdo ya perdido que es imposible de reconciliar con el presente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, ya sólo resta esperar, decidirme por el veneno o la escopeta, tratar de no pensar en usted, para que nadie justifique mi muerte ni la clasifique como una más de sus fantasías, porque como le digo Paola, todo lo que me sucede es estrictamente su culpa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Kiny&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113590055504415396?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113590055504415396/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113590055504415396&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113590055504415396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113590055504415396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/12/capitulo-5.html' title='CAPITULO 5'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113485635505771843</id><published>2005-12-17T13:50:00.000-08:00</published><updated>2005-12-17T13:52:35.066-08:00</updated><title type='text'>EL SECRETO DE KILKJAER</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando Horace Kilkjaer volvió de su última expedición al África estaba ostensiblemente demacrado y había perdido mucho peso. Todos sus compañeros habían muerto sin una explicación razonable en la fatídica travesía por las enrevesadas junglas africanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de las expediciones anteriores, en esta Kilkjaer sólo trajo un pequeño baúl de caoba negra que no dejaba de apretar en sus brazos con una persistencia absurda. Cuando descendió de la embarcación intenté, como era mi costumbre, aligerarlo de su carga, pero con su fiera mirada fue suficiente para que replegara mis primarias intenciones. Con estoica resignación conduje el auto que nos llevaría a la antigua mansión en la campiña inglesa, propiedad de Kilkjaer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez llegamos, Horace Kilkjaer se encerró en el sótano de la mansión y no lo volví a ver nunca con vida, me limitaba a llevar sus alimentos hasta la última escalera del sótano, y recoger los platos vacíos una hora después en el mismo lugar. Su esposa era un ser taciturno y sombrío que recorría la estancia como un fantasma y no hablaba con nadie, salvo con las flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos meses después, en una noche de otoño, escuche un aullido espantoso, seguido por unos alaridos que me invadieron de terror. Cuando llegué a la sala, encontré el cuerpo de la señora Kilkjaer completamente desollado y con el estomago abierto en un corte de mariposa. Presa del pánico, tome su cadáver y lo enterré como pude en el jardín. No mencioné nada de ello a Kilkjaer por dos razones, porque le temía a muerte y porque hubiese comportado una perfecta inutilidad.&lt;br /&gt; Hoy volví a escuchar el horrible aullido y también los gritos de dolor. Seguí el rastro de sangre y hallé en las escaleras que conducen al sótano el cuerpo desollado de Horace Kilkjaer. Me encerré, presa del pánico, en el sótano. Sobre el pequeño escritorio estaban el pequeño baúl de caoba abierto, la libreta de viajes de Kilkjaer (que es prolija en horrores), y la máquina de escribir donde redacto este testimonio. Quisiera contarles algunos de los hechos sobrenaturales que leí en la libreta sobre esa horrenda criatura, pero siento que arañan la puerta y el aullido del otro lado se hace insoportable y me obliga a dejar de escribir...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113485635505771843?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113485635505771843/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113485635505771843&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113485635505771843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113485635505771843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/12/el-secreto-de-kilkjaer.html' title='EL SECRETO DE KILKJAER'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113348810018078214</id><published>2005-12-01T17:44:00.000-08:00</published><updated>2005-12-01T17:48:20.196-08:00</updated><title type='text'>EL FRÍO DE LA NOCHE (Cuento)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;No temerás el terror nocturno,&lt;br /&gt;Ni saeta que vuele de día,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ni pestilencia que ande en la oscuridad,&lt;br /&gt;Ni mortandad que en medio del día destruya.&lt;br /&gt;Salmo 91&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche cayó sobre Bucaramanga a las diez y cinco de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó con una bruma imprecisa que luego de algunos minutos se transformo en una niebla lechosa y espesa. Al cabo de media hora no quedaban rastros del sol y la temperatura había caído vertiginosamente a cuarenta grados bajo cero. Bajo el cielo ahora oscuro empezaban a caer gotas de lluvia heladas, casi granizo, y bailando entre ellas ya aparecían algunos copos de nieve.&lt;br /&gt;El caos automovilístico no se hizo esperar, las incesantes bocinas seguidas de los sonidos agudos y siempre alarmantes de las frenadas intempestivas, y finalmente del sonido seco del golpe de las latas, se apoderaron de los tranquilos sonidos de la antes apacible mañana. Los carros se deslizaban frenéticamente sobre la fina capa de hielo que rápidamente se formo sobre el asfalto ante el asombro de sus conductores desesperados que hundían con una violencia inútil el pedal del freno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo iba en un bus no muy lejos de mi casa, a unos 3 kilómetros de distancia. A pesar de la incomodidad en que íbamos, y del calor que todas esas personas apiñadas dentro de una lata transpiraban, empezamos a temblar del frío. La respiración de todos formaba un vapor blanco y fantasmal dentro del viejo bus. Una joven mujer con un bebe en brazos rompió en llanto y con una angustia desesperada clamaba a gritos que alguien la auxiliara, que su bebe se veía enfermo. Era inútil. El pequeño infante yacía rígido ante el frío inclemente y sus labios ya estaban tinturados de un color purpúreo, y su pequeña barriguita ya no se movía verticalmente para tratar de respirar, sus pulmones se habían resistido a seguir respirando ese aire helado y malsano que se colaba entre cada remache y subía congelando hasta el último tornillo del bus.&lt;br /&gt;El pánico cundió con rapidez entre los presentes, pues todos comprendíamos que la muerte viajaba con nosotros. Después de algunos minutos un señor no muy viejo con un bigote muy espeso tomo la vocería por todos los pasajeros del bus. Dijo que el vivía más hacia al sur, y, que si íbamos en un grupo no muy grande, los que vivíamos por esa ruta podríamos volver a nuestras casas a sobrevivir o a morir. Todos escucharon con atención en medio de la tensa calma y el desasosiego que se sentía dentro de aquel vehículo, todos menos la joven mujer que en medio de un profuso llanto seguía acariciando y hablándole unos mimos sin sentido al cuerpo inerte de su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Formamos, bajo el mando del hombre del bigote, un grupo de unas ocho personas. Como pudimos fabricamos orejeras y guantes con papel y con todo lo que teníamos a la mano: cables y cuerina de los asientos nos ayudaron en nuestra arriesgada empresa.&lt;br /&gt;Descendimos del autobús y echamos a andar por toda la autopista a un paso muy lento, pues nuestras ropas, a pesar de las modificaciones realizadas, no eran suficientes para luchar contra ese frío terrible que había caído del cielo inesperadamente en la ciudad.&lt;br /&gt;El espectáculo era desolador, había gente muerta por doquier. Unos a causa del frío terrible, y otros por los accidentes automovilísticos que se suscitaron cuando cayó la oscura noche en medio del día. De mis otros compañeros de bus no tengo información, me imagino que al igual que yo y mi grupo, formarían otras células para lograr sobrevivir en medio de la helada ciudad. En medio de la marcha me llamó la atención un volkswagen muy viejo con una pareja de ancianos muy quietos como estatuas ancestrales. No se si aún vivirían, pero si era así, estaba seguro que con prontitud iban a morir. La señora recostaba su cabeza sobre el hombro de su viejo compañero, mientras que este a su vez, se recostaba hacia atrás en el apoya cabezas del vehículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío se fue haciendo cada vez más intenso. Las ventanas cristalizadas estallaban ahora con facilidad debido a las ráfagas de lluvia congelada que las golpeaban con una violencia absurda. Volví mi cabeza y vi que las ventanas del volkswagen habían desaparecido, y que los mortíferos dardos de hielo se enterraban sin consideraciones en los rostros de los dos ancianos. Con seguridad las garras de la muerte ya les había arrebatado el espíritu a aquellos dos inmóviles y centenarios cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Note que varias de aquellas ágiles saetas habían roto mi pantalón y se habían enterrado en mi espinilla. Advertí que no me causaba dolor alguno, por lo que comprendía que había perdido la sensibilidad de la rodilla para abajo. Tal vez cuando todo esto pasara debían amputármela para que la gangrena del pie inútil no subiera pierna arriba pudriéndome rápidamente por dentro todas mis entrañas. El pie me servía para caminar como si fuera un bastón: Estaba tan congelado que servía únicamente como punto de apoyo para mi tambaleante cuerpo. Empecé a golpear con una violencia voraz mi otra pierna para que no le fuese a suceder lo mismo y entonces quedar a merced del frío más atroz que había sentido en toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mi grupo quedábamos seis personas, los otros dos, habían tenido una discusión con el líder del bigote y se habían desviado por una vía alterna. Una o dos veces nos encontramos con un grupo de peregrinos de la nieve como nosotros. Uno por uno nos mirábamos las caras sin musitar palabra. Las cejas eran una pesada masa de pelos congelados que iba cubriendo con rapidez la frente. Continuamente había que frotarse el rostro para no perder la visión por completo. Llorar hubiese sido la idea más nefasta, aunque todos sentíamos la necesidad de hacerlo. No me imagino cómo hubiese sido el dolor al sentir las gotas largas y duras que debían salir congeladas de los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso de un kilómetro de casa me encontré tirada en la nieve una figura que se me hizo familiar. Reconocía la chaqueta caqui con coderas marrones que había visto durante los últimos meses. Se trataba de mi primo, quien vivía en mi casa también. Yacía boca arriba con los ojos y la boca muy abiertos en un horroroso gesto de inexplicable sorpresa rígida. Un gato demoníaco se enroscaba bajo su chaqueta, procurándose un poco más de abrigo que el que su propio pelaje podía propiciarle. Muy seguramente cuando el calor corporal abandonara por completo el cuerpo exánime de mi primo, la horrible criatura irracional iría a refugiarse bajo otro cadáver reciente de los cientos que se podían encontrar al paso de aquella autopista gélida de la muerte.&lt;br /&gt;De nuevo quise llorar pero me domine con la idea de que si no quería seguir la suerte de mi querido primo, era necesario llegar a casa a como diera lugar. Como único homenaje pateé el gato que maulló una secreta maldición y huyó a toda prisa de mi vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo esto me había quedado un poco atrás del grupo, circunstancia que me llenó de pánico ya que no podía acelerar el paso debido a mi ya completamente inútil y terca extremidad. Intente gritar, pero de mi garganta sólo subió un ronquido apagado y frío, prueba fehaciente de que mis cuerdas bucales comenzaban a sufrir las consecuencias del frío, y que hablar y gritar no comportaban solamente una perfecta inutilidad, sino un peligro evidente de perder con gran facilidad y para siempre mi preciada habla.&lt;br /&gt;Por fortuna uno de mis compañeros volvió su cabeza y me vio en tan cercana lejanía. Primero aminoró la marcha y después se detuvo por completo, alma bondadosa dispuesta a esperarme a mi, que sólo y con mi pierna deficiente, hubiese muerto inevitablemente sobre esa interminable blancura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le alcancé, nuestros labios no pronunciaron una sola silaba, pero nos sostuvimos largamente una mirada de agradecimiento y de comprensión, mirada que no olvidare jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo terrible de todo esto era que habíamos quedado irremediablemente rezagados de nuestro pequeño grupo de supervivencia. Caminamos lentamente con mi compañero hasta que perdimos completamente de vista a los demás. La niebla era cada vez más densa y el alumbrado público no era de gran ayuda en medio de la terrible noche, la nieve constante y la bruma maldita. En un momento me di cuenta que el frío se me iba subiendo desde los pies por los huesos y ligamentos. Escuche un constante crujido cada vez que apoyaba mi pie congelado, y entendí que los huesos, uno por uno, se iban fracturando al ritmo de mi caminar. Sentía las manos entumecidas, doblar los dedos se convertía, a cada segundo, en una empresa muy difícil, casi imposible. Se apoderó de mi una desesperación histérica, y empecé a mover los brazos con violencia para golpearlos contra los flancos de mi cuerpo, con la firme convicción de que esto devolvería la movilidad a mis cada vez más rígidos dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendí que todo esto era inútil, y que dios me perdone, no quedaba más que una salida. Mire a mi compañero, que seguía caminando tranquilamente como un parsimonioso y perdido hombre de las nieves, y desee con odio poseer sus condiciones físicas, que le mantenían, a pesar del hielo, sus extremidades completas. Con sevicia me acerque desde atrás, y habiéndome proveído de algo que parecía ser un pedazo de exhosto que encontré tirado entre la nieve, le aseste con violencia un golpe en la cabeza y el hombre cayo inmediatamente muerto sobre la nívea autopista. Le di vuelta a su cuerpo y con la pluma que tenía en el bolsillo le abrí el pecho en un corte de mariposa. Con una atroz sonrisa, y embriagado por una felicidad malsana y reprochable, introduje mis manos, como lo haría un niño en un frasco de caramelos, entre los órganos vitales de mi compañero de desgracia, el único que me había esperado y al que yo, guiado más por el instinto que por la razón, había asesinado para obtener un poco de calor.&lt;br /&gt;Estuve así cerca de media hora hasta que recupere por completo la movilidad de mis manos. Abandoné mi macabra y cadavérica calefacción por dos motivos, debía llegar a casa, y además, el cuerpo inanimado comenzaba ya a enfriarse a causa de los rigores de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí caminando solo y fatigado, reprochándome ahora la inutilidad de la muerte de mi compañero. Esa muerte, con seguridad, me llevaría a un trágico destino. Como un sonámbulo llegue al cabo de otra hora a mi casa, me cuentan que deliraba y que de mi boca sólo salían disparates e incoherencias. Mi familia, junto con otras, se había refugiado del frío inteligentemente en el garaje del edificio. Cuando volví a mi cordura, note que mi padre había encendido una hoguera para calentarnos, y que alimentaba sus brasas con los asientos, tapetes y demás accesorios del carro, así como de los papeles que contenía su maletín, el cual siempre permanecía, por fortuna, en el auto.&lt;br /&gt;Vi que mi hermana, ella tiene cinco años, estiraba sus pequeñas y delicadas manos hacia el fuego bendito que mi padre nos prodigaba. Vi que encima de sus ropas estaba abrigada por una especie de pelaje, que no tarde en notar que se trataba del pellejo del perro de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así trascurrieron las horas, mi padre y yo nos turnábamos para alimentar el fuego que con el paso del tiempo hacía amagues de debilitarse y morir, dejándonos condenados en el frío terrible a una muerte segura. Después unos vecinos se acercaron y colaboraron, tanto alimentado el fuego, como recibiendo de su calor revitalizador, y echaban dentro de el todas las pertenencias que pudiesen arder fácilmente y no apagasen la llama. Agotado, después de una horrorosa travesía en medio de la atmósfera helada, y también después de colaborar alimentando el fuego salvador, finalmente me quede dormido en los brazos de mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día salió el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113348810018078214?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113348810018078214/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113348810018078214&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113348810018078214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113348810018078214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/12/el-fro-de-la-noche-cuento.html' title='EL FRÍO DE LA NOCHE (Cuento)'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113295506842917859</id><published>2005-11-25T13:44:00.000-08:00</published><updated>2005-11-25T13:44:28.456-08:00</updated><title type='text'>BUSCAR ADENTRO.....</title><content type='html'>Un teclado, una pantalla, unas cuantas vivencias, un poco de imaginación, y mucho, muchísimo tiempo libre. Que pasa por mi cabeza, a parte de la sensación física de rasquiña, porque estoy sin camisa, y los dreads me rozan el comienzo de la espalda y me pica. No se, afuera llueve y quisiera salir a mojarme completamente, pero después?, aunque…. Todo es culpa del calor endemoniado que en los últimos tiempos se ha apoderado de mi ciudad: mi ciudad bonita. A parte de las gotas de agua que golpean con violencia las ventanas, el escozor en la espalda, un mechón que se me atraviesa en la cara (maldita sea, movimiento brusco de cabeza hacia atrás para ahuyentarlo), y alguna canción ignorada, no pienso en absolutamente nada más. Ni siquiera en esto que escribo, esto es pura escritura automática (concepto caicediano), palabras irreflexivas, sin razón, pura basura, pero en fin….&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;La mano al bolsillo del pantalón caki (caqui?) que llevo puesto hoy, los belmont se esfumaron, aunque tenía la seguridad de que…. Maldita sea, regale el último en la mañana solo por tener algo de compañía mientras inhalaba el humo (nicotina alquitranada, suena como a pavimento para los pulmones), y lo peor: ni hable, me quede impasible escuchando sin atención no se que palabras, mientras comulgaba con el humo gris de mi cigarrillo…y el calor.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Pero en fin no pienso en nada importante, trascendente (o si?), lo único que importa es que el otro miércoles (si, el 30) saldré a vacaciones después de estar en un trabajo donde desde la primera semana conté los días como un preso para que se pasaran con rapidez. A la larga creo que mis súplicas funcionaron, ya el miércoles es treinta y lo voy a celebrar sumergido en las botellas y en compañía de amigos, los de siempre.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Por que todo el mundo me importuna y me fastidia preguntando&amp;nbsp;&amp;nbsp;que voy a hacer, que quiero hacer. No se dan cuenta que lo único que quiero es que sea 30, después veré. No soy como ustedes, porque no van viviendo de a poquito maldita sea?, pero bueno, vayamos más despacio. Primero lo primero, vacaciones de último semestre de universidad que retumban como un macabro eco en mi cabeza recordándome que lo que resta es trabajar, aburrirse frente a un escritorio frío (o caliente, con estos climas), cuando lo que quiero es absolutamente todo lo contrario: una inutilidad rutinaria, muchos libros, algo de música y cine (que se noten las preferencias), escribir un poco, mirar que sucede con Paola, encontrarle algún sentido a su muerte, o a mi vida. Tampoco me pregunten por el examen de estado, no he estudiado nada; que días me preguntaron si sentía miedo, y por un instante quise escupir la cara de la gorda que me preguntaba, por que me va a dar miedo, me va a morder una hoja?, o de pronto en un intento por asesinarme se confabulen mi tajalápiz y mi lápiz mongo, número 2 y resulte perdiendo un ojo en la batalla. Lo que me da es pereza tener que levantarme un domingo a las seis de la mañana, y el treinta tan cerca…&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;em&gt;Escucho un poco de bob marley y me pregunto que carajos quiso decir con iron like a lion in Zion, tal vez hay que estar bajo los místicos efectos de la ganja para comprenderlo. Pero bueno, luego it´s a punky reggae party, and it´s all right.&lt;/em&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Me doy cuanta que si se escucha música mientras se escribe, el texto se ve influenciado, pero no voy a apagar los altavoces, voy a dejar que la heterogeneidad de los ritmos me lleve al final de esta reflexión sin sentido.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;em&gt;Me persiguen los fantasmas de Vlad, será que le falto algo a ese cuento. Estoy escribiendo uno nuevo al respecto para justificarme. Fue extraño, primero una primita me mostró un librito de cuentos infantiles donde el macabro rey era un personaje, luego en la revista semana un artículo sobre dos putas que escribieron un libro al respecto, si, otro. El nuevo orden vampiresco mundial? No se, necesito un exorcismo.&lt;/em&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Me tiembla un poco la mano derecha, maldito parkinson prematuro…O no, tal vez falta de algún vicio: el licor tendrá que esperar, no hay quien me prepare un buen café (inutilidad constante). Me conformare con un cigarrillo, me alegra tener monedas sueltas, un belmont o tal vez dos. Y así, ya sintiendo el humo intangible en mi garganta debo dejar de escribir.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;em&gt;Exodus, movement of jah people.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113295506842917859?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113295506842917859/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113295506842917859&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113295506842917859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113295506842917859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/11/buscar-adentro.html' title='BUSCAR ADENTRO.....'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113261368757514608</id><published>2005-11-21T14:50:00.000-08:00</published><updated>2005-11-21T14:54:47.586-08:00</updated><title type='text'>PURGATORIUM</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tiempo después de que el camión lo arrollara, dos hombres vestidos de blanco como los ángeles le llevaron a una casa grande, gris y sombría. Le advirtieron que debía esperar allí algún tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Dentro del inmenso recinto pasaba junto a cientos de personas que con injustificada persistencia le ignoraban. No tardo en comprender que había muerto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al comienzo sintió una tristeza desaforada, pero apartó de si el dolor al asimilar la inutilidad de su sufrimiento. Fue así como se dedicó a escribir historias que se esmeraba en olvidar para poderse deleitar con el hedonismo de ser su único lector.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un día leyó el cuento de un hombre cuya vida era una miseria, y que aligero la carga de su ser entregando su cuerpo a las ruedas de un camión, el hombre termino en una celda aislada de un manicomio escribiendo palabras sin sentido en las paredes frías, grises y sombrías.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113261368757514608?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113261368757514608/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113261368757514608&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113261368757514608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113261368757514608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/11/purgatorium.html' title='PURGATORIUM'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113209713223178907</id><published>2005-11-15T15:25:00.000-08:00</published><updated>2005-11-15T15:25:32.243-08:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO 3</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;There will be an answer, let it be&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br/&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;THE BEATLES&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Paola gusta de vivir el momento presente, para ella el pasado es sólo lo que vivirá mañana, y el futuro es una idea abstracta que llegara a ser ahora. Con el tiempo el aprenderá a querer la simplicidad de Paola, sus maneras fáciles y descomplicadas, el gesto feliz o triste que no autoriza la razón, su débil voluntad, su carácter de hierro escondido bajo el manto dulce de su rostro.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;No es que Paola fuese como una hoja seca que el viento arrastra a su antojo, lo que pasa es que ella estaba convencida, como si fuera una niña, de que debía aprender todas las cosas que la observación y la experiencia le fueran enseñando a través de su vida. El problema es que ellas procuraban enseñarle casi a diario y Paola nunca se negó a sus generalmente infructíferas y nocivas doctrinas.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;De esta manera Paola se familiarizo con muchas cosas que definirían su vida: el cine embaucador, el embrujo de la música, los libros cuya culminación siempre considero inútil, el alcohol en principio feliz y después depresivo y pendenciero, la hierba monomaniática y risible, la amargura de la compañía, la soledad feliz y el amor, o algo parecido a el. Nunca despreció una invitación, tal vez nunca lo haría, comprendía que la vejez no le depararía nada mejor que una silla mecedora y la ingratitud y la hipocresía de todo un linaje que nunca deseo tener. Era claro que ella comprendía la inutilidad de la procreación, pues como había leído en alguna parte, esta, al igual que los espejos sirven para multiplicar al hombre; de solo pensar en ello se estremecía y hacía un movimiento convulso como si estuviese apunto de vomitar.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Por esto y otras cosas es que vemos ahora a Paola que viene caminando por el paseo del comercio, los tenis sucios y un jean medio roto, los audífonos en los oídos (vieja costumbre), esquivando transeúntes de traje, y vendedores de toda clase que casi no dejan espacio para caminar con sus ventas de fruslerías extendidas en el piso. Le llamó la atención un indígena en medio de la autoctonía de su traje que ofrecía un brebaje nauseabundo a la vista que según los pregones: &lt;em&gt;¡recupera el cabello perdido, hará feliz a su mujer, le devolverá el vigor de hace veinte años y es el mejor remedio para el cáncer, directamente de la selva amazónica!&lt;/em&gt;. Se quedó un momento observando como el indio hacía una demostración depositando una pequeña cantidad del espeso líquido en una cuchara de palo tallado, y posteriormente vio como lo ingería en frente de sus posibles compradores. Paola recordó que cuando era niña y estaba enferma su padre siempre ingería sus remedios antes que ella, para demostrarle que no había peligro, que estaba segura, y que&amp;nbsp;&amp;nbsp;rico (a pesar de el evidente gesto de asco que se esbozaba en su cara). Volvió a ver al indígena, la imagen de su padre se esfumo y echo a andar de nuevo. Entrego la moneda que tenía en el bolsillo al hombre sin piernas del que colgaba un radio con música llanera a todo volumen, a la que estaba amarrado un tarro de aceite cortado a la mitad con unas letras en temperas rojas y negras que decían: &lt;em&gt;gracias por su colaboración.&lt;/em&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Atravesó el puente sobre la carrera 15 y bajó las escaleras de este marcando unos pequeños saltos que abarcaban dos escalones a la vez. Siguió descendiendo por la calle 35, distraída, feliz. Se deleitaba paseando sus ojos por las vitrinas, fijando su atención en el más simple de los lápices, el olor a frituras ya llegaba a sus narices, miró al cielo donde el sol, desde bien temprano había empezado a alumbrar con sus térmicas caricias. Extendió los brazos, y con la cabeza hacia atrás, toda entregada, empezó a girar como una loca sobre sus pies. Su pelo muy largo marcaba un diámetro muy amplio a su alrededor y se empezó a sentir mareada, no pensaba parar, quería caer al piso y rodar bajo el sol con insensatez, en medio de la gente. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Sintió la pérdida total del equilibrio y se dejo ir de espaldas. Sintió un golpe brusco, probablemente un poste de la luz contra su cabeza, pero no, o tal vez.... Paola yacía de espaldas y sobre ella voló una gran cantidad de papeles, celebrando con júbilo su reciente hazaña de liberación físico-espiritual. Abrió de nuevo sus brazos al cielo, y justo cuando iba a gritar con la emoción del momento, su cabeza tocó unos pies que esperaban estáticos. Subió su mirada poco a poco, unos pantalones, una camisa a rayas, una mano con una carpeta vacía, un pelo que daba a los hombros. Y allí estaba el, con todo el estoicismo de su mirada puesto con violencia sobre Paola.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Kiny&lt;br/&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113209713223178907?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113209713223178907/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113209713223178907&amp;isPopup=true' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113209713223178907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113209713223178907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/11/captulo-3.html' title='CAPÍTULO 3'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113209746705872056</id><published>2005-11-15T15:22:00.000-08:00</published><updated>2005-11-15T15:31:07.070-08:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO 4</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La muerte de Paola tomó por sorpresa a sus familiares y conocidos. Todos recibieron con dolor o con una ya resignada hipocresía la trágica noticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El se entero por una absurda casualidad. Visitaba a su abuela en una mañana de Domingo y le dio por hacer algo que no acostumbraba: ojear el periódico, leer los titulares más importantes y tal vez resolver un crucigrama. Observo que la primera página de  vanguardia liberal estaba casi a la mitad llena de obituarios; fijó la vista en uno de ellos y decía lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Antonio Linnier invita al entierro de&lt;br /&gt;Su sobrina:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PAOLA ANDREA LINNIER&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cementerio las Colinas 4PM&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le pareció apenas una casualidad, una cruel broma del destino, de pronto una anciana había muerto y el por un momento, por homonimia, llegó a pensar que se trataba de Paola. Leyó el resto de los obituarios y el desconcierto se transformó en certeza en su rostro, cuando ante el aparecían nombres que ligaban a Paola de manera incontrovertible con la muerte. Los padres, el jefe, el colegio, los amigos, incluso la facultad que había dejado le dedicó un pequeño pedacito de prensa. Sintió un vacío inmenso dentro de si, telefoneó a la casa de Paola sin obtener respuesta. Salió sin despedirse de la casa de su abuela y tomo un bus que lo llevara por la carrera 27. Olvido mirar en la prensa cual era sala de velación a la que debía dirigirse y se insultó por su falta de astucia y de raciocinio. Confió en que tratándose de la familia de Paola, su cadáver podría estar en dos sitios: en la funeraria San Pedro, o en los Olivos. Se alegró por que el bus en el que se transportaba lo dejaba cerca de ambos lugares. Timbró en la parada donde se encuentran la 27 y la avenida González Valencia. Se encaminó a los Olivos que era la más próxima y al llegar revisó la cartelera que en forma macabra indicaba a los transeúntes las personas fallecidas que en el momento se estaban velando en ese lugar.  El nombre de Paola no estaba en aquella lista negra y él llego a pensar que ella estaba viva, que todo había sido una broma en venganza por lo que había pasado en los últimos días. Volvió a buscar con más calma su nombre en la cartelera y rectificó que no estaba allí. No era cuestión sino de caminar unos diez minutos hasta la San Pedro. Metió las manos al bolsillo izquierdo del pantalón, sacó la media de belmont, el encendedor, le prendió fuego a un cigarrillo y empezó a caminar ora despacio ora más rápido, calculando que el cigarrillo se le terminara justo cuando llegara a la funeraria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó, piso la colilla (cálculo exacto) y leyó en letras grandes en la cartelera el nombre de Paola, quien estaba siendo velada en el salón San Pedro, el más grande de la funeraria. Atravesó toda la galería de la muerte hasta el final donde quedaba la sala, y mientras se aproximaba sintió el aroma de las flores, que para el nunca había sido agradable, precisamente porque desde niño siempre las había asociado con la muerte y con sus propios fantasmas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ingresar vio que en frente del cofre se extendía un rectángulo alargado de ramos que llegaba casi hasta los pies de quienes estaban sentados en el largo sofá que daba contra la pared del fondo. En la estancia se divisaban pequeños corrillos de gente hablando en voz baja, los rostros cansados y sosteniendo en sus manos el café que los reconciliaría con la vigilia por lo menos unas horas más. El padre de Paola estaba hablando en una esquina con otras dos personas, que inconscientemente ya se habían olvidado del dolor de aquel hombre, y pisoteando sus emociones hablaban de diversas cosas: del trabajo, de política. El señor Linnier aparentaba escuchar las insolencias y necedades de aquellos dos con atención, pero en sus ojos se notaba que su pensamiento no se apartaba de la joven mujer que yacía placidamente muerta en un ataúd a unos metros de el.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, la madre se hallaba sentada en un estado a primera vista autista, auxiliada por un pequeño séquito de hermanas y una que otra amiga (si es que personas como ella podían llegar a tener amigas) que se esmeraban en hacerla beber un poco de agua aromática y de tomarse dos pastas azules para calmar los ánimos. La señora de Linnier se hallaba realmente absorta y bajo los ojos le colgaban unas pesadas bolsas negras producto del exceso de llanto de los últimos dos días, llanto que el llego a pensar que era una mera apariencia, que sus otras compañeras (todas de negro) trataban de mitigar con palabras de consuelo y soplándole viento en la cara con un abanico con inscripciones chinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez hechas estas observaciones se encamino al cofre y en dos ocasiones tuvo que dar pequeños saltos para pasar sobre un ramo de crisantemos o de rosas (los inventaba porque no sabía los nombres de las flores). Cuando llegó pudo ver a Paola, que parecía estar en un profundo y feliz sueño, su rostro esbozaba una pequeña aunque rígida sonrisa, y le habían arreglado el cabello con rizos que caían sobre sus hombros. Quiso besarla pero dos cosas se lo impidieron, primero el vidrio que permitía un contacto estrictamente visual con el cadáver (aunque esta no era una dificultad insalvable), y segundo, razonó que el contacto de sus labios con la gélida boca de Paola muerta sería inevitablemente una sensación asquerosa (y además la putrefacción, de pronto gusanos dentro de la boca de Paola.....) que no estaría dispuesto a soportar, prefería sobreponerse a sus arrebatos primarios y observar a través de aquel muro de vidrio a Paola, muralla insondable que la separaba de ella, que creaba un profundo abismo del cual sus irreconciliables extremos eran la vida y la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113209746705872056?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113209746705872056/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113209746705872056&amp;isPopup=true' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113209746705872056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113209746705872056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/11/captulo-4.html' title='CAPÍTULO 4'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113148649177927006</id><published>2005-11-08T13:39:00.000-08:00</published><updated>2005-11-08T13:48:11.793-08:00</updated><title type='text'>LAS ARMAS OS HAN DADO LA INDEPENDENCIA, LAS LEYES OS DARÁN LA LIBERTAD</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Podría haber sido otra de las abstracciones poéticas de Alfonso, remembranzas ya lejanas del viejo pueblo, el tranquilo discurrir de las aguas del río, su madre y la ropa extendida sobre las lajas pulidas por el sol y los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a aquellos días de caminar por las rusticas calles de Chaparral, con dos libros de la biblioteca del plantel bajo el brazo, el camino empedrado, y recitando en voz baja un poema que hacía poco había escuchado en una de las clases del Murillo Toro. Otra vez caminaba junto a los viejos amigos de la  ya lejana pero feliz infancia, algunos de los cuales continuaron junto a el a lo largo de los enrevesados e inesperados corredores de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió en si y recorrió con ojos nostálgicos las paredes de la oficina amiga, las montañas de papeles, las paredes llenas de anaqueles y los anaqueles llenos de tratados de derecho y algún libro de poesía que se colaba entre ellos. Añoro los viejos muros del Murillo Toro, los jóvenes rostros expectantes, deseosos de letras, de aprendizaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó en lo lejos que había llegado, las metas ya superadas y las que aún no había alcanzado. Paso por su cabeza un nunca esperado y repentino desprecio por el género humano, la insignificancia de una vida, la inutilidad de las obras, la obnubilación que produce la ira, la feliz necedad entorpecedora de la fe del hombre, el triunfo de los instintos por sobre la razón, la debilidad e impotencia del que tiene ideas fuertes, firmes, férreas; la doblegación de la voluntad por la fuerza, pensó en las leyes, en el sometimiento forzado del hombre a ellas, pensó en la familia, en la madre cuyas líneas se iban desdibujando en las turbulentas aguas de la memoria, pensó en el río, en el viejo pueblo y comenzó a recitar mentalmente un poema que había recitado muchos años antes en su querido liceo, el Murillo Toro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba en estas abstracciones cuando sonó una explosión, una porción del cuarto piso voló y las ráfagas comenzaron su desalentador canturreo. En medio del humo y del fuego cruzado, una bala de nueve milímetros, de un arma semiautomática de uso privativo de la policía nacional, atravesó el cuerpo y segó la vida de Alfonso Reyes Echandía, Presidente de la corte suprema de justicia, el seis de noviembre de 1985.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113148649177927006?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113148649177927006/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113148649177927006&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113148649177927006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113148649177927006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/11/las-armas-os-han-dado-la-independencia.html' title='LAS ARMAS OS HAN DADO LA INDEPENDENCIA, LAS LEYES OS DARÁN LA LIBERTAD'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17829673.post-113028809786843558</id><published>2005-10-25T17:53:00.000-07:00</published><updated>2005-10-25T17:54:57.876-07:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO 2</title><content type='html'>A ella le molestaba levantarse tan temprano para ir a un trabajo que despreciaba, a ver gente que despreciaba y que por igual le despreciaba, y además en el que la paga no era para nada buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hacía porque era un trabajo que con algo de esfuerzo y un poco de movimiento oculto de influencias, de sonrisas, y tal vez pequeños sobornos su padre le había conseguido. A su padre no le molestaba que ella se pasase todo el tiempo en ropa interior en la casa, viendo televisión y sumergida en la lectura de libros que nunca culminaba, y comiendo como loca las galguerías que el compraba para ella en el mercado mensual. Su madre fue la que insistió en que debía dedicarse a algo, estaba cansada de tener que soportar a la hija invadiéndole en todo momento los espacios que una vida de esfuerzos y de aguantarle mierda a todo el mundo, empezando por el marido, le habían procurado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paola había abandonado la carrera de derecho dos años atrás, porque consideraba que esta se oponía directamente a todo lo que ella consideraba justo, y teniendo en cuenta que era esta la razón por la cual había escogido precisamente tan prestigiosa facultad, se vio en la obligación de abandonar las filas de lo que ella consideraba el infame ejército de la abogacía. De un momento a otro dejó de asistir a clases, pero siguió saliendo ritualmente de su casa como si se dirigiera a la universidad, por miedo a lo que pudiesen decir sus padres, o bueno, principalmente su madre, ya que su padre siempre fue el más comprensivo con ella, su única hija. Qué hacía Paola en estos ratos interminables, después nos ocuparemos de ello, ya que quien escribe esta novela es mediocre y desea postergar estos deambulares para uno o varios capítulos posteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irónicamente, el trabajo al que ahora se dirigía consistía en auxiliar a un magistrado amigo de su padre, y aunque ella lo detestaba, no se consideraba capaz de echar a menos el esfuerzo que había hecho su padre para de algún modo posicionarla de manera según su madre útil dentro de la sociedad. Confundida entre la música de su walkman y el hombre que con actitud desafiante le extendía con sus manos sucias tres caramelos asquerosos y probablemente caducados, con la promesa de que eran deliciosos y que además tres en quinientos, noto que el bus viejo y caluroso en el que hacía la por lo general odiosa aventura hacia el centro de la ciudad disminuía considerablemente su marcha. Noto que en los otros carriles, el izquierdo y el derecho, los automóviles también disminuían su andar a un paso más lento pero mucho más ruidoso por la proliferación de sonidos de las bocinas enloquecidas y de conductores maldicientes aferrándose con odio a los volantes de sus automóviles. Rechazó con un ademán de indiferencia al vendedor y noto que el cuello de botella se formaba unos cien metros más adelante en el cruce de la rosita con carrera 17. Después de quince minutos de una andar imperceptible que Paola se atrevió a llamar un andar estático, el sol golpeaba inclementemente las latas de los carros, generando un calor que no se podía calificar de otra manera que de insoportable. Notó como dentro del bus la gente empezó a pasarse pañuelos de todos los colores por los rostros grasosos y sudados. Le llamó la atención la anciana que vestía un abrigo de lana y que estaba sentada en el asiento que es paralelo a la registradora y respectivamente perpendicular a la primera fila de asientos del bus. La anciana estaba dormida y el calor parecía no afectarla, su rostro no brillaba y ni una sola gota de sudor aparecía en su arrugada frente, Paola pensó que aquella anciana había muerto y que de prolongarse el embotellamiento todos en el bus debían soportar los desagradables olores que su cuerpo habría de expeler en el necesario proceso de descomposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre en una de las filas de la mitad, un poco más delante de la ventana que proclama “salida de emergencia” acompañada de algo que aparenta ser un martillo rojo e instrucciones en caso de emergencia, abandono en el pasillo del autobús una nevera de icopor que a juzgar por los aromas que emitía contenía algo entre empanadas y churros, para proceder a una narración a todo pulmón, para regocijo del acalorado público, de los hechos que a unos metros de distancia habían acaecido. Al parecer un motociclista imprudente se le había atravesado a una buseta de unitransa, que no tuvo tiempo de frenar ni mucho menos de esquivarlo y termino por atropellarlo y pasarle por encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paola se molestó con los comentarios del morboso narrador y con las preguntas expectantes de su absurdo y también amarillista público y se calzó de nuevo los audífonos en sus orejas. Sonaba vendrá la muerte y tendrá tus ojos, en la voz de Calamaro, cuando el bus pasó junto al nefasto accidente, y Paola pudo distinguir el charco de sangre que se iba expandiendo en el asfalto caliente, el cuerpo exánime y algo que catalogó como materia gris o intestinal, producto de la presión excesiva que se ejerció contra aquel despojo humano. Paola pensó que ojala que cuando la muerte viniera no tuviese los ojos de aquel pobre motociclista, inyectados de sangre, casi satánicos a causa de su infausto suceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez el bus atravesó la avenida la rosita, el tráfico se normalizó al paso lento pero no estático de los automóviles en el centro de la ciudad. Siguió su rumbo por toda la carrera 17 hasta encontrar la calle 34, lugar que particularmente le gustaba a Paola, la vieja plaza de mercado, en una arquitectura que se asemeja a la gótica, contraponiéndose a la nueva, justo al frente, fruto de la arquitectura minimalista moderna a la que lo único que le preocupa es sacar el mayor provecho a el espacio sacrificando a su paso la estética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el bus llegó a la esquina de la carrera doce con calle treinta y cuatro, Paola presiono el timbre, el conductor se detuvo, la puerta se abrió y ella bajo. Camino hacia la oficina en un paso rápido y feliz, acompañando con su silbido la música que llegaba a sus oídos, solo a sus oídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiny.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17829673-113028809786843558?l=kinyeditorial.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/feeds/113028809786843558/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17829673&amp;postID=113028809786843558&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113028809786843558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17829673/posts/default/113028809786843558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://kinyeditorial.blogspot.com/2005/10/captulo-2.html' title='CAPÍTULO 2'/><author><name>kiny</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00634661818884252659</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2075/1409/1600/yotas2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
