Monday, April 28, 2008

correo a la cima congelada.

Querida Maga Luna:

Te escribo nuevamente desde el tiempo del no tiempo para hacer de una parte de mi memoria un recuerdo tuyo que se desvanece tan fácilmente como una página de este ordenador al contacto fácil de una tecla. Hace ya bastantes lunas apagadas desde mi último reporte, que bien podría ser el primero o el que venga después. Acá nada ha cambiado y el calor sigue derritiendo atardeceres y conciencias. Duré tanto tiempo temiéndole al fracaso que tiré una ilusión para siempre al cesto de la basura. Hasta ahora comprendo que el fracaso es una puerta que se abre y se cierra y el miedo es su portero, aunque nada es seguro, algunas ocasiones el portero se queda dormido y olvida abrir o cerrar la puerta. Hace poco conocí una chica que podría ser la sustancia de mi tiempo y la perpetua y ruda domadora de un caballo desbocado, aunque lo más seguro es que la cuerda no resista y termine cayendo como siempre en ese abismo de soledad y absurdo y un par de marlboros y cerveza. Si digo que hace poco la conocí estoy mintiendo aunque no sea así del todo. Es la pequeña hermana de alguien que en otro tiempo fue más cercano y ahora se encuentra en la distancia del saludo cortés y la certeza de una llamada telefónica que se pierde. Si llegara a enterarse de lo mío con su hermana estoy seguro que me pondría en mis casillas y lo comprendo, a nadie le gusta la idea que se estén devorando a su hermana. Le gustan los animales un poco más de lo que yo quisiera y su mascota es un roedor sobre el que no ha descifrado si se trata de un fara o una zarigüeya, aunque no se cuál es la diferencia. Ella se divierte con la larga cola y las piruetas que hace el pequeño animal con ella como si se tratara de un mono mutante. Le gusta Cortázar y no le pregunté si había leído algo de Bukowski porque eso hubiera sido una epifanía y hubiera tenido que matarla. Me basta con la armonía precisa de sus palabras medidas y bien escogidas. No comparte mi desprecio por el mundo y quisiera aferrarme a su locura para así poder salvarme de la mía. Ella lee a Cortázar y yo soy una zarigüeya juguetona.



Kim es una chica intrigante, su corazón tiene la profundidad de un agujero en el asfalto y su mirada es tan cautivadora como el canto enloquecedor de las sirenas. Lo que más me gusta de Kim es el nombre: Kimberly. Es un nombre que suena como a papel celofán. A Kim no le importa absolutamente nada en este mundo y lo único que quiere en la vida es hacer que los marineros se arrojen a un mar de desesperación. Yo no caí en su trampa pero el vómito lo arruinó todo en un segundo. oye, mañana tengo que trabajar fueron sus palabras y eso fue todo.

Thursday, April 24, 2008

algunas cosas cuestan más de 7 mil pesos (fragmento)

De la serie de incoherencias "estrategias de mercadeo en las manipulaciones reposteriles de popó de anciano"
Ya estoy cansado de perseguir imposibles, odio los buses y la gente que va en ellos. Odio ir de pie y odio que nadie abra las ventanas. Si tuviera un arma en mi poder sería un justiciero. Odio mi incapacidad de odiar por más de tres minutos. Odio ser débil y que las mujeres no se rindan a mis pies. Detesto mi trabajo y la horrible certeza de ahogarme en él, de consumirme hasta el cuello y ser incapaz de salir. Odio no tener la franqueza suficiente para pararme frente a las personas y gritarles HEY, HIJO DE PUTA, ERES UN IDIOTA!, o por lo menos susurrárselos al oído. Me incomoda la gente que anda por ahí creyéndose la gran cosa, pensadores sin mente embadurnados en la inmensidad de su propia estupidez. Detesto los abogados y su mundo de sucias triquiñuelas y zancadillas, sus conversaciones leguleyas y sin sentido común, sus hipócritas prédicas de libertad que es lo primero que corren a restringir cuando alguien tiene una idea audaz. Detesto el feminismo y quienes lo abanderan, mujeres tristes y solitarias buscando un miembro que las domine, las parta en dos y les de órdenes. No me gusta la absurda, cuadriculada e innecesaria desorganización del mundo, quisiera arder en llamas y gritar que no pertenezco a este mundo ni a este tiempo y redimir dolorosamente cada minuto que desperdicio sin ser un asesino en serie, ni una feliz víctima de alguno de ellos. Mi familia se empeña en afirmar que soy un afortunado. Mierda!... si esto es fortuna no me imagino lo que habrá de ser la desgracia. Si quebrarse el culo de manera horrible toda una vida al lado de una serie de engendros incomprensibles elaborando absurdos entonces si, lo admito, soy Donald Trump, soy Buda, soy popo caliente dispuesto a untar un zapato nuevo. Me aterra la inconciencia del mundo, si el camino al éxito está lleno de espinas ¿por qué no tomar el del prado suave?, yo no quiero clavarme ni una espina, prefiero dejar que otros se puyen el culo a sus anchas. Quiero felices y largas mañanas llenas de pedos y sinsentidos propios, quiero botellas y quiero que las uñas de los pies no me crezcan más. Quiero, quiero…